Las ventanas del vehículo recibieron varios impactos, pero se desconoce si de piedras o balas
10 ago 2016 . Actualizado a las 18:48 h.Un autobús que transportaba a periodistas acreditados en los Juegos de Río 2016 fue atacado con balas u otros proyectiles cerca de la favela Cidade de Deus (famosa por la película homónima de Fernando Meirelles), con un saldo de dos heridos leves, informaron testigos y la organización.
«Escuchamos dos impactos en el lado derecho del bus, dos ventanales se quebraron. Hubo un herido, un reportero de Bielorrusia; fue en la mano, en el dedo. La confusión era si eran balas o piedras», dijo Gastón Sainz, periodista del diario argentino La Nación, uno de los pasajeros. «Nos tiramos al piso y a los dos minutos vino la policía, paró el bus y nos escoltó hasta el MPC (Centro de Prensa Principal) con los vidrios rotos», añadió Sainz.
«Fue una piedra», aseguró el encargado de seguridad de Río 2016, el general Luiz Fernando Correra. «Partimos de que fue vandalismo y no un intento intencional de herir a alguien», agregó. Las investigaciones siguen en marcha, especificó.
La organización de los Juegos Olímpicos, por su parte, confirmó por la noche un incidente con el bus de prensa que se dirigía al Parque Olímpico por la vía expresa Transolímpica, informando que «el chófer declarará ante la policía esta noche» acompañado por un gerente de Seguridad del Comité Organizador de Río 2016 y que el vehículo «será sometido a pericias».
Los resultados preliminares serán conocidos apenas estén listos, dijeron los organizadores. «El chófer oyó un ruido dentro del autobús y pensó que se habían caído equipos de fotografía. Inmediatamente miró por el espejo retrovisor y percibió que los pasajeros estaban en el suelo», señaló la nota de la organización. «Continuó manejando por unos metros hasta ver una patrulla de la policía y parar. Ahí vio que dos vidrios del mismo lado del bus estaban rotos», añadió.
La organización señaló que una vez que el autobús llegó al centro de prensa, escoltado por la policía, se constató que había dos pasajeros con heridas leves «causadas por cristales». La nota no identificó a los heridos. Informó además que se reforzará la vigilancia policial en esa zona. El incidente se registró pasadas las 20.00 locales a la altura de Curicica, una barriada cercana a Cidade de Deus ocupada por la policía pero aún con altos índices de violencia.
El autobús cubría la ruta entre el complejo olímpico de Deodoro, ubicado en el humilde barrio homónimo en la zona norte de la ciudad, y el Centro de Prensa Principal, en Barra de Tijuca. Según algunos medios, los proyectiles fueron piedras. Según otros fueron balazos, una tesis sustentada por pasajeros. «No sé decir si era una piedra o un tiro (...) No sé cómo voy a hacer para continuar cubriendo esta Olimpíada», dijo Artur Zhol, el periodista bielorruso de Pressball que resultó herido, citado por UOL.
«Estamos investigando estas informaciones», había dicho antes un portavoz del comité organizador de los Juegos de Río 2016, sin dar más detalles. El sábado pasado, al día siguiente de la inauguración de los Juegos, una bala lanzada por un arma de fuego atravesó el techo de lona del centro de prensa de las pruebas de equitación en el complejo de Deodoro, sin causar heridos. Según declaró el ministro de Defensa, Raul Jungmann, podría haber venido de una favela vecina.
Un total de 85.000 militares y policías -el doble que en Londres 2012- trabajan en la seguridad de los Juegos en Rio y las demás ciudades que acogen partidos de fútbol olímpicos (Brasilia, Manaos, Belo Horizonte, Sao Paulo, Salvador). Río enfrenta niveles crónicos de inseguridad y violencia urbana alimentados por el narcotráfico y la pobreza de gran parte de sus habitantes. Un promedio de casi cinco personas por día tienen muertes violentas en la ciudad.