Mireia, la punta de lanza de España

El equipo olímpico iguala las medallas de Londres, pero incrementa el número de oros


Al comprobar el medallero, España se ha dado un buen alegrón No sólo por el número de podios, sino también por la calidad. Parecía difícil de igualar la cifra de Londres, de hace cuatro años, pero el equipo olímpico lo logró in extremis con un inesperado bronce en mountain bike, a cargo de Carlos Coloma. Al final, 17 metales ?con siete oros?. Moldeados, sobre todo, por el impulso de las mujeres. Ellas son nuestro sustento. Desde la piscina hasta el tartán, la piragua o el parqué de un pabellón. Su repertorio no deja de crecer. Es una noticia sobresaliente, la mejor noticia. Con Mireia Belmonte a la cabeza. Cuatro años de sudor empleó para limarle unas centésimas al cronómetro y transformar la plata en el 200 mariposa que traía del Aquatics Centre. Convirtió, por fin, su sueño en realidad: el título olímpico. En el 400 estilos firmó un bronce, su cuarta medalla. Y no tiene intención de parar, ya ha empezado a pensar en Tokio.

Carolina Marín

Saber manejar la presión de ser una de las favoritas. Era una de las medallas con las que se contaba antes de salir de Madrid y eso para un deportistas siempre es difícil de gestionar. Pero Carolina Marín se mostró prácticamente inabordable durante toda la competición. Con la templanza de una bicampeona del mundo, se plantó casi sin despeinarse en la final. En frente representantes de países donde el bádminton arrastra masas, que tiene a millones de practicantes. En el partido decisivo la hindú Pusarla, que puso a prueba los nervios de la onubense, pero su garra no fue suficiente.

Maialen Chourraut

De una sorpresa mayúscula a un concurso ejemplar. En Londres, cuando se subió al tercer peldaño de ese cajón donde se saborea la gloria olímpica, era una completa desconocida. Una olimpiada más tarde, todos los focos ya la señalaban. Y no defraudó. Realizó un concurso memorable. Su última bajada fue impecable. De esas que emocionan incluso a los que no saben descifrar las claves que encierran las aguas bravas.

Ruth Beitia

El premio a una vida en la vanguardia del atletismo Después de salir del Parque Olímpico de la capital británica, anunció que dejaba el atletismo. Pero en cuanto fue digiriendo el mérito de ese cuarto lugar en Londres, volvió para en Río darse un homenaje.

El baloncesto femenino

Por primera vez, con una medalla olímpica. Fue uno de los hitos históricos de Río. Como los chicos en Los Ángeles 84, se jugaron el oro contra EE. UU., que está en otra galaxia. Pero el baloncesto femenino ha llegado para quedarse.

Los que siempre cumplen

No habrá recambio para Rafa Nadal y Pau GasolLas actuaciones de Nadal y Gasol en los juegos fueron portentosas. Por eso, ya se intuye que su vacío será imposible de llenar. Mención especial merece también Craviotto. Sale de Río con dos medallas más. Es una apuesta segura, una especia de míster Juegos.

Las grandes decepciones

La marcha, el waterpolo y el balonmano, en retroceso. Campeón del mundo en 20 kilómetros marcha, Miguel Ángel López nunca se llegó a adaptar a las condiciones de Brasil. En el waterpolo, tampoco hubo suerte. Y la selección femenina de balonmano se desplomó cuando apabullaba a Francia.

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