Diez años de la mayor gesta del baloncesto español

Se cumple una década de la conquista del primer y único Mundial en la historia del basquet español en Japón 2006


Fue el momento cumbre, la culminación de un trabajo labrado durante años, la cima deportiva de una selección que ha marcado un antes y un después en el baloncesto español. Se cumplen exactamente diez años de la consecución del primer y único Mundial de baloncesto, el que auparon en Japón los Pau Gasol, Fernando Navarro, Garbajosa y compañía bajo la magistral batuta de Pepu Hernández.

Un Mundial cuyo logro se cimentó en una excelsa fase de preparación, en la que España avasalló a todos sus rivales en los nueve partidos disputados y la excelente química dentro del vestuario, formado por un grupo de amigos cuyo respeto, admiración mutua y amor por el básquet fraguó la mejor selección española de la historia. 

En la fase de grupos de aquel Mundial de Japón, España pasó por encima de todos sus rivales. Ni siquiera la Alemania de Dirk Nowitzki se acercó a poner en riesgo el liderato español, en un grupo donde los de Pepu Hernández vencieron con comodidad a Nueva Zelanda (86-70), Panamá (57-101), Alemania (71-92), Angola (93-83) y Japón (55-104).

Era una selección española que llegaba en un momento idílico a aquella copa del mundo. Un Pau Gasol excelso, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, Calderón y Garbajosa en plenitud o jóvenes como Rudy Fernández y Marc Gasol que comenzaban a adquirir una importancia capital dentro del equipo. La segunda unidad, menos conocida pero cuyo papel fue imprescindible para el título, la formaban jugadores como Carlos Cabezas, Berni Rodríguez, Carlos Jiménez, Sergio Rodríguez o Álex Mumbrú.

Llegó el momento de los cruces y España se encontraba en octavos con una Serbia venida a menos pero que plantó batalla liderados por Darko Milicic. Sin embargo, Pepu Hernández y los suyos no titubearon y se impusieron en un partido trabajado (87-75) bajo la magistral dirección de Calderón y con Pau Gasol y Rudy Fernández anotando 18 y 17 puntos.

En cuartos tocaba Lituania y España rozó la perfección. Un partido redondo, magistral, sin dar la más mínima opción a los bálticos y que acabó con una diferencia final de 22 puntos (89-67). Pau Gasol se fue hasta los 25 puntos, Navarro a los 22 y España se encontraba en semifinales donde llegaría uno de los grandes cocos Argentina.

Fue un partido espectacular, de los que hacen afición. Intenso, disputado, repleto de talento y gran baloncesto. Argentina, al igual que España, llegaba en un momento espectacular, plagada de jugadorazos liderador por el legendario Manu Ginobili. La albiceleste venía de lograr el oro olímpico en Atenas 2004, derrotando a Estados Unidos y planteó a España un partido complicadísimo decidido en la última jugada.

Un tiro libre anotado por José Manuel Calderón ponía a España un punto por delante, con Argentina jugándose la última posesión. Ginobili dirigió el ataque y mandó el balón a la esquina donde estaba Nocioni, el triple que pudo cambiar la historia se fue al hierro, Rudy cogió el rebote. España se metía en la gran final del campeonato del mundo.

Una final ante Grecia, que contra todo pronóstico derrotó a Estados Unidos (101-95), además España contaría con la sensible baja de Pau Gasol, lesionado en los minutos finales del encuentro ante Argentina. Poco importó a la selección española. Felipe Reyes y Marc Gasol se multiplicaron en la final para minimizar la ausencia de la gran estrella, el resultado, un trabajo defensivo impoluto que sacó de quicio a Grecia, incapaz de anotar canastar fáciles en todo el choque.

España se impuso con claridad en la final (70-47) liderados por la anotación de Juan Carlos Navarro y Garbajosa, con 20 puntos cada uno. Fue el final al torneo perfecto, el trabajo de muchos años de una excepcional generación que Pepu Hernández supo hornear hasta el éxito. Fue el inicio de una época repleta de éxitos cuyo origen cumple ya una década.

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