«Nadal es especial y los demás no podemos copiarle»

El doctor que popularizó el plasma rico en plaquetas vislumbra una próxima revolución en las terapias celulares


El doctor Mikel Sánchez, que recuperó las rodillas de Rafa Nadal en momentos clave de su carrera, participó en A Coruña en el congreso de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología. El doctor vasco fue uno de los que popularizaron la recuperación con plasma rico en plaquetas (PRP). «Empezamos a finales del 2000. El doctor Eduardo Anitua estudió el tema a finales de los 90 en Estados Unidos, haciendo un trabajo en implantes dentales. Al volver a Vitoria desarrolló un PRP con pequeños volúmenes de sangre autóloga. Y al año siguiente empezamos a utilizar estas técnicas en el aparato locomotor», recuerda.

-¿Puede resumir el principio que explica esa recuperación?

-Es muy básico. La naturaleza tiene unos mecanismos de reparación de los tejidos. Cuando hay una lesión, sangra y en su coágulo están las señales para hacer cosas. Es decir, un hueso se rompe y las células del hueso saben que tienen que empezar a fabricar hueso. Ese lenguaje celular lo hacen unas proteínas, factores de crecimiento, que están en las plaquetas y en el plasma. Nosotros concentramos muchas de estas señales en el sitio de la lesión y se ponen a trabajar simultáneamente muchas más células, por eso el efecto es más rápido y de mayor calidad.

-En el 2010 escribió un texto, «plasma rico en plaquetas, moda o realidad». ¿Hoy ya no es necesario ese artículo?

-Fue una realidad desde el principio. Los médicos exigimos evidencia científica, que llega con el tiempo. Cuando empiezas una técnica no hay evidencia, y puede ser una moda. Ahora hay cada vez más evidencia y están saliendo artículos validando el tratamiento. Ya es una realidad.

-Chuso García Bragado, olímpico por séptima vez, ve su longevidad consecuencia de la ciencia. ¿Habrá más deportistas de élite por encima de los 40 en deportes donde antes no se veían?

-Sí, en el futuro llegarán en mejores condiciones a esa edad. Ahora empiezan las terapias celulares, otro camino muy importante y peligroso. El día que descubramos cómo nos hacemos viejos y cómo evitarlo, ¿qué pasará? La naturaleza se defenderá y no nos dejará descubrirlo.

-Al mismo tiempo, la intensidad de los entrenamientos propicia más cirugías en niños.

-Es la competición. Ahora los chavales desde muy niños quieren ser campeones. Entrenan desde muy críos, antes de terminar el crecimiento y vemos lesiones en cadera, rodilla y tobillo que antes no se veían. La culpa de las lesiones en los niños la tiene la sociedad supercompetitiva.

-Entrenan demasiado los niños.

-Por supuesto. El deporte pasa a ser espectáculo y prima la economía. Hay muchos factores paralelos que producen estas lesiones. Tanta competición en niños pequeños es una aberración.

-Cuando empezaba Nadal, al que ha tratado, hasta su propio tío y entrenador le auguraba una carrera corta. Y ahí sigue.

-No hay que tomarlo como referente porque es especial desde el punto de vista biológico y de la cabeza. Probablemente otro hubiera tirado ya la toalla. Nadal es especial y los demás no podemos copiarle. Su capacidad de recuperación le hace diferente.

-La sociedad se acostumbró a la inmediatez. ¿Los deportistas populares cometen el error de emular los plazos de recuperación de los profesionales?

-Sí, pasa como con los niños. Los cincuentones se ponen a hacer deporte, se lesionan, se comparan a los profesionales, y todos quieren ganar a sus compañeros. La obsesión por la competición es desmesurada y provoca muchas lesiones.

-Hay que dar tiempo al tiempo.

-Con los procesos biológicos aceleramos la recuperación, pero lo más importante es la prevención de las recidivas. Si conseguimos una cicatriz de mejor calidad, no se van a volver a producir las lesiones de antes. Esa es la meta fundamental en los deportistas no profesionales. Que recuperación sea mejor. Pero todo el mundo tiene prisa.

-¿Cuál será el próximo gran avance en un campo amplio como la recuperación de lesiones?

-Ahora empieza la terapia celular y con células perinatales, un mundo desconocido. La célula es la base del tejido, un misterio. Cuando dominemos el destino de las células y sepamos con proteínas llevarlas a un sitio u otro será una nueva revolución. Aunque eso llevará muchos años.

-¿Qué piensa al ver a Diego Costa viajar a Belgrado para tratarse con placenta de yegua?

-Todo esto es un bluf. Como las brujerías o los frasquitos que todo lo curaban en la época de los vaqueros. Parece mentira que los deportistas, con los asesores que tienen, no contrasten esas opiniones. Algunos son capaces de hacer lo que sea.

-A usted lo presentan los medios con frecuencia como el mago de las rodillas. ¿Le molesta?

-Es cosa de la prensa. Yo no sé hacer ni un truco. A mí no me gusta. Primero, reduce algo científico como algo de magia, como sacar un conejo de un sombrero. Yo no tengo ningún truco.

-¿Su caso más delicado fue el de Joseba Beloki tras caerse en el Tour del 2003?

-Fue muy dramático y espectacular porque vino desde Francia con la cadera rota y el codo destrozado. Allí le avisaron de que iba a dejar el ciclismo y a los dos meses estaba andando en bici. Trabajar con pacientes con ese espíritu de superación y capacidad de sufrimiento es más fácil.

-¿En ese caso influyó la técnica de plasma rico en plaquetas?

-El PRP influyó muchísimo en la rapidez del resultado. Pero, si operamos mal, el PRP no hubiese funcionado. Jamás sustituye a una técnica quirúrgica bien hecha o a un diagnóstico correcto. Es una ayuda para favorecer a la biología.

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