La impactante caída de Anouska Koster eleva las críticas al Mundial de ciclismo en Catar

M. P. R. LA VOZ / REDACCIÓN

DEPORTES

La holandesa se fue al suelo de manera inexplicable y, desorientada, no consiguió levantarse

09 oct 2016 . Actualizado a las 21:41 h.

El intenso calor y la dificultad para respirar, «como si fuera una sauna». Es lo que creen en el Rabo Liv holandés que provocó el espectacular accidente de Anouska Koster durante la competición de contrarreloj por equipos en el Mundial de Catar. La impactante caída y la reacción de la holandesa ha avivado las críticas por celebrar una prueba de ciclismo de altísimo nivel en pleno desierto y con temperaturas cercanas a los 40 grados, como las que tuvieron los ciclistas este domingo.

Koster se fue al suelo en el tramo final de la contrarreloj por equipos femenina. La holandesa iba la última de su equipo cuando trazaban una rotonda por el circuito urbano, cuando de manera inexplicable comenzó a escorarse hacia la derecha e impactó violentamente con las vallas que delimitaban el circuito. Koster se fue al suelo, e intentó levantarse para reemprender la marcha. Sin éxito: la holandesa, visiblemente mareada, cayó de bruces y desistió, auxiliada por los médicos de su equipo.

El Rabo Liv terminó octavo y último pero eso fue lo que menos les importó a sus ciclistas holandesas. «La UCI no se lo ha pensado bien. No tiene sentido correr aquí. El calor no es apropiado y menos para una contrarreloj, es como una sauna», dijo Roxane Knetemann, compañera de Koster. La campeona olímpica de ciclismo Anna van der Breggen, por su parte, señaló las causas del accidente: «Es una mezcla de cansancio y calor. Cuando ves cómo ha quedado Koster, debemos agradecer que haya llegado al final. Nunca he corrido con un calor similar, tan seco».

Koster no sufrió fractura alguna y está bien, según informó su equipo poco después. Llegó como pudo a la meta y allí vomitó antes de reunirse con sus compañeras: «Duelen hasta los pulmones», dijo una de ellas a la prensa holandesa.