Las chapuzas antidopaje de Río

La AMA reconoce graves errores en los Juegos, con atletas sin localizar y muestras mal asignadas


REDACCIÓN / LA VOZ

Los controles durante los Juegos de Río se convirtieron en una chapuza. Lo reconoce el informe de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que admite «fallos serios». Los problemas para localizar deportistas fueron generalizados, no se llegaron a practicar ni la mitad de los análisis previstos y hasta un centenar de muestras quedaron sin identificar con ningún atleta por errores en la recogida. El texto de 55 páginas realizado por observadores independientes sitúa la raíz del problema en la falta de organización, más que en la implicación de los profesionales: «Sin la dedicación de la gente que hizo los controles, el sistema hubiera colapsado». Errores que continuaron durante los Paralímpicos.

Deportes sin vigilancia

Pocos controles en halterofilia y ninguno en el fútbol fuera de competición. La AMA admite una escasa cantidad de controles en halterofilia. «Pocos o ninguno» en un deporte especialmente salpicado por el dopaje en los últimos años. Y el informe también ve «sorprendente» que no se realizaron controles a futbolistas fuera de los estadios. Además, un centenar de muestras fueron mal documentadas y no se pudieron asignar a ningún atleta. Y en algunos de los espacios donde se tomaron las muestras no se cumplieron las normas para evitar la entrada de acompañantes. 

Atletas sin paradero

A la búsqueda de cientos de atletas. Según el informe, no se realizaron controles en el 2016, ni antes ni durante los Juegos, a 4.125 atletas, casi 2.000 de ellos participantes en pruebas de «alto riesgo» de dopaje. La AMA incluye como una de las causas principales para que no se hiciesen los controles la imposibilidad de encontrar a los deportistas en Río. «A menudo solo se realizaron el 50 % o menos de las pruebas previstas», indica el texto. «Resulta desalentador para todas las personas que luchamos contra el dopaje que no se hayan aplicado sanciones», explica un experto antidopaje con experiencia en grandes eventos. Según el informe, solo 4.795 deportistas dieron información sobre su paradero. ¿Qué hacían los agentes? Preguntar a compañeros de equipo. 

Casos de alto riesgo

Escasa información sobre elementos sospechosos. Antes de los Juegos, la AMA creó una relación de 1.333 deportistas a los que vigilar de forma especial. Por ser potenciales medallistas o participar en pruebas más vinculadas con el dopaje. Pero la AMA, después de pedir información a las federaciones internacionales y entidades antidopaje estatales, careció de respuesta en uno de cada tres casos. 

Causas de los fallos

Poca coordinación y experiencia y pobres transportes y conocimiento del inglés. Los controles antidopaje sufrieron algunos de los problemas estructurales que debilitaron los Juegos de Río en diferentes aspectos. Así lo recoge la AMA. La lucha contra las sustancias prohibidas quedó tocada por la falta de material, de experiencia y de pruebas previas. Además, gran parte del personal carecía de los necesarios conocimientos de inglés. Y el plan de trabajo, con la detallada información sobre desplazamientos y entrega de material, no se trasladaba a los equipos hasta última hora. 

Consecuencias

Golpe a la credibilidad del sistema y presencia de posibles tramposos. La AMA admite el grave deterioro de la credibilidad de la lucha contra los tramposos con las chapuzas cometidas en Río. «Minan el respeto y la confianza de los atletas en los controles antidopaje y facilitan oportunidades a atletas con experiencia y sin escrúpulos que pueden querer manipular los controles», indica en su informe.

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