El hombre que paró los pies a Villar

El presidente del CSD se va tras fiscalizar las federaciones, impulsar el saneamiento del fútbol y enfrentarse a dirigentes reacios al control gubernativo


REDACCIÓN / LA VOZ

Impulsó el control económico y la transparencia de las federaciones, pactó la venta centralizada de los derechos audiovisuales del fútbol y el control financiero de los clubes, se mantuvo firme pese al órdago de algunos dirigentes y pilotó un Consejo Superior de Deportes (CSD) en época de profundos recortes presupuestarios. Casi cinco años después de asumir la presidencia, Miguel Cardenal anunció su marcha. A diferencia de sus antecesores, asumió un perfil menos protocolario e impulsó decisiones que le enfrentaron a dirigentes con causas abiertas en la justicia. Aunque en su despedida admitió que le hubiese gustado seguir un tiempo para cerrar algunas tareas en marcha, prefiere dar libertad a su sucesor para aprobar el nuevo Plan ADO de cara a los Juegos de Tokio 2020. Su marcha llega unos días después de que Mariano Rajoy mantuviese en su nuevo Gobierno a Íñigo Méndez de Vigo como ministro de Educación y Cultura y apenas 24 horas más tarde de que trascendiese el archivo de la querella que el expresidente de la Federación Española de Tenis, José Luis Escañuela, presentó contra él. Cardenal dijo haber tomado la decisión tras el sobreseimiento de esa causa. 

Deuda del fútbol

Reducción a un tercio de los 650 millones del 2013. A diferencia de sus antecesores, Cardenal defendió las arcas públicas al forzar medidas para el pago de las deudas pendientes con Hacienda. El CSD y la Liga acordaron en el 2012 un plan para la reducción de los 650 millones de euros que el fútbol español debía a Hacienda en enero del 2013. El montante se limita ya a un 230, y bajará a 70 en el 2020. 

Venta de derechos

Más dinero para los clubes y pago de la Seguridad Social a los deportistas de alto nivel. El real decreto para la venta centralizada de los derechos audiovisuales del fútbol, aprobado en el 2015, le acercó todavía más a Tebas y le enfrentó definitivamente con el presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar. Este defendía que las federaciones eran propietarias de tales derechos y amenazó con la exclusión de los equipos y selecciones españolas de competiciones internacionales. Fracasó. Y el real decreto se convirtió en la palanca de profundas reformas para el fútbol español. La Liga adjudicó los principales lotes de derechos (2016-2019) por casi 1.600 millones anuales, con lo que muchos clubes doblan lo recibido y sanean sus cuentas. El real decreto, pendiente de desarrollo, prevé que el 1% de la recaudación (unos 15 millones por ejercicio) vaya destinado a pagar la Seguridad Social de los deportistas de alto nivel y su sobrante pueda ir a becas y subvenciones. 

Transparencia

Exigencia de documentación a las federaciones. Cardenal asumió sus funciones con todas sus consecuencias. Y reclamó transparencia y buenas prácticas a las federaciones, una decisión que le enfrentó con entidades contrarias a ser auditadas y controladas por el CSD. Sobre todo se granjeó los ataques de dos presidentes señalados por irregularidades: José Luis Escañuela, inhabilitado por el TAD al frente del tenis español y que fracasó con su querella contra Cardenal, y Villar, cuya denuncia corrió la misma suerte, pero, en cambio, tiene dos querellas abiertas como investigado por el retraso del reglamento electoral y los presuntos tratos de favor al Marino y el Recreativo. Algunos dirigentes federativos le achacan un elevado intervencionismo en decisiones que deben tomarse con más autonomía. 

Entre el TAD y la Justicia

Discrepancias y amenazas. Al ejercer todas sus competencias, incluidas las más incómodas, Cardenal se vio expuesto a una judicialización de su tarea. Denunció la campaña de intimidación de Villar y Escañuela a base de querellas infundadas. Y elevó al TAD algunas de las medidas que entendía que contravenían la ley. 

Menos recursos públicos

Presupuestos a la baja. El CSD maneja en este ejercicio 2016 164,3 millones de presupuesto, con lo que recupera los niveles del 2012 después de varios ejercicios de recortes. Cardenal trató de dotar a las entidades deportivas de otras herramientas de financiación. 

Frentes abiertos

La ley del deporte, pendiente. El largo período en funciones del Gobierno aplazó varias cuestiones. La Secretaría de Estado para el Deporte debe tramitar una nueva ley del deporte, pues la última es de 1990. También tiene sobre la mesa la renovación de la normativa antidopaje para adaptarla al actual código mundial y permitir que el laboratorio de Madrid recupere su acreditación para realizar análisis. Con el nuevo ciclo olímpico también debe aprobarse el plan ADO de cara a Tokio 2020.

«Importante desgaste emocional» ante los ataques de algunos dirigentes

Miguel Cardenal justificó su marcha como secretario de Estado para el Deporte porque sería «poco coherente» alargar su mandato hasta los 9 años, se felicitó por los éxitos de los atletas españoles pese a los recortes y explicó que tras reflexionar mucho deja «el trabajo más bonito» que ha tenido en su vida.

«Como secretario de Estado he tratado de ayudar a la transformación del deporte español. Con esta nueva legislatura de cuatro años, llegaría a estar 9 en el cargo, incluyendo otros Juegos, y es poco coherente alargar mi mandato durante tanto tiempo», explicó en su despedida.

«Le trasladé al ministro mi intención de dejar paso a otra persona al frente del CSD», indicó antes de celebrar que «el deporte español está en unas manos magníficas». De su gestión, Cardenal destacó las medidas para el saneamiento del fútbol. «Hemos cambiado aspectos muy importantes del deporte español, como el problema económico que atravesaba el fútbol profesional. Un problema endémico que, agudizado por la crisis económica, hizo que muchos equipos presentaran concurso de acreedores, incluso con una huelga en medio», subrayó.

El presidente del CSD admitió «un desgaste emocional importante» por las querellas criminales contra su persona. 

Lete, en las quinielas

Entre los posibles sustitutos de Cardenal cobran fuerza el secretario xeral para o Deporte, José Ramón Lete, así como otros cargos del PP como Manuel Cobo, Xavier García Albiol y Pablo Salazar.

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