Eddy Merckx conquista en Gijón su Triple Corona asturiana

J. C. G. GIJÓN

DEPORTES

Merckx, entre Moriyón y Martínez Salvador,  con Couto a la izquierda, en Gijón
Merckx, entre Moriyón y Martínez Salvador, con Couto a la izquierda, en Gijón

El legendario ciclista belga superó una leve indisposición para presidir la gala de Bodas de Plata de la Asociación de Ciclistas de Asturias después de una recepción en el ayuntamiento de la ciudad

12 nov 2016 . Actualizado a las 08:07 h.

Como en sus etapas más duras, Eddy Merckx tuvo que sufrir, pelear con su propio cuerpo y echar el resto. Pero, igual que en cada una de las 525 victorias que le convierten en el mejor ciclista de todos los tiempos, El Caníbal conquistó airosamente su tercera corona en Asturias, que ya había visitado en 1995 para recibir la hospitalidad de su amigo y rival José Manuel Fuente, El Tarangu, y durante la entrega del Premio Príncipe de Asturias al Tour de Francia, en 2003. En esta ocasión Mercx venía para presidir como invitado de honor, la gala de las Bodas de Plata de la Asociación de Exciclistas Asturianos en el restaurante Marieva Palace de Gijón. Pero la etapa estuvo en un tris de arruinarse cuando, mientras compartía mesa con sus anfitriones en la popular sidrería «El Carteru», el campeón belga se sintió mal y tuvo que retirarse a su hotel con una indisposición gástrica. Las decenas de forofos de Merckx se llevaron un chasco a las cinco de la tarde, cuando estaba prevista su recepción en el Ayuntamiento de Gijón;  pero el exciclista -no sin visibles muestras de cansancio- no les defraudó en el segundo intento, pasadas las 20:30.

Entre ellos se contaban verdaderos veteranos, como Luis Balagué, que fuera gregario de Ocaña y que ahora preside la Asociación de Ciclistas Asturianos, y aficionados de los que apenas acaban de empezar a darle al pedal, como el pequeño Leo Lozano Álvarez, que, tocado con la clásica gorra de Molteni, acudió con una gran foto de Merckx y recibió como premio un apretón de manos del belga, un autógrafo y una foto junto a él.

El campeón apareció acompañado por la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón y parte del equipo de gobierno de una ciudad que acoge la visita de Merckx como uno de los «grandes hitos» de su año como Ciudad Europea del Deporte, según explicó el edil de Deportes, Jesús Martínez Salvador, quien saludó al corredor belga como el poseedor de «una capacidad de esfuerzo y sacrifico, garra, valor y coraje no vista en ningún otro ciclista y me atrvería a decir que en ningún otro deportista del mundo».

El también ciclista Enrique Cima, que ofició como anfitrión, dio la bienvenida al invitado de honor recordando su amistad con El Tarangu, fundador de la Asociación que cumple años y agradeciendo «eternamente» a Merckx que compartiese con sus admiradores asturianos «unas horas de tu vida». Cima evocó a históricos del ciclismo asturiano -Luis Balagué, Antonio Menendez, Vicente López Carril, el propio Fuentes- que, dijo, «te sufrieron, porque eras El Caníbal que siempre quería más y más triunfos». También se recordó a sí mismo y a ciclistas de su generación -Rosín, Ordiales, Ovies, Suárez Cuevas- cuando compartieron alguna prueba española con un campeón que ya enfilaba su declive, en 1976, siendo ellos los pequeños del equipo Carrasco.

«Te vimos sufrir para ganar la Semana Catalana porque querías también ganar la Milán-San Remo dos días después, como así sucedió. Ante esto, uno pensaba que si el mejor ciclista de todos los tiempos, con más de 500 victorias, tenía esa capacidad de sufrimiento, nosotros teníamos mucho que aprender. Por esos sentimos esa admiración por ti», relató Cima.

Por su parte, Eddy Merckx, mermado por el madrugón, los transbordos y la indisposición de la tarde, fue parco en palabras, pero cálido con ellas. Se congratuló por la «celebración importante» a la que fue invitado, y recordó con cariño a El Tarangu, «un competidor muy directo y muy difícil de batir, sobre todo en etapas de montaña, pero también, fuera de la pista, un amigo».

A preguntas de algunos de los asistentes, y antes de una breve sesión de firmas, Merckx recordó su primer Tour ganado como «un sueño  que tenía desde pequeño»: ser «el primer belga que lo ganó» y también una etapa muy especial, en Italia, en los Tres Valles. También evocó su paso por las carreteras de España, donde solo participó en un Tour pero pedaleó en «muchas carreras”»: «Siempre he estado muy agradecido porque me he sentido muy querido en España», aseguró Merckx, que elogió a los corredores del país y a los  «españoles en general porque son muy deportistas y aficionados al ciclismo en general». Confesó que es muy distinto vivir las victorias propias que las que ha disfrutado viendo ganar a su hijo, también ciclista, y analizó las diferencias entre la forma de competir de su tiempo y la actual.

«Es completamente diferente. Corríamos todas las carreras, todas las vueltas y campeonatos. Hoy son corredores mucho más especializados: unos en etapas, otros en montaña, cada uno en las distintas especialidades. Pero no por son menos campeones de lo que yo lo fuí», comentó Merckx, que concluyó con un breve apunte, para borrar el fantasma del dopaje del deporte en el que es todavía el emperador: «Cada vez hay más controles. Los corredores del pelotón y todos están completamente limpios».