España, a despejar incógnitas

La Voz

DEPORTES

Guillaume Horcajuelo

Tras quedar fuera de los Juegos, el balonmano español inicia una aventura ilusionante e incierta

12 ene 2017 . Actualizado a las 08:26 h.

Nuestro punto de partida no puede ser más traumático y doloroso. Quedarse sin unos Juegos tras perder en los últimos segundos contra aquellos que sí consiguieron una limosna para pagar los tributos impuestos por el establishment federativo internacional, en detrimento de los logros deportivos de los nuestros, marca sin duda el comienzo de una nueva etapa y que, como suele ocurrir en el deporte, genera nuevas ilusiones cargadas de la necesaria y, a veces, angustiosa y excitante incertidumbre. 

El pasado

Luces y sombras. Manolo Cadenas se fue con una medalla de bronce y una plata en los Europeos, además de entrar en semifinales en el anterior Mundial, pero falló cuando un deporte a veces cuestionado en el programa olímpico no puede hacerlo. Seguramente la experiencia de compatibilizar entrenador de club-seleccionador no deparó los beneficios esperados. La vuelta a un modelo más tradicional de responsabilidad a tiempo completo que aúne las competencias totales en el área técnica y deportiva de cara al ciclo de Tokio 2020, parece la más consecuente ante la situación económica y el éxodo de tantos jugadores. La riqueza que daba tener una competición de primer nivel dará más oportunidades a los jóvenes talentos, que demandarán atenciones de primera clase si queremos mantenernos en la élite mundial. 

El entrenador

Una mente privilegiada, Jordi Rivera es una mente privilegiada y bien amueblada para una tarea que va a necesitar adaptaciones constantes y dosis de locura medida para afrontar los cambios necesarios. Tras una vida dedicada al balonmano, se merece todo nuestro apoyo y confianza sin perder de vista los dos objetivos que por historia y potencial siempre le van a demandar: entrar en semifinales de los grandes campeonatos y no faltar a una cita olímpica. 

Los antecedentes

Oro en el 2005 y el 2013. Los campeonatos post-olimpiadas siempre se nos han dado fenomenal: 2005 y 2013 muestran nuestras estrellas en la pechera, pero son las competiciones con mayores incógnitas. Se producen cambios y las estrategias son más abiertas, exploratorias y creativas. Es un buen momento para dar oportunidades y probar aquello que nos ha de llevar a la cumbre. En los nuestros hay cambios significativos y nucleares. Tenemos nuevas incorporaciones pero la duda será si serán capaces de influir en una mejora nuestro juego posicional y la carencia endémica de nuestra falta de lanzamiento de media y larga distancia desde la primera línea. No parece de momento un objetivo alcanzable, por lo cual la ecuación tendrá que equilibrarse con una mejora defensiva y de la coordinación con el portero, mejorando nuestro contraataque. Otra variable será mejorar los porcentajes de las superioridades numéricas y comprobar si los cambios en las reglas (jugar sin portero) mejoran nuestras prestaciones. 

Francia

La favorita. Este mundial está concebido para rendir tributo a los bleus en su país. Es un homenaje para el cual se han acreditado los últimos dos lustros pero que una vez más tendrán que sufrir hasta el final. A nadie se le escapa la proeza que sería dejarlos sin su tesoro y las ganas que para tal fin pondrá el resto. De momento debemos demostrarnos que las incógnitas no lo son tanto y ver cómo evolucionamos contra rivales complicados, exceptuando a Angola. Debemos empezar ganando a Islandia para que las buenas sensaciones de la preparación se confirmen. 

Juan José Fernández es profesor de la Facultade de Ciencias do Deporte (UDC) 

Rodrigo Corrales, un gallego bajo los palos

BENITO ORDOÑEZ

Han tenido que pasar más de 20 años para que volvamos a estar pendientes de un dos nosos. Tras Juan Domínguez en representación de grandes generaciones de jugadores gallegos, por ejemplo entre aquellos nacidos entre 1965 y 1980, ahora nuestra bandera estará colocada en la portería española: Rodrigo Corrales pondrá de nuevo en valor y en el mapa mundial la cantera y afición que esta tierra tiene por el 40x20. La sombra de Sterbik es larga, pero el tiempo corre a favor de Rodrigo, que junto a Gonzalo Pérez deben dar estabilidad y seguridad, ya que calidad sobra.