El centrocampista brasileño disfruta como guardaespaldas en un equipo que desborda talento
05 jun 2017 . Actualizado a las 07:11 h.En el Madrid de la séptima brillaba por delante de la defensa Fernando Redondo. En el de la octava y la novena, el de los galácticos de Del Bosque, era Makelele el que barría y corregía. Cuando se fue, el equipo se descosió. En del de la décima estaba Xabi Alonso, aunque Ancelotti no pudo contar con él en la final por sanción. Y no le convencía Casemiro. Una de las primeras medidas de Zidane en el banquillo merengue fue, sin embargo, escoger al brasileño para el rol menos glamuroso, para interpretar el difícil arte de ser bisagra entre la contención y la elaboración.
El tiempo y los números le dan la razón al técnico francés. Las estadísticas dicen que fue el jugador más valorado del Real Madrid ante la Juventus en la final de Cardiff, incluso por delante de Cristiano Ronaldo. A Casemiro le gusta lo que hace: correr, tapar, corregir, ayudar, descargar de trabajo a sus compañeros. Y, sin descuidar sus funciones de guardián, cada vez se acerca más y con más peligro al área rival. Zidane lo anima a que pruebe en el tiro de larga distancia, que no se le da mal. Lo demostró ante el Nápoles y frente a la Juve, anotando el segundo tanto del Real Madrid, con fortuna porque Khedira desvió la trayectoria y descolocó a Buffon.
Casemiro pertenece a esa estirpe de futbolistas que tanto valoran los entrenadores por el equilibrio que aportan, por el sacrificio y el sentido táctico que despliegan sobre la cancha. Jugadores como Busquets, Mauro Silva, Mazinho, Marcos Senna y un no tan largo etcétera de centrocampistas que son destructores pero al mismo tiempo iniciadores. Porque interpretan el fútbol con sencillez y casi siempre eligen la mejor opción para empezar la jugada. Hacen fácil lo fácil, algo que puede parecer sencillo y no lo es.
Decir que Casemiro es la clave de bóveda en el andamiaje blanco que ha ido tejiendo Zinedine Zidane quizás resulte excesivo. Pero lo cierto es que cuando el centrocampista brasileño no está el rival encuentra más espacios en zonas tan comprometidas como las inmediaciones de la semiluna del área. Los saben los centrales, obligados a asumir más riesgos, y también los futbolistas más creativos, como Kroos, Modric o Isco, menos liberados para las tareas creativas.
Frente a la Juventus, Casemiro solo cometió dos faltas. Apenas cometió errores en los pases. Brilló en las tareas más oscuras. Y, además, contribuyó a la victoria con un gol, el del despegue hacia la victoria. Tramitó otro buen expediente.