El legado de Tiger

Álvaro Martínez-Rumbo

DEPORTES

17 jun 2017 . Actualizado a las 17:26 h.

Aquel otoño de 1994 fue la primera vez que me encontré con un chico llamado Tiger durante un torneo Universitario en Carolina del Sur. Por aquel entonces él jugaba en Stanford y yo en Coastal Carolina e íbamos en el segundo año Universitario. Era un jugador distinto no solo por su raza afro-Americana sino por su poder de intimidación. Tuve la ocasión de observarle varios días durante el torneo y me sorprendió su competitividad, potencia y  rutina, caminaba despacio hacia la bola, iba ya en su propia burbuja. El ultimo día en el hoyo 17 estuvimos diez minutos buscando sus dos bolas provisionales que había «hookeado», rebuscaba el «raf» con la intensidad de un perro de caza. Aunque recuerdo que hizo cudruplebogie en ese hoyo 17, se le veían destellos que le gustaba controlar todo lo que estaba a su alcance y era todo un perfeccionista.

Le volví a ver en Augusta en su debut del Masters del 1995 que había jugado como vigente campeón del US amateur. Nicklaus y Palmer jugaron una vuelta de entreno con él y vaticinaron que le veían el potencial de ganar el total de las chaquetas de Nickaus y Palmer, seis y cuatro respectivamente. También Jack aclamó lo mismo de Tiger que había dicho Bobby Jones, tres décadas antes sobre Nicklaus «juega un golf que jamás he visto».

Su perfeccionismo no cambió después de hacerse profesional en 1996 y arrasar con su primera victoria del Masters del 97 por 12 golpes. Semanas después del torneo anunció que quería retocar su «swing» ya que todavia le faltaba consistencia, con lo que estuvo dos años y medio hasta el duelo con Sergio en el PGA del 99 sin ganar otro grande. En ese momento el mejor Tiger entró en total dominio, con una mayor consistencia con el driver, un increíble control de distancia de hierros, que anteriormente le provocaba malas pasadas por su enorme velocidad de palo, y deslumbró con ese pat extraordinario que le hizo ganar el US open del 2000 por 15 golpes y los tres siguientes grandes para completar el Tiger Slam.