Tiger Woods: Un Tigre herido por el dolor

El golfista reconoce que recibe «ayuda profesional» en un hospital para controlar el uso de medicamentos, que toma por el sufrimiento de sus lesiones

.El jugador estadounidense ganó su último «grand slam» en el 2008.
El jugador estadounidense ganó su último «grand slam» en el 2008.

Redacción / La Voz

El Tigre está herido y no encuentra una salida. Las lesiones frustran a Woods, la decepción le empuja a buscar soluciones contra el dolor, la mezcla de medicamentos le afecta y la dependencia de diversas sustancias ha terminado por devolverlo a un centro hospitalario. Lo reconoció a última hora del lunes en un comunicado. El mito que revolucionó el deporte mundial al inicio del siglo XXI se resiste al declive. Con todas sus fuerzas. Pero los atajos le sitúan al final en una espiral complicada. A finales de mayo se quedó dormido al volante y fue sometido a un control de alcoholemia en Jupiter (Florida), cerca de su casa. Pese a su caminar deambulante y las erróneas informaciones iniciales, el resultado de la espirometría fue negativo. El propio Tiger, de 41 años, aseguró al día siguiente que su estado se debía a la mezcla de medicamentos bajo prescripción. Poco después, Radar Online publicó que había iniciado su rehabilitación para no perder la custodia de sus dos hijos. Ahora Woods confirma su terapia y su agente, Leigh Steinberg, precisa que recibe «tratamiento en el hospital».

«Estoy recibiendo ayuda profesional para manejar mi medicación y las soluciones que tomo para solucionar el dolor de espalda y los desórdenes del sueño. Quiero agradecer a todos las increíbles muestras de apoyo y comprensión que he recibido, especialmente de los aficionados y jugadores del circuito», indica el comunicado de Woods. Atraviesa una lucha titánica para sobreponerse a las molestias físicas, al sufrimiento. Y mientras, el gran negocio del golf se resiente en su ausencia. Caen el número de jugadores, las audiencias televisivas y la creación de campos.

En la práctica, cuatro operaciones de espalda en los tres últimos años casi lo han retirado de la competición. Al menos de forma temporal. Desde agosto del 2015 solo ha jugado cuatro torneos. La zona lumbar y la columna son especialmente sensibles para un jugador de golf. En su incesante búsqueda de la excelencia en la primera etapa de su carrera, los salvajes métodos de entrenamiento, que incluyeron sesiones con los Seals estadounidenses, terminaron por dañar su cuerpo.

En el 2009 trató de rehabilitarse de su adicción al sexo durante 45 días. El plan actual se reduce a 28. La primera cura tenía como desencadenante la separación de su mujer, la modelo Elin Nordegren, y la segunda la inicia para no perder la custodia de los pequeños Sam y Charlie, de 9 y 8 años. Esa opción quedó establecida en una cláusula de su acuerdo de separación. En caso de escándalo podría perder a sus hijos.

Entre una crisis y otra medió una recuperación de Tiger. Aunque su lista de grand slams se detuvo en 14 después de su épica victoria en el US Open del 2008, lesionado de la rodilla, entre marzo del 2013 y mayo del 2014 su regularidad le aupó otra vez al número uno del ránking. Hoy ocupa el puesto 945. ¿Volverá?

El PGA Tour extraerá sangre en sus controles antidopaje y asume la lista de la AMA 

Después de años en los que muchos jugadores reclamaban más medidas para atajar el dopaje, el PGA Tour anunció que a partir de la próxima temporada incluirá análisis de sangre dentro de sus protocolos de toma de muestras. Además, a partir de octubre adoptará la lista de sustancias prohibidas de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). El golf había sido señalado en varias ocasiones por no combatir con todas sus energías a los tramposos.

Ya hace diez años, Gary Player advirtió de la proliferación del consumo de sustancias dopantes en el circuito. Y profesionales gallegos se referían al uso extendido de betabloqueantes para mitigar los nervios y la tensión de la competición. Pese a los tímidos avances en los controles en los circuitos profesionales, el pasado verano Rory McIlroy puso otro ejemplo para desnudar las carencias de los análisis. «Podría tomar hormonas de crecimiento y no ser descubierto, porque no se puede detectar con test de orina», espetó el jugador norirlandés.

El peligro del Trankimazin y la Vicodina

De acuerdo con distintas informaciones publicadas en Estados Unidos, Tiger Woods utiliza Xanax y Vicodina para tratar de mitigar el dolor. 

«El Xanax tiene como principio activo el Alprazolam. En España, además de los genéricos, una marca muy conocida es el Trankimazin. Es una benzodiacepina (tranquilizante mayor) que se usa fundamentalmente en cuadros de ansiedad y angustia», explica Pedro Manonelles, presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (Semede-Femede).

El Xanax «produce una sedación suave y mejora el estado del paciente, pero produce dependencia, o sea necesidad de seguir tomándolo. Por eso debe ser prescrito y supervisado por médico», añade Manonelles, catedrático extraordinario y director de la Cátedra Internacional de Medicina del Deporte de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM).

La Vicodina, utilizada por el popular personaje televisivo del Doctor House, tiene como principio activo la Hidrocodona. «En España no se vende. Es un narcótico derivado de la codeína muy potente con un efecto analgésico muy importante», explica Manonelles. Produce dependencia y cuadros graves de síndrome de abstinencia (aparición de sintomatología grave si se suspende su uso). Por eso, debe ser controlado por el médico y con mucho cuidado», añade el presidente de la Semede-Femede.

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