«Usted no puede investigar este caso»

El informe García de la FIFA sobre las vidriosas adjudicaciones de los Mundiales de Rusia y Catar revela las obstrucciones y amenazas de Villar a los investigadores, que le valieron una sanción


REDACCIÓN / LA VOZ

«Usted no puede investigar este caso. Se lo digo aquí y por su propio bien». Con este tono amenazante contestaba Ángel María Villar a las preguntas que le formulaban los encargados de la investigación sobre las adjudicaciones de los Mundiales de Rusia en 2018 y de Catar en 2022 en marzo del 2014.

La FIFA ha hecho público el Informe García, así llamado en honor a Michael J. García, exfiscal de Estados Unidos y el encargado de indagar sobre las presuntas irregularidades en los procesos de selección de las sedes mundialistas. Un informe de lo más jugoso donde no se escatima en detalles sobre el contenido de los interrogatorios llevados a cabo y en donde sin duda Villar tiene un papel protagonista. 

«Quiero saber quién ha ordenado esta investigación, ¿fue usted señor García?»

«Quiero saber quién inició esta investigación, ¿fue usted señor García? ¿fue la FIFA? ¿el presidente? ¿La Secretaría General, el Comité Ejecutivo, la prensa? Tengo el derecho a saberlo antes de contestar nada».

El informe destaca la desafiante e «inapropiada» actitud del Presidente de la Federación Española al que a lo largo de la reunión, el jefe de la investigación tuvo que pedirle que se calmase. 

«¿Voy a irme de esta reunión sin saber quién me está preguntando? Realmente tiene pelotas»

«Quiero saber qué miembro de la organización le ha entregado esos documentos. Necesito saber quién está detrás de esto». Quién inició la investigación era una de las exigencias de Villar permanentes durante la reunión como deja claro el documento quien incluso llegó a elevar el tono y a perder las formas «¿Voy a irme de esta reunión sin saber quién me está preguntando? Realmente tiene usted pelotas.» 

«Le voy a recusar porque los intereses de su país están involucrados»

Durante este tenso encuentro Villar trató de intimidar a los investigadores hasta el punto de amenazarles con su recusación acusándoles de ser parte interesada. «Debe designarse a otra personas para esta investigación, de no ser así voy a recusarle. Le voy a recusar porque los intereses de su país están involucrados» dijo Villar en referencia a la nacionalidad de García, relacionándolo con la candidatura frustrada de Estados Unidos para acoger el Mundial del 2022.

Villar se marchó de aquella sala de la sede de la FIFA en Zúrich negándose a colaborar y condicionando su cooperación al éxito de la recusación sobre García.

El informe destaca el «desconcertante» proceder de Villar durante la reunión definiendo como «inapropiado» su lenguaje, su actitud intimidante a la hora de conocer la fuente y sus amenazas de recusación.

Ángel María Villar se debió de marchar de aquel encuentro realmente preocupado. Sólo así se explica la carta que remitiría cuatro días después, el 24 de marzo del 2014, a los encargados de la investigación. Una misiva en tono «notablemente conciliador» aunque, eso sí, insistiendo en las supuestas incompatibilidades de la nacionalidad del investigador con la causa.

Un mes después, y previa petición de la FIFA, Villar contestaría por correo a las preguntas de los investigadores declarando «su entera disposición a colaborar». Poco convincente. La FIFA abrió una investigación a Villar por lo que consideraban una violación de las «normas generales de conducta de la institución».

Lo cierto es que el «Informe García» no deja en muy buen lugar a Villar. No solamente por sus prácticas, que ponen en tela de juicio cualquier clase de ética, sino también por unos métodos que dejan bastante que desear si la intención era no sembrar sospechas. 

«Voy a votar Catar, no porque crea que es el mejor, sino porque ellos van a votar por nosotros»

Según el informe, la delegación española y la catarí acordaron intercambiar sus respectivos votos a la hora de designar las siguientes sedes. El emirato votaría por el tándem formado por España y Portugal para el 2018 y España votaría por la candidatura catarí para 2022. Algo ilegal según los estatutos FIFA. Lo curioso es que Villar admitió abiertamente al estadounidense Sunil Gulat, a la postre responsable de la candidatura mundialista americana y rival de Catar en la elección, que «voy a votar por Catar, no porque creo que es el mejor país para acoger el Mundial, sino porque ellos van a votar por nosotros».

En el transcurso de la investigación y al ser preguntado por cuál había sido su voto Villar no respondió alegando que «el voto secreto es sagrado».

Pero si un desliz puede ser despiste, dos se acercan al descaro. Si las notas de amor adolescente que los estudiantes comparten a hurtadillas bajo los pupitres de los colegios pueden ser interceptadas por los profesores más atentos o, si el docente decide hacerse el tonto, ignoradas, lo mismo pasa con los amores forjados en las cúpulas del fútbol mundial. En octubre del 2010, durante una reunión del comité ejecutivo de la FIFA, Villar fue cazado pasándole una nota a Bin Hammam, miembro del comité y representante de Catar con un texto de lo más elocuente. «Congratulations, vamos a ganar». Villar calificó aquello de inocente y falto de fundamento, pero esta vez el profesor se ha puesto serio.

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