«Pumarín nos constriñe. Valoramos jugar en el Palacio hasta que se haga el nuevo pabellón»
DEPORTES
El presidente del Oviedo Club Baloncesto, Fernando Villabella, repasa las alternativas para la nueva cancha y cuenta cómo afronta la nueva temporada
16 ago 2017 . Actualizado a las 10:15 h.La gestión de Fernando Villabella al frente del Oviedo Club Baloncesto se podría enseñar como modélica. En poco más de una década, este asturiano apasionado del deporte de la canasta ha conseguido elevar al club ovetense desde la última categoría del baloncesto nacional hasta la segunda. El año pasado ya amenazaron con ascender a la Liga ACB, y el impacto del equipo fue tal que obligó al Ayuntamiento de Oviedo a comprometerse a realizar un nuevo pabellón. Ahora, en plena vorágine del mercado de fichajes y con el inicio de de la pretemporada a la vuelta de la esquina, Villabella repasa las dificultades económicas que encuentra el Oviedo para reforzarse, las esperanzas para este nuevo curso y los proyectos de futuro del equipo.
- ¿Cómo empieza su afición por el baloncesto?
- Empiezo porque tenía un primo tres años mayor que yo que vivía en Santander. Con él pasábamos todas las vacaciones y veíamos los torneos de Navidad del Real Madrid. Un año se apuntó a baloncesto y vino con su camiseta de los agustinos de Santander. A partir de ahí empezamos a jugar en el jardín de mi casa de Grado, nos pasábamos en esa canasta toda la vida. Me gustaba más que el fútbol. Con 12 años mis padres me trasplantaron al colegio San Ignacio de Oviedo y allí empecé a ver baloncesto. Al principio era tímido y no me atreví porque era muy malo y muy bajito, pero vi que los había más bajitos y tan malos como yo. Me hice jugador y fui mal jugador, me hice entrenador y fui muy mal entrenador... (ser ríe). Luego tuve que dejarlo todo para acabar los estudios. Cuando terminé decidí, junto a un grupo de amigos del colegio, que era el momento de hacer algo por el baloncesto. Un amigo íntimo del colegio había sido entrenador del anterior equipo del Oviedo y le echaron. Entonces nos juramentamos que cuando fuésemos algo el día de mañana intentaríamos recuperar el baloncesto en Oviedo. Al no tener demasiadas cargas familiares, yo empecé en 2004 con el equipo, y luego se han ido incorporando ellos.
- Mal jugador, mal entrenador, espero que no sea mal presidente también.
En esto influye mucho la suerte. Un día la dejas de tener y todo lo que haces bien de repente lo haces mal. De momento van bien las cosas.
- ¿Cómo ha sido la aventura en el Oviedo para traer el equipo hasta aquí?
- En 2004 constituimos el club, entre un amigo y yo. El anterior equipo estaba en dificultades y no sabíamos si hacernos cargo de él o crear uno nuevo. Optamos por la segunda opción. Heredamos los derechos federativos del antiguo club y a partir de ahí arrancamos. El primer año descendimos a la última categoría del baloncesto nacional, la Primera Nacional. Desde entonces hemos tenido prácticamente un ascenso cada tres años. En 2006 a EBA, dos años después a LEB Bronce, dos después a LEB Plata y cuatro después a LEB Oro. Ahora afrontamos la quinta temporada en esta categoría.
- Ahora toca ascender a la Liga ACB.
- Estamos llegando a un punto de la competición que por nuestro presupuesto se nos queda un poco grande. Estamos mejorando, pero cuando empezamos teníamos un presupuesto muy bajo. No era para estar donde estábamos. Ahora estamos mejor, pero competimos contra presupuestos muy grandes. Este año luchamos con Manresa, Breogán, Melilla, Palencia, incluso puede que el Betis… Todos esos tienen mucho más dinero que nosotros. Es un corral de gallitos y nosotros somos un gallito pequeño.
- ¿Cómo está respondiendo la ciudad y la afición al equipo de baloncesto?
- La ciudad es extraordinariamente futbolera. Es otra dimensión, una religión. Contra eso no puedes luchar. Lo que hacemos es aprovechar el rebufo que deja el fútbol. Afortunadamente entre la afición del Real Oviedo y la nuestra hay mucha sinergia y mucha simbiosis. Es algo que aprovechamos. Oviedo no es una ciudad donde el baloncesto llegara a consolidarse nunca. Cuando hicimos el club quisimos que hubiera muchos niños y niñas jugando al baloncesto, para que luego arrastrasen a sus padres a ver el partido de los mayores. Que el equipo gane ayuda, pero el ambiente que se respira en Pumarín es extraordinario. Eso hace que todo el mundo quiera ir y que haya llenos. Es clave también que al acabar los partidos los jugadores se quedan en el campo y toda la grada baja a hablar con ellos, hacerse fotos, firmar autógrafos… Los jugadores no sé si están allí encantados, pero al menos aguantan estoicamente. Esa es la clave de la unión que hay en Pumarín.
- Es un poco el ambiente de equipo de pueblo.
- Hay jugadores que alucinan porque después de perder baja la gente y le da ánimos. A veces me dicen que no se creen que estén diciéndole eso en lugar de llamarles «mataos». Todo empezó porque éramos muy pocos al principio y los niños bajaban con la pelota a tirar en el descanso. Cuando fuimos ascendiendo ya no podían hacerlo porque había que tener el pabellón un poco más controlado, pero al final de los partidos sí que bajaban, con los padres, y con los jugadores que quedaban por allí se iba generando una unión.
- ¿Se está haciendo inevitable la marcha de Pumarín?
- Pumarín es fantástico. No hay ningún ambiente en todo el baloncesto nacional como el de Pumarín. Es extraordinario. Es una cancha que nos ayuda a ganar partidos. Pero es verdad que Pumarín se está convirtiendo en algo que nos constriñe y no nos deja crecer. Yo suelo decir que no queremos ser un bonsái, sino un tejo milenario. En Pumarín vamos a ser un bonsái. Hay que intentar ser un tejo milenario, pero como decía Luis Aragonés: «Jaula nueva, pájaro muerto». Hay que saber hacer la transición hacia una jaula nueva. Paulatinamente y sin perder el efecto de Pumarín sobre la cancha y los jugadores. Va a ser complicado. Porque además tenemos otro problema que es que no podemos crecer. La manera de crecer es a través de aumentar el número de socios. Si tienes todos los socios posibles y no hay más sitios la única opción que tenemos es aumentar las cuotas de los socios. Habría que aumentarlas una barbaridad. Además este verano el mercado se ha disparado, más de lo que nosotros podemos crecer. La brecha entre los primeros y nosotros se va a aumentar aunque solo sea a nivel de presupuesto.
- ¿Le convence la propuesta del ayuntamiento de construir un nuevo pabellón?
- Sí, nos da una solución que es ir a un pabellón de 5.000 personas. Si el equipo hubiese subido a ACB nos hubiésemos trasladado al Palacio, pero como no se ha dado seguiremos un año más en Pumarín. En teoría seguiremos en Pumarín hasta que se construya el nuevo pabellón, pero a lo mejor tenemos que hacer una reflexión previa y ver si deberíamos hacer algo en el Palacio de los Deportes.
- ¿Ya para esta temporada?
- No, para este año imposible. Yo estoy pensando en ello para las siguientes temporadas. Lo querría hacer entre la próxima temporada y la primera de disponer el nuevo pabellón. Es algo que tenemos que hablar internamente y con el ayuntamiento.
- Hablando de la próxima temporada. Yo sé que no me dirá que el objetivo es ascender, pero es una posibilidad...
- Hace dos años el Huesca jugó la final del Playoff contra Melilla. El año siguiente jugaron para no descender. El objetivo del club tiene que ser crear mucha afición, que la gente disfrute en Pumarín. Todo eso se consigue ganando partidos, evidentemente, pero no nos queremos poner ninguna meta de ascender ni de repetir la temporada del año anterior. Vamos a ponernos la meta de que la gente disfrute y se ganen muchos partidos. Lo demás se dará por añadidura. Hay que llegar lo más lejos que podamos, pero sobre la base que no hay ningún objetivo.
- ¿Da tranquilidad que al menos este año haya habido ascensos por fin? Ahora ya parece un objetivo real.
- Ese es el motivo de que el mercado se haya disparado tanto. Por supuesto que es una alegría que se pueda ascender. El baloncesto estaba condenado a morir si seguíamos así, pagando canon de siete millones de euros a la ACB por ascender. Ahora cuesta 1,6 millones, que en realidad te lo devuelven y se compensa, por lo que no cuesta nada. Es una maravilla. Las negociaciones entre la Federación y la ACB han sido perfectas desde el punto de vista de los clubes. Suben dos, bajan dos y se puede decir que casi es gratis ascender.
- Con este nuevo canon el Oviedo estaría capacitado para ascender si llegase el caso.
- Sí, ahora es 1,6 millones que se pagan en cuatro años. El primero tienes que depositar 400.000 euros, pero al final de año la ACB reparte los beneficios resultados de la publicidad en el que te devuelven ese dinero más el beneficio que haya habido. En los años siguientes solo se paga en función de los beneficios. El resultado es que ahora ascender cuesta cero euros.
- ¿Cuánto se mete un presidente, especialmente uno como usted, que sabe de baloncesto, en la composición de la plantilla?
- A mí me gusta estar enterado de todo. Como me gusta mucho el baloncesto propongo nombres, sobre todo de jugadores extranjeros, principalmente americanos. Los valoramos entre todos, pero la decisión final es de Carles Marco.
- Es decir que el entrenador tiene la última palabra
- Sí. Tú puedes recomendarle a un jugador de una universidad americana para que le eche un vistazo. Eso mismo hace el director deportivo, Héctor Galán, o el segundo entrenador, Javi Rodríguez. Todos proponemos jugadores y vamos analizándolos. Pero al final al entrenador le quedan tres o cuatro opciones y él las clasifica. Elige la primera opción, la segunda y la tercera. Vas a por el primero, y si no funciona, a por el segundo, y así sucesivamente.
- Ahora han renovado a Mouhamed Barro y vuelve Fran Cárdenas, ¿Cómo está yendo el mercado?
- Este año el mercado está carísimo. Intentamos salir a principios de la pretemporada por el mercado y volvimos a casa con los cinco dedos marcados en la cara, porque en aquel momento no teníamos sitio. La competición era solo para personas mayores. Nosotros éramos karts y la competición era de Fórmula 1. Cuando Manresa y Betis empezaron a fichar el mercado se deshinchó un poquito, y ahora que parece que el Betis va a jugar en ACB, ojalá sea así, se está desinflando. Luego, como todos los años, a medida que se acerca la pretemporada los precios bajan. Intentamos renovar a muchos jugadores de la plantilla del año pasado y algunos no quisieron. Sonseca se fue a Coruña, Miquel Salvó y Dani Pérez se fueron a la ACB, Felipe Dos Anjos dicen que también se irá… Entre los que quisimos y no nos quisieron y los que quisieron y no los quisimos al final nos vamos a quedar solo con Fabio, con Moha y con Víctor Pérez.
- ¿Cuánta es la diferencia económica que les sacan los grandes equipos de LEB Oro? ¿Hasta qué punto pueden competir con ellos por un fichaje?
- Hicimos una oferta a un jugador y la diferencia entre esa oferta y la del equipo al que al final se fue era de 13.000 euros, es decir, 1.700 euros al mes. No hay posibilidad de competir. Otras veces la diferencia es menor, sobre todo si es gente que ya ha estado aquí, que le puede compensar la menor cantidad por conocer el equipo y la ciudad.
- ¿Cómo vivió la victoria en la Copa Princesa del año pasado? ¿Fue un poco la recompensa a todos estos años, no?
- Lo que significó la Copa Princesa estoy ahora empezando a darme cuenta. Fue un éxito. Además fue el primer título oficial del baloncesto asturiano en toda su historia. Es verdad que el Gijón Baloncesto jugó en ACB y ascendió dos veces, y eso no tiene comparación. Pero como título oficial, éste es el único. Que tu equipo sea el único en tener un título oficial del baloncesto asturiano es fantástico. Y además con la final aquí, con este ambiente y la afición volcada. Fue un salto cualitativo en la repercusión del club en la ciudad y en los medios de comunicación.
- Por toda esta trayectoria recibió el premio Amor al Deporte hace un par de meses, ¿cómo lo acogió?
- Eso es la gente del Centro Asturiano que me quiere mucho. Es Alfredo Canteli, que tiene estas ideas. En cierta medida te recompensa los sinsabores, porque no es oro todo lo que reluce. Pasas noches que duermes poco, preocupado por muchas cosas. Que te reconozcan esa labor está muy bien. Se te llena la cara de sonrisa, estoy muy agradecido a Alfredo Canteli y al Centro Asturiano por el premio.