Bale se reafirma y cierra el debate

Su papel en la Supercopa zanja los rumores de su salida y Mourinho lo descarta


Gareth Bale pasó con nota el examen. Con todos los focos apuntando a su figura, el galés firmó el martes en Skopje una notable actuación a la que sólo le faltó el gol para alcanzar el sobresaliente. Aunque el MVP fue para Isco y la victoria del Real Madrid frente al Manchester United que permitió al conjunto español alzar la cuarta Supercopa de Europa de su historia se sustentó en el dominio del mediocampo ejercido por el malagueño junto a Casemiro, Kroos y Modric, el '11' fue un continuo dolor de muelas para la defensa de cinco que planteó Mourinho. Acabado el encuentro, los actores implicados en la historia de suspense tejida en los últimos días en torno al futuro del extremo dieron carpetazo al culebrón.

«No contemplo la venta de Bale. Es jugador del Real Madrid y estamos muy contentos con él. Es uno de los mejores jugadores del mundo», indicó Florentino Pérez. «Un jugador que juega una Supercopa europea es porque su entrenador cuenta con él, el club cuenta con él y él cuenta con quedarse en el club en el que está», asumió José Mourinho, que en la víspera había puesto como condición para pelear por el galés que estuviese «en la puerta de salida». Eso, a su juicio, habría quedado evidenciado si Zidane no le hubiese dado carrete en la capital de Macedonia. «No vamos a empezar conversaciones con el Real Madrid ni con Bale. Que se quede y sea feliz», agregó el luso.

El aludido remarcó que vive ajeno a los rumores y que su firme deseo es permanecer donde está. «Pongo el foco en mi fútbol y prefiero vivir sin leer ni escuchar nada de lo que se dice. Se hablan muchas cosas pero la verdad es que yo estoy disfrutando en el Real Madrid y nada ha cambiado para mí. Estoy centrado en estar bien, no sufrir lesiones y poder jugar bien», atajó.

La caída en picado de los números de Bale, desde los 22 goles en 44 partidos que firmó en su primera temporada en el Real Madrid hasta los 9 tantos en 27 choques con que cerró la cuarta se sumó a la deslumbrante aparición de Kylian Mbappé en el Mónaco, un jugador muy del gusto de Zidane. Cuestionado por parte de la afición del Real Madrid, en Skopje le bastaron 90 minutos para demostrar que quien tuvo retuvo. Bale, que acumula 67 goles y 51 asistencias en los 151 partidos con el conjunto blanco, aclaró los nubarrones que se cernían sobre su futuro. Rota la MSN por la espantada de Neymar, la BBC parece a salvo a menos que haya un giro inesperado de los acontecimientos. Subsiste, eso sí, la duda de si el físico respetará por fin a Bale.

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