Spieth, ante una nueva dimensión

El jugador de Dallas afronta el Campeonato de la PGA con el reto de completar los cuatro títulos del Grand Slam con solo 24 años

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REDACCIÓN / LA VOZ

Hideki Matsuyama cogió su putt como si fuera una katana y adornó la atmósfera para acercarse a cadi, inclinar ligeramente la cabeza y entregarle su arma más precisa. Acababa de regalar una última ronda de 61 golpes para ganar el Bridgestone Invitational el domingo pasado. Porque el golf, con su riquísima estadística, fabrica prodigios casi cada semana. Por eso el Campeonato de la PGA ofrece desde hoy (Movistar Golf, 19.00) mil y un enfoques para elegir favoritos. Rickie Fowler porque estrenó su palmarés justo en la sede del cuarto major del año, el campo de Quail Hollow, en Charlotte (Carolina del Norte).

Rory McIlroy por el impulso de jugar con un nuevo cadi que devuelva la confianza a su juego poderosísimo. Brooks Koepka por el salto de estatus que le concedió el triunfo en el US Open... Y también los españoles. Jon Rahm por su arrojo para encadenar hasta ocho resultados entre los diez mejores esta temporada. O Sergio García, que debería andar despojado de sus miedos con el título del Masters. Pero entre tantos argumentos los verdaderos prodigios escasean. Y solo Jordan Spieth puede proporcionar al golf este fin de semana una sacudida de época. Con su putt, su temple y su regularidad agitó el golf en el 2015, cuando encadenó los títulos del Masters y el US Open y se quedó a un par de golpes de levantar los trofeos del Open Británico y el Campeonato de la PGA. A aquella temporada maravillosa le sucedieron después unos meses discretos. Son historia. La forma como encaró en julio la última vuelta en Royal Birkdale para levantar la Jarra de Clarete, su inusual temple para dropar tras los camiones de televisión en el hoyo 13, su exhibición para las videotecas de los cinco últimos hoyos... Todo forma parte de su segunda sacudida a los cimientos de la era del golf posterior a Tiger Woods, si se puede hablar ya de esa época. Una epopeya que puede cerrar el domingo si levanta el Trofeo Wanamaker y completa así los cuatro triunfos del Grand Slam. Lo haría con solo 24 años. Y uniría su lista a un escogido grupo de leyendas.

Bobby Jones inventó el Grand Slam y ganó el primitivo, que constaba del US Amateur, US Open, British Open y British Amateur. El golf profesional dio paso a una nueva versión, con el Masters, el US Open, el Abierto Británico y el Campeonato de la PGA. Solo coleccionaron los cuatro Jack Nicklaus, Ben Hogan, Gary Player, Gene Sarazen y Tiger Woods.

Figuras a las que les faltó uno

Spieth comparte hoy partida con los otros dos ganadores de majors de este 2017, Brooks Koepka y Sergio García. Aunque el texano camina con una presión diferente sobre sus hombros. Porque la diferencia entre tener tres grandes y cerrar el círculo con los cuatro es llamativa. El US Open le faltó a Sam Snead (y a Phil Mickelson, aún con opciones de conseguirlo); el PGA, a Arnold Palmer y Tom Watson; el Masters, a Lee Trevino (y al joven Rory McIlroy); y el British, a Byron Nelson y Ray Floyd.

Junto a Rahm y García completan la participación española Rafa Cabrera Bello y Pablo Larrazábal.

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