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Kisner, un tapado para el PGA

El líder del último grande del año resiste a los duros «greenes» de Quail Hollow


REDACCIÓN / LA VOZ

Con las plataformas durísimas, rápidas y sinuosas, hasta el gran mago del green sintió respeto. «He tirado los putts muy defensivos», resumió Jordan Spieth tras su primera vuelta en Quail Hollow. El Campeonato de la PGA le enfrenta al reto de convertirse en el golfista más joven de todos los tiempos que complete los cuatro torneos del Grand Slam. También eso pesa, encoge el brazo, obliga a una adaptación. Pero, por encima de todo, afecta la dificultad del campo que alberga el último major del año. Un recorrido largo, complicado, que llenó el marcador de golpes sobre el par en Charlotte (Carolina del Norte). Con algunas excepciones. Sobre todo, la de Kevin Kisner. El golf seduce como uno de los deportes más indescifrables por historias como esa. El número 25 del ránking mundial era hasta esta semana un competidor notable, sin mucho más. En once comparecencias en los grandes no había terminado nunca entre los diez primeros, y apenas tenía un par de resultados en el top-25. Y esperaba su oportunidad. Llegó en las condiciones más difíciles. Al cierre de esta edición, el jugador estadounidense, de 33 años, era líder, después de sendas tarjetas de 67 golpes, para totalizar ocho golpes bajo par. Su regularidad le fue guiando por el campo, pero también su acierto en golpes sutilísimos, como el que le dio ayer el eagle en el 7 con un putt desde fuera del green.

Kisner jugó el jueves en un campo que por la tarde lució sus condiciones más difíciles. Y volvió a rendir ayer. Al cierre de esta edición, el juego se había interrumpido por el riesgo de tormenta con aparato eléctrico. Los cinco inmediatos perseguidores del líder todavía tenían hoyos por delante, que jugarían ya en un campo con rasgos diferentes, más largo por la lluvia recibida, pero también más receptivo en los greenes. Segundo, después de catorce calles, era el japonés Hideki Matsuyama (-5), tercero el australiano Jason Day (-4) a falta de ocho calles. Compartían el cuarto puesto, también sin haber llegado a entregar su tarjeta todavía, el sudafricano Louis Oosthuizen y el norteamericano Chris Stroud (-4).

 

Renglones torcidos para Spieth

Spieth, con ocho greenes todavía por pisar, se dejaba ayer otros dos golpes, para un resultado parcial de +3. Entre los españoles, Jon Rahm se mantiene en la pelea por la victoria. Si el jueves se divirtió en el campo compartiendo partida con Rory McIlroy y Fowler, ayer le tocó sufrir junto a ellos con un +3 parcial para totalizar +4. Más discretos marchan Sergio García (+6), Rafa Cabrera (+7) y Alejandro Larrazábal (+9). Estos dos últimos tenían casi imposible pasar el corte.

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