El gallego, que debutó en el 2001 con el Barça, tiene 36 años y le queda cuerda para rato
28 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Tiene guasa que un futbolista con más de 600 partidos como profesional le pregunten qué le hubiera gustado ser. Pero Trashorras (Rábade, Lugo, 1981), una persona normal capaz de jugar al balón como los ángeles y labrarse un prestigio entre los mejores de Primera y Segunda, responde encantado.
-Quería ser médico. Cuando era pequeño era una de las profesiones que más me atraían. Y cuando iba avanzando en el fútbol me gustaba lo de médico deportivo.
-¿Se anima ahora?
-No, ahora me coge un poco tarde. Estudio cosas relacionadas con el deporte. Me he sacado los cursos de entrenador, el de director deportivo y el de scouting para seguir los partidos y saber usar cosas en los vídeos que nos ponen.
-Su contrato expira en el 2019 ¿cuál de estas tres figuras le atrae más para el día de mañana?
-Ahora me planteo semana a semana y disfrutando. Lo más importante es la ilusión de seguir siendo útil. No temo echarme a un lado, si no cumplo las expectativas. Soy honesto conmigo mismo en los dos sentidos. Porque si veo que sigo siendo útil e importante, por qué no seguir jugando más años.
-¿Y en el Rayo?
-Sí, yo creo que sí. En cada sitio me quedo con lo bueno, pero llevo siete años aquí y me he sentido muy a gusto. Han sido años muy buenos personal y deportivamente, y es el sitio en que más a gusto me he encontrado. Por el cariño transmitido y por el rendimiento que he dado.
-Para un jugador de su trayectoria ¿la mayor espina sería no haber jugado con la selección?
-Es posible. Al final jugar con tu país es lo más grande que te puede pasar, pero también no haber tenido más continuidad en Barcelona. Siempre le das vueltas a muchas cosas después de una trayectoria tan larga. Pero otros compañeros también quedaron por el camino, así que hay que ser coherentes y yo estoy contento con lo hecho.
-Muchos lo consideran un jugador de culto.
-La temporada pasada, no sé en qué campo fue, un aficionado se acercó y me dijo: «Hombre, Trashorras, ¿aún sigues jugando al fútbol, pero cuántos años tienes?» Al final llevas sonando en el fútbol muchos años. Empecé muy joven y al principio tuve mucha repercusión, tengo un apellido que llama la atención y llevo 18 o 19 años en esto, es normal.
-Su leyenda irá unida a la de Paco Jémez.
-Mucho, pero más que por lo que hemos conseguido, por cómo lo hemos conseguido. En esos años logramos estar siempre en Primera, récord histórico de puntuación del club y entramos en Europa, aunque por otros temas no fuimos. Éramos un equipo al que la gente le gustaba vernos jugar, a veces salíamos goleados, pero siempre intentábamos ganar. Cómo hacíamos las cosas y el estilo que teníamos era lo más importante, por eso me marcó esa época.
-No hay más equipos así.
-Porque la gente es muy resultadista. Escoger cómo ganas es fácil, pero cuando vas al Camp Nou, de diez partidos vas a perder nueve, seguro, y en muchos salir goleado. Entonces, para mí es muy importante escoger la forma cómo pierdes. No traicionar tu estilo. Si un equipo juega de una forma en 32 jornadas, por qué tiene que cambiar contra un grande. No lo entiendo.
-¿Reconoce su deporte durante este verano de fichajes tan inflados?
-Me da un poco de miedo. El PSG dirá que tiene el dinero y que cumple el fair play financiero, pero ¿es ético? Yo creo que no mucho. El fútbol tiene que acercarse más a la sociedad y en estos aspectos se está alejando.
-Usted trata de acercarse a través de su campus de Vilalba.
-Yo intento romper eso que la gente piensa de que no vivimos en la realidad. Como capitán del Rayo integras un equipo que siempre está cerca de la gente y de sus problemas. Además, yo trato de estar cerca de mi pueblo, de ayudar a los niños a hacer deporte y que mantengan la ilusión por el fútbol. Cada verano en el campus el que mejor lo pasa casi soy yo y van con una ilusión que me recuerda a mí de pequeño.
Una trayectoria larga y reconocida en la mejor liga del mundo, dos hijas y un campus de verano en su pueblo. A Trashorras solo le falta un libro. A lo mejor no tarda tanto en publicarlo.
-¿Le han propuesto escribir las memorias?
-En su momento me plantearon hacer un libro y ya veremos. Quizá algo diferente. No me gusta los libros de futbolistas que cuentan su historia. A lo mejor otro tipo de vivencias, o intentar plasmar cómo veo yo el fútbol.
-¿Lee en las concentraciones?
-Sí, me llevo libros de deportistas sobre todo, que han sido tus ídolos.
-¿Cuál es con el que viaja ahora?
-Ahora mismo no tiene que ver con el fútbol. Se llama El poder del ahora. Es un poco especial, por así decirlo, acabo de empezarlo.
-¿Qué otras aficiones tiene al margen del fútbol?
-Me gustan mucho el golf o el tenis. También el cine, intento ser una persona normal con aficiones normales.
-¿Cuál ha sido la última película que vio?
-Fue El diario de Greg. Me gusta el cine, pero tengo dos niñas y hay que adaptarse.
-¿Le gustaría que jugasen al fútbol?
-No me lo he planteado. Les gusta el fútbol y lo viven y discuten con sus compañeros en el colegio, porque ellos son del Madrid, o del Atlético, o del Barça, y que dos niñas sean del Rayo llama la atención. Ven los partidos, pero como para practicarlo... no me lo han planteado ni se han querido apuntar. Harán lo que ellas quieran, como siempre.