Los dos grandes clubs asturianos y dos de las mejores aficiones de España se reencuentran 14 años después en un partido apasionante
09 sep 2017 . Actualizado a las 17:34 h.Vuelve el gran clásico del fútbol asturiano. Han pasado 14 años desde entonces y aunque el mundo ya no es igual, el derbi entre el Sporting de Gijón y el Real Oviedo sigue siendo el mismo. Dos grandes aficiones, una rivalidad histórica reconocida en toda España, un encuentro que es a la vez un reencuentro de dos clubes que han saboreado desde 2003 alegrías y sinsabores. A las 6 de la tarde, en El Molinón, nada de todo esto se recordará: todo empezará desde cero. El pasado ya no existe.
En el último derbi, hace 14 años, no existían las redes sociales, un campo en el que se está jugando un partido alternativo plagado de comentarios ofensivos, la cara sucia del deporte. En todo caso, el encuentro ha sido declarado de alto riesgo. Cerca de 150 agentes, entre policía nacional y local y guardias civiles velarán por la seguridad del espectáculo. Será la guinda de la fiesta de Asturias: solo faltará que el himno asturiano, como en la super bowl, una a las dos aficiones, una idea que debería prender para próximas ocasiones.
Porque hace un año, el objetivo de ambos clubs era también citarse, pero en Primera. Un final de temporada muy amargo en ambos casos impidió que los gijoneses mantuviesen la categoría y que el Oviedo ni siquiera optase al play off de ascenso. Tras la decepción llegó la reflexión que ha llevado a los dos equipos a tomar algunas decisiones similares: cambios importantes en las plantillas y relevos en el banquillo. Con perfiles similares, Herrera y Anquela suman muchas horas de vuelo y un carácter ganador. Energía para afrontar un derbi que es siempre una incógnita. Un partido imprevisible, alérgico a los pronósticos fijos.
El Sporting ha comenzado el curso con buenas sensaciones, desde el liderato, sin encajar ni un solo gol y viendo portería con asiduidad. El Oviedo, tras el tropiezo ante el Rayo, ha enderezado la nave con la brillantez de Berjón y Toché, a quienes se encomienda en un partido que será muy correoso, aunque el número de futbolistas asturianos es casi anecdótico.
El entrenador rojiblanco, Paco Herrera, ha preparado el encuentro a puerta cerrada y se especula que podría repetir la alineación que goleó al Nástic el sábado pasado, con la única duda de Lora, que podría ser sustituido por Jordi Calavera. «El Oviedo es un buen equipo, que va a pelear por estar arriba con una buena plantilla. Lo que más me preocupa del rival es que se agrupa bien atrás y que necesita pocos pases para plantarse en ataque, por eso tenemos que seguir jugando hacia adelante pero estando muy atentos a lo que pasa atrás», ha señalado Herrera.
El técnico del equipo gijonés, que se ha declarado «amigo» de Anquela, ha desvelado que el entrenador azul le había ganado más partidos en los enfrentamientos entre ambos, pero que luego sus equipos «han quedado por delante» de los del jienense la clasificación final.
El Oviedo, por su parte, llega con muchas bajas, pero con la esperanza de obtener una victoria en El Molinón. Con unas cuentas casi saneadas por el grupo Carso y con el apoyo de una afición que ha acompañado al equipo en una dura singladura en Segunda B y Tercera, los azules quieren puntuar en campo contrario.
La plaga de bajas ha obligado al técnico oviedista, Juan Antonio Anquela, a sobreponerse. En las últimas semanas ha perdido a Mariga, Viti, Johannesson, Hidi y Edu Cortina, que se unen a las de Varela y Fabbrini. Forlín o Yeboah, llegados en los últimos días de mercado, están llamados a suplir las ausencias del mismo modo que Aarón Ñíguez, que lleva dos jornadas sin contar, tendrá que apurar su recuperación para volver al once ante el Sporting.
El jienense ha reconocido no saber cuál será la «clave» del partido, pero tiene claro una cosa: «El Oviedo tiene que ser un equipo desde el primer minuto hasta el último porque la categoría permite muy pocos errores» y más ante un rival del que le «preocupa» todo. Lo que parece claro es que Anquela mantendrá fija la defensa habitual y tendrá que recomponer al equipo de mediocampo hacia adelante, zona en la que Rocha y Folch son apuesta segura junto con Toché en punta y Berjón acompañándolo, pero para la que se han caído sus canteranos más eficientes, Viti, Johannesson y Cortina.