Los clubes catalanes serán excluidos si la federación catalana se une a la rebelión

Si se separa de la española, Barça, Espanyol y Girona dejarán automáticamente de jugar partidos

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Redacción / La Voz

El conflicto independentista tiene en vilo también al fútbol español, pendiente de la respuesta que dé Puigdemont al requerimiento que ayer le fue realizado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Si el presidente de la Generalitat resuelve contestar que ha sido declarada la independencia, entraríamos en un escenario de máxima expectación para los clubes de fútbol, especialmente los profesionales. Si la Federación Catalana se uniera a la declaración de independencia y solicitara la desafiliación de la Española, desde ese momento se suspenderían los partidos de los clubes catalanes en aplicación de la Ley del Deporte.

En cualquier caso, y al margen del recorrido legal que una situación así pueda acarrear, fuentes bien informadas del deporte español han confirmado a este periódico la existencia de un plan de contingencia aprobado por el Gobierno para la suspensión automática de los encuentros. Por ejemplo, si la federación catalana comunicara hoy su ruptura con la española, este fin de semana ya no se celebrarían el Atlético-Barça, Espanyol-Levante, Girona-Villarreal, Barcelona B-Lorca, Reus-Rayo y Córdoba-Nástic. Obviamente, una medida de este calado en un mundo que mueve millones en derechos de televisión, taquillas y patrocinios, causaría un perjuicio muy grande para toda la Liga, no solo para las entidades catalanas. En cualquier caso, todos los actores de este asunto creen que no habría otra salida.

El Artículo 15.3 de la Ley del Deporte es muy claro sobre uno de los requisitos que vulneraría la marcha de la Federación Catalana, que preside Andreu Subies, uno de los dirigentes involucrados en las intrigas para apoyar a Luis Rubiales como posible sucesor de Villar. «Para participar en competiciones de carácter oficial, los clubes deberán inscribirse previamente en la federación respectiva. Esta inscripción deberá hacerse a través de las federaciones autonómicas, cuando estas estén integradas en la federación española correspondiente», indica la ley.

Según fuentes conocedoras del proceso, altos representantes de la Generalitat ya habrían mantenido hace días reuniones con algunos de los responsables de las federaciones catalanas más representativas. De fondo, el deseo de tantear la posibilidad de que pidiesen su salida de las españolas, como parte de la estrategia de rebeldía que vienen llevando a cabo las instituciones catalanas. De todos modos, el desamparo de sus equipos frenó por ahora esa posibilidad, pese a las presiones que ya sufren desde distintos ámbitos.

En los próximos días se sabrá finalmente qué postura adopta el Gobierno catalán, y se conocerá también si posteriormente y en el caso de que se confirme la DUI, la federación autonómica sucumbe a las pretensiones nacionalistas y se separa de la estatal. En ese caso, el lío será monumental.

El club azulgrana dice que quiere seguir en la Liga

La misma directiva del Barcelona que apoyó al separatismo, intenta medir ahora sus palabras al ponerse en cuestión ya su continuidad en la competición española. Su director general, Óscar Grau, aseguró ayer el deseo del club de seguir en la Liga incluso si finalmente Cataluña declarase la independencia.

Grau insistió en la continuidad del equipo en las actuales competiciones. «La Liga y el Barça han de ir de la mano. Queremos continuar en La Liga», explicó. De hecho, asegura que el club no contempló ese escenario a la hora de confeccionar su presupuesto de la próxima temporada, que asciende a 897 millones. Fuera de la competición española, la cifra quedaría ampliamente reducida. «Este presupuesto está confeccionado en base a que continuaremos en la Liga», reconoció el director general.

En un discurso más moderado que los mantenidos el pasado 1 de octubre, cuando Josep Maria Bartomeu decidió que el Barça-Las Palmas se jugase sin público, mientras que otros directivos presionaron para cancelar el encuentro, Grau indicó: «Lo que defendemos es negociación, respeto y deporte. Queremos hacer deporte. La misión del Barcelona es seguir jugando las distintas competiciones e intentar ganarlas, como cada temporada». No tomó partido de forma expresa por el derecho a decidir, como sí había hecho el club tanto antes como después del referéndum ilegal. Y evitó profundizar en el posicionamiento político del club, remitiéndose a los anteriores comunicados.

El peligro de la fuga de los patrocinadores ya está sobre la mesa

El posicionamiento político del Barça puede afectar a su captación de patrocinios. El tema comienza a formar parte de la agenda del club. El propio director general de la entidad, Óscar Grau, fue cuestionado ayer sobre el tema en su comparecencia pública para avanzar las grandes cifras del presupuesto de la próxima temporada. «Los patrocinadores están muy contentos de asociarse al Barça, por lo que es, por su estructura de club, por su estilo de juego, por su ADN y por los valores que transmite, y eso creo que es un activo que siempre conservaremos», entiende el directivo, mientras la lista de grandes empresas que abandonan Cataluña sigue creciendo.

En opinión de Grau, una Cataluña independiente no tiene por qué hacer decaer el interés de los anunciantes en el club por la «fidelización» de la marca Barça.

También trata de transmitir una sensación de normalidad el Consejo Superior de Deportes, pese a la confusa declaración de independencia del martes pasado. «Estamos trabajando de la mano de las federaciones y vamos a seguir trabajando para velar por el normal funcionamiento de las competiciones», aseguró ayer José Ramón Lete.

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