Pase lo que pase es el año de Ducati

La marca italiana, con Dovizioso a la cabeza, ha irrumpido contra pronóstico en la lucha del mundial ante Márquez


El deporte nos fascina por su capacidad para sorprendernos y a pesar de ello, no resistimos nunca la tentación de intentar adivinar lo que va a suceder. A principios de año se esperaba un duelo por el título entre Viñales (Yamaha) y Márquez (Honda). Sobre el papel todo cuadraba y nadie contaba con que Dovizioso podía ser el gran protagonista de este final de temporada, la más emocionante de los últimos años por las luchas de últimas vueltas y última curva, en Austria y Japón. Esta lucha recuerda la de David y Goliath no solo por ser una pugna entre dos pilotos tan diferentes como Andrea y Marc, sino tambien entre dos marcas tan dispares como Honda y Ducati.

recursos

Honda, un gigante al lado de Ducati. Honda es un monstruo, el mayor fabricante mundial, que vende unos cuantos millones de motos cada año, mientras que Ducati apenas alcanza las 200.000 unidades. El departamento de competición de Honda, el famoso HRC, cuenta con cientos de ingenieros mientras que el de Ducati apenas una docena. ¿Y cómo puede luchar de tú a tú una modesta fabrica con un modesto departamento de competición contra el gigante de las motos? La respuesta está en tres aspectos con los que Ducati consigue plantar cara y hasta ganar a Honda: pasión, creatividad y agilidad a la hora de probar cosas.

supervivencia

La necesidad agudiza el ingenio en los «rojos». Ducati inventó las alas, que después todos copiaron y ahora siguen marcando el camino en aerodinámica. La pasión les sirve para trabajar sin descanso por su sueño. Y, al contrario que los japoneses, que envían solo algunos ingenieros a los grandes premios, todos los de Ducati están presentes y trabajando duro en las carreras.

celebración

Pasión familiar de la marca italiana. Un detalle importantísimo es cómo celebran los ingenieros japoneses y el equipo Ducati las victorias. Nada que ver: fríos apretones de manos y medias sonrisas los primeros y explosión descontrolada de júbilo los segundos.

Filosofía

El negocio japonés contra la competitividad transalpina. Para Honda las carreras son solo una manera muy efectiva de vender motos y de humillar tecnológicamente a sus rivales, en cambio, para Ducati la competición es pura pasión, necesidad vital, nada es importante fuera de ella.

Los Pilotos

No pueden ser más distintos. Y ahora toca hablar de los pilotos. Y si Honda y Ducati son totalmente opuestos, Andrea y Marc tampoco lo pueden ser más. Dovizioso es cerebral, metódico, conservador, trabajador y estratega. Márquez, por su parte, es puro instinto, le gusta vivir siempre en ese filo de la navaja, que separa la gloria del desastre. Dovi se cae muy poco y tiene el récord de haberse perdido menos carreras por lesión en la historia del mundial. Márquez, en cambio, es todo lo contrario, usa las caídas para conocer los límites y sabe perfectamente qué tipo de caídas son las menos peligrosas. Dovizioso gana siempre con el mínimo esfuerzo, nunca le veremos tirar desde el principio a muerte, estudia la situación, estudia a los rivales, mira sus puntos fuertes y sus puntos débiles y ataca al final, de manera muy efectiva. Márquez necesita estar siempre delante, da igual que sea un entrenamiento libre, que uno oficial que en carrera, como mucho espera unas vueltas, antes de atacar para ponerse primero y largarse.

Da igual lo que pase a final de año, todos recordaremos la temporada 2017 como la temporada en la que Dovizioso y Ducati nos emocionó y nos hizo soñar con que con pasión y fe, podemos derrotar a los gigantes. Y repito: ojalá que todo se decida en la última curva de la última vuelta del último circuito, en Cheste.

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