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Nuevo recital ofensivo del Liverpool, que arrasa al Roma con un inmenso Salah


En atención al espectador y para darle algo de emoción al partido, el Liverpool concedió a su rival media hora de ventaja. Durante ese tiempo, Klopp perdió un hombre fundamental ?el rehabilitado Oxlade-Chamberlein?, y su equipo padeció uno de los habituales latigazos de Kolarov, que retrató a Karius sin pasar del larguero. Concluidos los minutos de cortesía comenzó el asedio. Un asedio a distancia, sin riesgos. El Roma no volvió a salir de su campo hasta que ganó el túnel de vestuarios en el descanso y el partido y la eliminatoria quedaban ya solo pendientes de otra gesta. Salah había desgraciado a sus ex, convirtiendo en una cifra ridícula los cuarenta millones que se pagaron por llevarlo a la cuna de los Beatles desde la de Rómulo y Remo.

Los anfitriones se partieron en dos para atender a ambas áreas sin pasar por el centro. Con cinco futbolistas protegiendo la propia, tres se encargaron de escarbar en la ajena. Juego directo sin antídoto por parte de los romanos, desbordados en largo y en el rechace. Si el balón no alcanzaba a Salah o a Mané en sus carreras, si no lo descolgaba Firmino, caía a los pies de Milner o Wijnaldun, que enseguida buscaban de nuevo a un compañero por delante de la pelota.

La velocidad en el desmarque y la ejecución del pase castigó las cinturas de Fazio, Manolas y Juan Jesús, privados de un objetivo visible; alguien a quien trabar o frente a quien interponer el cuerpo de camino a portería.

Si avanzaban hacia la medular, la pelota aparecía a sus espaldas. Si reculaban, los delanteros del Liverpool ganaban el espacio necesario para chutar sin pensárselo. Las transiciones, un ejemplo de precisión, duraban tres golpes y acababan siempre a pocos metros de la línea de meta. Desde allí probó primero Mané, enviando alto un mano a mano, y después Salah, encontrando el guante del portero en el ensayo del 1-0. Tomada la medida, volvió a intentarlo, y en el minuto 35 colocó el balón en la escuadra. Pidió disculpas, pero no hizo acto de contrición y en el 45 dobló la cuenta, picando el cuero a pase de Firmino para cerrar una contra estupenda.

Ahí dio por concluida su fase anotadora e inició la de asistente. Tras el descanso le brindó el 3-0 a Mané y el cuatro a nada a Firmino. El brasileño hizo también el quinto al cabecear un saque de esquina, con el fenomenal Alison presa ya de los nervios. Anfield cantaba, la afición visitante aplaudía rendida a los futbolistas locales y Monchi se tapaba los ojos ante el abuso cuando Klopp pecó de soberbia y retiró al egipcio. Le dio una nueva oportunidad al adversario, quizá pensando en el espectador de la vuelta. Ausente su amenaza, se estiró el Roma. Perdida su estrella, se acantonó el Liverpool. Ahí, tan cerca de Karius, aireó su debilidad, aprovechada por Dzeko y Perotti para poder invocar el próximo miércoles al mismo espíritu del Olímpico que ya se le apareció al Barcelona.

Liverpool: Karius, Alexander-Arnold, Lovren, Van Dijk, Robertson, Oxlade-Chamberlain (Wijnaldum, min. 18), Henderson, Milner, Salah (Ings, min. 75), Firmino (Klavan, min. 92) y Mané.

Roma: Alisson, Fazio, Manolas, Juan Jesús (Perotti, min. 66), Florenzi, De Rossi (Gonalons, min. 66), Strootman, Kolarov, Ünder (Schick, min. 46), Nainggolan y Dzeko.

Arbitro: Felix Brych (Alemania). Señaló penalti por una mano de Milner en el minuto 84. Tarjetas amarillas a Juan Jesús, Alexander-Arnold, Lovren, Henderson y Fazio.

Gol: 1-0, min. 36: Salah.

2-0, min. 45: Salah.

3-0, min. 56: Mané.

4-0, min. 61: Firmino.

5-0, min. 68: Firmino.

5-1, min. 81: Dzeko.

5-2, min. 85: Perotti, de penalti.

Incidencias: Partido de ida de semifinales de la Liga de Campeones 2017-2018, disputado en el estadio de Anfield. 54.000 espectadores.

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