Un Madrid con más brega que brillo

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa REDACCIÓN

DEPORTES

JAVIER SORIANO | AFP

El colectivo de Zidane sacó petróleo de sus escasas llegadas en un partido en el que casi todo le salió a favor

26 abr 2018 . Actualizado a las 18:06 h.

Tomando prestada la célebre frase de Menotti, se diría que el Real Madrid salió al Allianz Arena más pendiente de ser toro que torero y se movió a medio camino, sin una identidad clara.

 PRESIÓN

El Bayern apretó arriba

Jupp Heynckes hizo un diseño claro de partido. Adelantó mucho la línea de presión con dos objetivos: quitarle la posesión al Real Madrid y mantenerlo alejado de la portería de Ulreich. Durante veinte minutos, el equipo de Zidane vivió sin el balón, pero sin pasar apenas apuros. Paradójicamente, cuando se estaba haciendo con el control del esférico y del partido llegó un grave desajuste que pagó muy caro.

MARCELO

Peligro en los dos lados

El lateral brasileño tiene alma de extremo. Cuando sube es una amenaza para el rival. A veces, también para su propio equipo, sobre todo si no hay nadie pendiente de guardarle las espaldas. El gol de Kimmich llega por su lado. Ni bajó ni nadie salió al rescate. Y el Bayern, que es feliz cuando puede armar transiciones rápidas, aprovechó el espacio a campo abierto. Tampoco estuvo fino Keylor a la hora de achicar. Y a Kimmich le acompañó algo de fortuna. Chuta o pasa sin mirar, y el balón se va dentro de la portería. Al filo del descanso, Marcelo, proclive a merodear el área rival, cazó un lanzamiento extraordinario.