Un Madrid con más brega que brillo

El colectivo de Zidane sacó petróleo de sus escasas llegadas en un partido en el que casi todo le salió a favor

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Redacción

Tomando prestada la célebre frase de Menotti, se diría que el Real Madrid salió al Allianz Arena más pendiente de ser toro que torero y se movió a medio camino, sin una identidad clara.

 PRESIÓN

El Bayern apretó arriba

Jupp Heynckes hizo un diseño claro de partido. Adelantó mucho la línea de presión con dos objetivos: quitarle la posesión al Real Madrid y mantenerlo alejado de la portería de Ulreich. Durante veinte minutos, el equipo de Zidane vivió sin el balón, pero sin pasar apenas apuros. Paradójicamente, cuando se estaba haciendo con el control del esférico y del partido llegó un grave desajuste que pagó muy caro.

MARCELO

Peligro en los dos lados

El lateral brasileño tiene alma de extremo. Cuando sube es una amenaza para el rival. A veces, también para su propio equipo, sobre todo si no hay nadie pendiente de guardarle las espaldas. El gol de Kimmich llega por su lado. Ni bajó ni nadie salió al rescate. Y el Bayern, que es feliz cuando puede armar transiciones rápidas, aprovechó el espacio a campo abierto. Tampoco estuvo fino Keylor a la hora de achicar. Y a Kimmich le acompañó algo de fortuna. Chuta o pasa sin mirar, y el balón se va dentro de la portería. Al filo del descanso, Marcelo, proclive a merodear el área rival, cazó un lanzamiento extraordinario.

ASENSIO

Con las pulsaciones bajas

Zidane hizo en el descanso un movimiento que le salió redondo. Isco, que apenas había entrado en juego, dejó su sitio a Asensio, jugador de menos toque pero mucho más vertical. Resultó determinante, porque anotó el segundo en una de esas acciones en las que se ve a los jugadores a los que les suben las pulsaciones en el mano a mano y a los que son capaces de aguantar sin que se les dispare la tensión arterial. Resolvió con sencillez.

PEGADA

Contrastes en la definición

Por ocasiones, el partido debió de ser del Bayern. Tuvo más, algunas bastante claras. Pero unas veces por errores propios y otras por la buena actuación de Keylor, salvo en el tanto de Kimmich, los alemanes solo alcanzaron la red en una oportunidad. El Madrid se encontró con dos dianas en acciones aisladas. Hubo una tercera, fruto de un robo de balón, en la que Ulreich tapó bien ante Benzema. Y poco más.

ATAQUE ALEMÁN

Ribery y el balón parado

El Bayern no fue el de otras épocas, el del prototipo de fútbol alemán que gana por aplastamiento y empuje. No dejó de intentarlo, pero no terminó de asediar. Y no le bastó con el buen partido de Ribery y las acciones a balón parado, que fueron sus principales vías de acoso. También es cierto que Heynckes se quedó con poco margen para buscar variantes debido a las lesiones tempraneras de Robben y Boateng. El Madrid se lleva un gran resultado, pero mal haría en confiarse porque este año su talón de Aquiles está en el Bernabéu.

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