El «caramelo envenenado» de una Copa de la Reina

Después del éxito, al Mavi La Calzada le toca volver a la realidad y buscar financiación para retos distintos a los de su complicada historia

Miguel Álvarez Baños, en el centro de la fotografía, brinda por la victoria del Mavi La Calzada en el salón municipal de recepciones del ayuntamiento de Gijón
Miguel Álvarez Baños, en el centro de la fotografía, brinda por la victoria del Mavi La Calzada en el salón municipal de recepciones del ayuntamiento de Gijón

Gijón

La Copa de la Reina está en la vitrina. Los ánimos, por las nubes, para encarar el tramo final de la competición liguera. El Mavi Nuevas Tecnologías de La Calzada ha vivido su semana de éxtasis como culminación de largo y trabajoso camino que llevó al equipo de balonmano femenino gijonés de La Calzada primero a División de Honor hace dos temporadas, después a la permanencia y finalmente a un cuarto puesto en la tabla que, en el momento oportuno, le permitió colarse en la élite de la competición copera y marchar directamente a por la final que conquistó en Málaga el pasado domingo. La imagen de las jugadoras, la directiva, el cuerpo técnico, los familiares, seguidores y amigos y la corporación gijonesa en pleno festejando en el balcón consistorial el hito del club y del deporte asturiano dejan para la historia una imagen inolvidable. Pero la historia sigue. Y la dura realidad viene con ella.  Es una realidad que forma parte de la biografía del club, como de la de tantos otros equipos modestos de deportes que no generan más beneficio ni más espectáculo que el deporte mismo. Y más aún si son practicados por mujeres.

Desde sus orígenes a partir de una parte de la confluencia de dos herencias -las del Deportivo Gijón Balonmano y la del Balonmano La Calzada-, la historia del club ha atravesado muchos momentos difíciles. Si el siempre discreto presidente del Mavi, Miguel Álvarez Baños, contase la historia del equipo no solo hablaría de su andadura deportiva, de la lucha por los éxitos y los fracasos que fueron cayendo. Su relato tendría mucho del punto de vista de un interventor riguroso empeñado en sanear y mantener a flote una economía en situación delicada: el conflicto, a veces muy enconado, entre las inercias de lo deportivo y las de las finanzas saneadas, el más duro de los rivales dentro y fuera de la cancha.

Las cuentas claras

Álvarez ya había vivido con dureza esos rigores antes de la existencia del Balonmano Gijón. Aterrizó en la directiva del Deportivo Gijón Balonmano en su última y convulsa etapa, y se vio inopinadamente en la presidencia cuando desde el ayuntamiento, el entonces concejal de Deportes Daniel Gutiérrez Granda presionó para que el club, colapsado por las deudas, no despareciera.  La mentalidad del hombre que tuvo que hacerse cargo de aquellos últimos años -y,  al cabo, de la liquidación del club en 2003- es la del propietario de una empresa familiar al que le gusta tener las cuentas claras y no saltarse el principio de realidad contable. Exactamente lo mismo que haría con su pastelería, una de las pequeñas patrocinadoras del club que ahora lleva el logo de Mavi, una empresa de Baracaldo con filial en Gijón que carga con el mayor peso de la esponsorización.

Una parte del legado del Deportivo Gijón Balonmano se recondujo hacia el Balonmano La Calzada, que a su vez había unificado en 1995 la tradición de este deporte en la barriada obrera gijonesa, hasta entonces repartida entre el Club Balonmano Riscar y la Asociación Deportiva Balonmano La Calzada. Desde entonces, el equipo ha ido construyendo lentamente su proyecto, siempre sustentado sobre las bases y el cultivo de la cantera, con distintas presidencias y distintos patrocinios que, finalmente, desembocaron de nuevo en la de Miguel Álvarez. Tampoco fue un viaje fácil, con momentos duros como la gran crisis atravesada por el club en 2011. Un momento casi de catarsis a partir del cual se fue edificando la eclosión espectacular del club, con la vista puesta en una División de Honor a la que se tardó en acceder algo más de lo previsto -fueron cuatro los intentos- en 2016. En el ínterin, ha habido también cismas y deserciones que se llevaron una parte de la maquinaria del club al rival por excelencia en la ciudad, el Balonmano Gijón, y dejaron a La Calzada prácticamente en situación de empezar de cero. Y siempre pendientes de sustentar el proyecto en una combinación de espónsores y ayudas públicas que han llegado en ocasiones a generar situaciones casi litigiosas, como la que estuvo a punto de acabar en los juzgados cuando -con el argumento de la prórroga que sigue atenazando las cuentas regionales- se pretendió reducir la parte de las subvenciones dedicadas a equipos recién ascendidos a División de Honor. No llegó, finalmente, la sangre al río.

Del momento dulce al futuro inmediato

En esa tesitura se ha llegado a este momento dulce del Mavi. Fichajes de altura, gastos de participación en las competiciones de Liga y en otras, como la propia Copa de la Reina o la que llevó a las jugadoras en las eliminatorias hasta Lanzarote, y el horizonte de la competición europea que espera al club el próximo año… con la incertidumbre del destino, porque ancha es Europa. Mientras tanto, y como se temía tras la puesta en órbita de la plantilla y de algunas de sus estrellas en Málaga, empieza a anunciarse el desfile de fichajes que afectará a jugadoras esenciales, como la deslumbrante guardameta Renata Lais. Hablar de la Copa de la Reina como un caramelo envenenado -una copa envenenada- es sin duda exagerado, pero seguramente no lo es afirmar que este tipo de éxitos gratifican tanto como desestabilizan a esta escala.

El Mavi -como también el Hostelcur Gijón- se han convertido, en este contexto, en puntos de la agenda política. Xixón Sí Puede, singularmente atento a estas modalidades deportivas por su componente de base y femenino, ha puesto el apoyo a ambos clubes en su lista de condiciones para apoyar las reformas presupuestarias de Foro. Miguel Álvarez conversaba ya en la tarde del homenaje a sus jugadoras con representantes de los grupos, a la espera de mantener reuniones formales con todos ellos. Y el concejal de Deportes, Jesús Martínez Salvador, remataba sus parabienes a las campeonas comprometiendo el apoyo del ayuntamiento a los «nuevos retos» del Mavi, que tiene que seguir intentando marcar tantos en el terreno de juego y en las canchas donde se juega la financiación de clubes pequeños en momentos grandes.  

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