El FC Barcelona ha celebrado este lunes su doblete de LaLiga Santander, conquistada el domingo en Riazor, y de Copa del Rey con una rúa por las calles de la Ciudad Condal, donde ha recibido un baño de masas con miles de aficionados ataviados con camisetas, bufandas y banderas de su equipo.

Menos de 24 horas después de certificar su vigésimo quinto título liguero en A Coruña, los azulgranas lo celebraron con su afición. En un autobús descapotable coronado por los dos trofeos conquistados recientemente y con el lema 'La pilota ens fa més' -'la pelota no hace más'-, el equipo al completo y el cuerpo técnico vivieron una tarde de emociones que comenzó en el puerto de Barcelona, junto al World Trade Center.

Proporción griega en el arte culé

xurxo fernández

Valverde ha dejado su sello en el Barça para llevarlo al doblete, tercero de la trayectoria del técnico

Hace seis meses de aquel viaje a Grecia. Regresó, como tantas veces, a Atenas, pero no acudió solo. Se hizo acompañar de varios de los mejores jugadores del mundo para enseñar a los aficionados del Pireo hasta dónde había llegado desde allí. A dónde habían conducido los meses de soledad y habitación de hotel. A dónde todo el tiempo dedicado al estudio, cámara en mano, su otra pasión. Buscaba Valverde, entonces como ahora, el equilibrio -«Tanto en una foto como en un equipo»- y acudió a los maestros de la proporción. Se había estrenado con dignidad en el Athletic y dejado huella en el Espanyol. Había consumido de forma prematura un año sabático. Quemada ya esa vía de inspiración, quedaba viajar. Eligió Grecia, le eligió el Olympiacos, y allí ensayó el doblete de hoy.

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Desde allí, el vehículo emprendió su recorrido por el Paral.lel, Ronda de Sant Pau, Carrer del Comte d'Urgell, Avinguda de Sarrià, Plaça del Doctor Ignasi Barraquer y Travessera de Les Corts. En todo momento, miles de seguidores culés arroparon a sus ídolos, desafiando al frío que reinó en la capital catalana.

Uno de los más aclamados fue, sin duda, el capitán, Andrés Iniesta. Días después de anunciar su marcha del Barça a final de temporada, el manchego recibió mensajes en pancartas y cánticos durante todo el recorrido, observando la escena engalanado con un gorro de bufón con los colores azulgranas y una bufanda del equipo. Mientras Leo Messi, máximo goleador del conjunto azulgrana esta campaña, permanecía más tímido, el defensa Gerard Piqué se encargaba de animar la fiesta desparramando cerveza por encima de sus compañeros y desatando los cánticos ocasionales dentro del autocar.

Hubo tiempo incluso para merendar pizza, para bailes y también para repartir curiosos regalos; Piqué fue 'asaltado' por sus compañeros, que le quitaron las deportivas para lanzárselas a los aficionados, antes justo de que hiciesen lo mismo con Ernesto Valverde. El único momento de tensión llegó con el encendido de unas bengalas en el tramo final del trayecto, aunque sin consecuencias graves. Al final del recorrido de la décima rúa azulgrana, los jugadores se cambiaron a un autobús cubierto y dieron por terminada la jornada, pero la gente continuó de fiesta por las calles de Barcelona.

Iniesta, maestro de la sencillez

M. G. REIGOSA

Último título del futbolista que escuchó el silencio en Sudáfrica, un talento sin par

Andrés Iniesta es tan sencillo y discreto, incluso para decir adiós, que cuesta creer que se está yendo uno de los mejores futbolistas de la historia, un centrocampista con dos cualidades excepcionales: es muy bueno y hace mejores a quienes lo rodean. Nunca presume. Basta recordar aquella frase que salió de su boca, abrumado por la avalancha de popularidad que se le vino encima después de marcar el tanto que le dio a España su único Mundial hasta la fecha: «Si lo sé, no meto el gol ante Holanda». Así de enorme es Iniesta, como su fútbol.

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El Barça celebra a lo grande el título liguero