La última etapa antes de Kiev

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Alineaciones del Real Madrid - Bayern
Alineaciones del Real Madrid - Bayern

Con la experiencia del sufrimiento ante la Juve, el Madrid se exige autoridad y ambición frente al Bayern

01 may 2018 . Actualizado a las 19:13 h.

«Sale el Madrid a luchar... Sale el Madrid a ganar...», reza el himno del centenario del Real Madrid. Y así, tal y como proclama la composición creada para conmemorar en 2002 sus 100 años de existencia, quiere afrontar este martes el defensor del título, como si no hubiese vencido por 1-2 en Múnich, la vuelta de las semifinales de la Champions contra el Bayern. Con la experiencia del sufrimiento padecido en el Bernabéu frente al Juventus en cuartos, cuando el conservadurismo puso en peligro el pase a su octava semifinal consecutiva y estuvo cerca el Madrid de fracasar en su reto de enlazar una tercera final, Zinedine Zidane y sus jugadores se han conjurado para recibir al Bayern con credenciales de campeón y mostrar desde el primer minuto autoridad y ambición.

La antigua bestia negra

El camino a Kiev está ya a un solo paso y, conscientes los madridistas de que seguramente les espera otra eliminatoria durísima, como la que también tuvieron que superar en cuartos de la pasada temporada ante el Bayern (otro 1-2 en la ida en el Allianz Arena y 4-2, en la prórroga, en el Bernabéu), les avala el talento y el oficio ante la que hasta hace seis años era su indiscutible bestia negra. Aunque el Bayern destila también orgullo y calidad y cree en la remontada, es el Madrid el que pretende dar el primer golpe, que sería seguramente definitivo, con la intención de mandar desde el principio, y no solo en el juego, que no está siendo brillante, sino, sobre todo, en el marcador.

«Tenemos que entrar a ganar el partido, sin especular, recular ni hacer cosas extrañas», insistió este lunes Zidane, convencido de que el Bayern se presentará en el Bernabéu «sin complejos». Conoce ya el Madrid suficientemente al Bayern como para esperar, pese a la indudable ventaja de Múnich, un choque de máxima exigencia, un examen de nivel, como no podía ser menos en el último cruce, rumbo a la gloria o al fiasco, ya que sin una tercera Copa de Europa consecutiva, los blancos cerrarían el curso sin títulos.