Los capitanes marcan el camino

El gol de Lisboa acompañará siempre a Sergio Ramos, mientras Henderson señala la final de Liga Europa del 2016 como el punto de partida de este Liverpool


redacción / la voz

Aunque se darán la mano en el sorteo de campos, ni Sergio Ramos ni Henderson saldrán a la final de mañana (20.45 horas, Antena 3) a hacer amigos. Ambos conocen la finísima línea que separa el triunfo y la derrota. A los dos el peso del brazalete les ha ayudado a volar, como al madridista hasta convertirse en un defensa de referencia en el fútbol mundial, o en la espectacular temporada que llevará al red a jugar su primer Mundial con Inglaterra. Nadie duda ahora de que esa cinta en la manga no queda grande al centrocampista y de que el legado de los Dalglish, Souness, Rush, Ince, Redknapp, Fowler o Gerrard sigue a salvo de la mano de un jugador más de raza que de talento, pero igualmente adorado en Anfield. Claro que no siempre fue así. Tampoco a Ramos le acompañó siempre una afectuosa palmada en la espalda tras los partidos, sino aquella eterna pregunta sobre su posición ideal como lateral o central y, no hace tanto tiempo, el sonido de los petrodólares con que se ponía en duda su continuidad de blanco.

Para ambos lo cambió todo una final, aunque como el éxito también se escribe en renglones torcidos, Ramos la ganó en Lisboa en el 2014 con un gol que le acompañará para siempre, mientras Henderson ni siquiera la jugó. Recién recuperado de una lesión, el capitán del Liverpool se sentó en el banquillo en Basilea en el 2016, cuando el Sevilla remontó al Liverpool hacia su quinta Liga Europa. Según reveló en estos días, aquella derrota y, sobre todo, las palabras de su entrenador, el alemán Klopp, tras la decepción le convencieron de que no tardaría en pelear por un nuevo título. «Quería utilizar la experiencia de esa final para mantenernos unidos y usarla como algo positivo. Si lográbamos llegar a otra final, estaríamos listos», recordó.

Dicho y hecho, dos años después el medio red está en disposición de levantar la orejona, mientras la estela de aquel cabezazo del defensa blanco en el minuto 93 ha guiado al Madrid a su tercera final consecutiva, un hito inalcanzable hasta ahora en la época moderna del título más importante de Europa. Han sido caminos bien distintos hacia el choque de mañana, pero nadie duda de que el carácter y la magia de Ramos y Henderson condensan buena parte de las posibilidades de sus equipos en Kiev.

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