Turbulencias hacia el undécimo título

La lluvia detiene el duelo de cuartos de París de Nadal ante Schwartzman, que manda por 6-4 y 3-5


El cuerpo menudo de Diego Schwartzman golpea la bola con rabia. Con su raqueta describe un arco amplio para coger fuerza. Y acompaña sus golpes, siempre que puede, de un salto que añade violencia al gesto. Así ha ido consiguiendo que su derecha le lleve hasta el duodécimo lugar del ránking mundial, a los cuartos de final de Roland Garros y hasta a ganarle un set a Rafa Nadal. El último dato resulta relevante. No sucedía tal cosa, que el diez veces campeón en París se dejase un set, desde que perdió en cuartos de final ante Novak Djokovic en el 2015. Pasaron 1.099 días hasta que se concedió otro lapsus. Sucedió durante la primera parte de un encuentro que hoy (Eurosport, 12.00) afronta su tercer acto con el marcador favorable al argentino, de 25 años, por 6-4 y 3-5. Sirve el español con 30-15 para cerrar la segunda manga.

Nadal sufrió en el primer acto, que duró algo más de un set. Porque dejó hacer demasiado a Schwartzman. Permitió que demasiadas cosas dependiesen de la inspiración del argentino. Esperó demasiado ante un rival inspirado que fio su suerte al acierto de un drive endiablado. Una derecha con la que conectó un festival de ganadores y otro puñado de errores. No se le quedaban las derechas en la red, no. Se le iban casi siempre largas, empeñado en jugar profundo, en apartar al español de eso que ahora se acostumbra a llamar la zona de confort.

Sobra hablar de breaks en un partido entre dos rivales que desafiaron los servicios de sus contrarios de forma continua. Jamás tuvo paz con su servicio Nadal. Lo supo desde el primer juego, que tardó diez minutos en salvar con su saque después de perder el sorteo previo en el que siempre elige comenzar restando.

Transcurridos solo cinco juegos, todavía con 3-2 para Nadal, Schartzman era un torbellino que se cobraba once golpes ganadores por apenas un par del español. Un anticipo de lo que iba a conseguir hasta que la lluvia paró por primera vez el partido con 6-4 y 3-2, con 5 winners para el favorito y hasta 25 para el aspirante al título.

El paso por el vestuario abrió el segundo acto del partido de cuartos de final. Un tramo que dibujó el Nadal de siempre sobre la pista Philippe Chatrier, más decidido y dominante. Tan fiable que en un rato en el que se abrió un claro en el cielo grisáceo de París le cambió la cara al juego y al partido. Fueron apenas unos minutos, pero de un valor tremendo para el diez veces campeón de Roland Garros. Tres juegos seguidos que enmendaron un borrón y le dejaron a un par de puntos de igualar el marcador a un set. 5-3 luce ahora el segundo para Nadal, que sirve con 30-15.

El tercer acto arranca este mediodía en París. Después de las turbulencias meteorológicas, anímicas y tenísticas del campeón al que nadie nunca puede dar por perdido.

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