Fernando Alonso y la Fórmula 1, una historia inconclusa

El piloto asturiano abandona la Fórmula 1 como segundo piloto con más grandes premios de la historia y con la sensación de dejar su carrera a medias

Fernando Alonso celebra en Brasil el campeonato del mundo del 2005
Fernando Alonso celebra en Brasil el campeonato del mundo del 2005

No estábamos preparados. Ni con 37 años y cinco temporadas sin ganar una carrera estábamos preparados. Nadie. Ni la Fórmula 1, ni los aficionados, ni los periodistas. Con todo el gran circo de vacaciones uno de los diez mejores pilotos de la historia de la Fórmula 1 dice que ya basta, que no vuelve. Para definir a Fernando Alonso basta con decir que, pese a ser el sexto piloto con más victorias y podios de la historia, el sentir general, prácticamente unánime, es que su palmarés no alcanza ni de lejos a su talento.

Se marcha una leyenda, un piloto con estilo noventero que posiblemente cayó en la época equivocada. Un genio talentoso y lenguaraz castigado por la radical politización de la siempre fangosa Fórmula 1. Un piloto de carrera mastodóntica (será el segundo piloto con más Grandes Premios de la historia al acabar la temporada) y personalidad de hierro lleno de aristas de las que estas solo son las más importantes.

Fernando Alonso y la suerte

Ya sabemos que si una mariposa agita sus alas en Boston la cadena de acontecimientos se agota mucho antes de que se genere un huracán en Tokio. Pero no sucede así en la Fórmula 1, donde un accidente en el momento oportuno entre dos coches de la zona trasera puede darle la vuelta a todo un campeonato. Ese pasó en Abu Dabi 2010, donde un Michael Schumacher ya mayor trompeó en el momento preciso para que Vitantonio Liuzzi chocase contra él y provocase el Safety Car que le costaría el campeonato a Alonso. Solo dos años después, en Spa, un accidente en cadena acabó con las opciones del piloto asturiano de llevarse un Mundial épico con un Ferrari más que deficiente y sirvió el título en bandeja de Vettel, que salía justo detrás del coche que inició toda la montonera.

Es cierto, Alonso con una pizca de suerte podría haber equiparado su palmarés a su talento, pero pocos pilotos consiguen encontrar un equipo con su mismo ritmo de crecimiento que le permita ir de la mano, como le sucedió con Renault. Buena suerte, mala suerte… ¿quién sabe? Otros los hubo que, con un grandísimo talento, se retiraron sin subirse al podio.

Fernando Alonso y las decisiones

Posiblemente, el asunto que verdaderamente ha impedido a Alonso ajustar su palmarés con su talento. En una realidad paralela, el asturiano escogió primero a BrawnGP, luego a Red Bull y finalmente a Mercedes, y se retira tras 10 temporadas consecutivas ganando el Mundial. Pero en nuestra realidad Alonso fue un romántico, como decimos, un piloto noventero. Primero eligió volver a su casa, Renault, después se marchó a la deslumbrante Ferrari y finalmente… ¿quién podría renunciar a pilotar un McLaren-Honda?

El resultado de todas estas malas decisiones es que una carrera llamada a batir todos los records de Michael Schumacher, su primer gran rival, ha terminado a la sombra de las dos grandes estrellas de la actualidad, aunque sus talentos brillen menos.

Fernando Alonso y McLaren

Era un binomio que simplemente no podía funcionar. Pese a sus errores a la hora de elegir, fueron sus dos etapas en McLaren las que echaron por tierra su carrera. En la primera, en 2007, tuvo que luchar contra todo. Contra el equipo inglés, contra su jefe inglés, contra su compañero inglés y contra la prensa inglesa. Una batalla con cuartel, y además muy partidista, de la que salió escaldado y con una mala reputación de la que, en el fondo, no se ha podido limpiar todavía.

Pero si difícil era predecir lo que iba a pasar en la primera etapa, más fácil era en la segunda, cuando Fernando Alonso se embarcó en un proyecto quijotesco de nuevo con McLaren y, además, con Honda. Un proyecto más movido por la nostalgia que por los hechos que no solo ha terminado con la carrera de Alonso, sino que ha impedido que tenga una digna despedida.

Fernando Alonso y los líos

Si para algo sí que han servido estos últimos años de Alonso en McLaren, ya sin la tensión competitiva, ha sido para limpiar una imagen que se ensució mucho entre los años 2007 y 2010. Concretamente tres hechos afearon la visión del asturiano en el paddock. Primero, el espionaje industrial en el que se vio involucrado cuando pilotaba para McLaren, y que terminó costándole al equipo inglés una multa de 100 millones de dólares y la descalificación del campeonato de constructores.

La segunda, la famosa carrera amañada de Singapur 2008, la primera carrera nocturna de la historia y en la que el equipo Renault ordenó al compañero de Alonso, Nelsinho Piquet, a que se estrellase en el momento oportuno para que el “efecto mariposa” hiciese que el asturiano se llevase el triunfo.

El tercero, menos grave y más exagerado, la orden de equipo que Felipe Massa recibió en Alemania 2010 para que le cediese la victoria a Alonso, ya en Ferrari, que todavía estaba en la batalla por el Mundial. Tres incidentes que, durante unos años, colocaron a Fernando Alonso como el gran villano de la Fórmula 1 aunque no fuese directamente culpable de ninguno de los tres.

Fernando Alonso y el futuro

Pese a que es más simple dar al piloto asturiano por retirado, nada más lejos de la realidad. Para empezar, y conociendo su pasión y capacidad de motivación, no sería descartable un eventual regreso a la Fórmula 1 si surge la oportunidad perfecta. A veces es mejor darse espacio para ganar perspectiva, y eso Alonso lo sabe.

Pero aunque no vuelva, su carrera sigue. Porque más allá de la Fórmula 1, Fernando Alonso ama las carreras. Ya fue campeón del mundo de karting, ya fue campeón del mundo de Fórmula 1 y va camino de ser campeón del mundo de resistencia. Y en el horizonte, el más difícil todavía, la competición de monoplazas en la que el piloto tiene más peso. La Indycar americana y sus 500 millas de Indianápolis. La Triple Corona y el Triple Mundial. Lo que nunca antes hizo. El único peldaño que le queda a Fernando Alonso para convertirse en el más grande y legendario corredor de coches de todos los tiempos.

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