Ahora, a por la Triple Corona

Tras ganar el GP de Mónaco y las 24 horas de Le Mans apunta a las 500 Millas de Indianápolis, gesta que solo Graham Hill logró hasta hoy


Fernando Alonso abandonará la fórmula 1 habiéndolo logrado todo. Aunque no es la marcha que hubiera soñado, hace ya tiempo que no tenía el Gran Circo como su única prioridad profesional. Ni mucho menos. Él mismo lo deja entrever en su adiós. «Estoy en uno de los momentos más felices de mi vida pero tengo que seguir explorando nuevas aventuras», dice el asturiano en el comunicado en el que alude a «otros retos más grandes». Ese reto es emular lo que solo consiguió un hombre, Graham Hill: la Triple Corona del automovilismo.

Ya tiene dos de los picos del tridente, el Gran Premio de Mónaco (por partida doble) y las 24 Horas de Le Mans, prueba que ya ganó este año y que salvo sorpresa también puede adjudicarse el que viene, ya que la supertemporada del WEC y su contrato con Toyota finalizan en junio del 2019 en el circuito de la Sarthe. Solo le quedan las 500 Millas de Indianápolis por conquistar, aunque es un solo muy grande. Es, posiblemente, la más difícil de lograr de las tres legendarias carreras.

Desde la Indy no le pueden tirar más la caña. Tuits con intención, guiños constantes a su efímero paso por la prueba reina del campeonato en el 2017. Para el certamen estadounidense tener al asturiano entre sus filas sería una noticia histórica. Queda lo más difícil: un asiento.

McLaren está dispuesto a seguir contando con el asturiano (se han esforzado en especificar varias veces que quieren llevarle a Estados Unidos) y Alonso sabe que puede ser su única puerta de entrada a América.

Quedan muchos flecos por cortar, y ahora que ya se ha quitado de encima el peso de la Fórmula 1 (aunque seguirá en el Mundial hasta final de temporada, quien anuncia que se va, ya se ha ido), podrá centrarse en sus próximos años.

Alonso solo se ha ido de la Fórmula 1, pero queda mucho automovilismo en sus venas.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

Ahora, a por la Triple Corona