Imposible empezar de cero

El abandono de Nadal ante Del Potro, por un problema en su rodilla derecha, ha sido un jarro de agua fría

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Malas noticias para todos los aficionados que esperaban asistir a uno de los mejores enfrentamientos que se pueden presenciar hoy en día en el tenis masculino. Nunca es bueno el momento para lesionarte, pero estando tan cerca de la final de un grand slam se comprende la enorme decepción del español al tener que abandonar así, sin la posibilidad de competir. Desde los primeros juegos, las miradas de Rafa a su box denotaban una gran preocupación.

El contexto

Problema inoportuno, pero no sorprendente. Todos los grandes deportistas llevan a sus cuerpos a situaciones límite para poder alcanzar sus máximos rendimientos. Los tenistas no son una excepción. Al contrario. Sin ser un deporte de choque, el tenis requiere de una gran exigencia, con largas sesiones de entrenamientos para aguantar partidos sin duración determinada, jugando en distintas superficies, compitiendo en lugares de climas muy diferentes sin tiempo a la aclimatación adecuada y siempre con una importante tensión emocional.

Consecuencias

Desgaste. Al contrario que en los fórmula 1, en los deportistas, no podemos cambiar las partes desgastadas o lastimadas y poner otras nuevas. Se intentan curar las lesiones y desgastes que se van produciendo, pero las secuelas quedan en el organismo, y cuantas más secuelas, más posibilidades hay, que ante nuevos esfuerzos al límite, las zonas desgastadas o lesionadas vuelvan a protestar. Esto es algo que aunque incuestionable, les cuesta entender o admitir a los deportistas.

Asimilación

La mente del deportista. Cuando tenía 26 años y ya con las dos rodillas operadas desde los 20, cuando noté una limitación funcional en una de ellas, Genaro Borrás me envió a consultar, la conveniencia de operarme de nuevo, al doctor Echavarren, el médico de la Real Sociedad y de los de mayor experiencia de la época en nuestro país. «Problemas de cartílago y artrosis. Ni operación, ni nada. A cuidarla y mimarla día a día evitando pararla para que no se anquilose, ni forzarla para no dañarla más.», me dijo. Años más tarde, cuando entrenaba a Óscar Burrieza, también lastrado en su rendimiento por una lesión prematura en una rodilla, recuerdo su desesperación cuando conseguía victorias sobre los mejores jugadores del circuito, pero que no podía rematar los torneos, porque tras un esfuerzo, la rodilla le protestaba al día siguiente y le impedía rendir. Nunca me olvidaré una llamada desde Halle: «Avisa a Genaro Borrás, para operarme cuando llegue a Vigo, y empezar de cero la temporada que viene». Se me ponía un nudo en la garganta, ante la enorme ilusión de Óscar, que no era consciente, que su rodilla tras las tres o cuatro operaciones sufridas ya en aquel momento, era imposible con una lesión de cartílago poder volver a empezar de cero.

Lesiones por exigencia

Un mal inevitable. Djokovic, en su codo o en su aspecto emocional, Del Potro con sus muñecas, Murray con su cadera, Rafa con sus rodillas y la muñeca, hasta Federer con su rodilla y espalda… todos los jugadores han sufrido las consecuencias de competir al máximo nivel y llevar sus cuerpos y mentes al límite. Los medios con los que se cuenta hoy para prevenir y curar, son infinitamente mejores y más avanzados que hace años, por eso los jugadores extienden cada vez más sus carreras, pero lo que es incuestionable es que el alto nivel, exige llegar al límite y en el límite no se puede estar durante mucho tiempo sin lesión o desgaste. En esta ocasión fue la rodilla de Rafa, como podría haber sido las muñecas de Del Potro. Desgraciadamente, nos quedamos sin poder ver uno de los mejores partidos que se pueden presenciar hoy en el circuito.

Djokovic - Del Potro

Una gran final. En 18 ocasiones se han enfrentado el serbio y el argentino, y Novak aventaja a Delpo por 14 victorias a 4. Una ventaja considerable, pero en la que hay que tener en cuenta, que las victorias de Juan Martín se produjeron en torneos de la importancia de los Juegos Olímpicos de Londres y Río de Janeiro y en la Copa Davis, además del Masters de Indian Wells en el 2013. Si ambos juegan al nivel que han mostrado a lo largo del torneo, podremos asistir a una gran final. Ambos vienen de superar situaciones difíciles que les hicieron perder su estatus y en el caso de Del Potro, la retirada. Los dos han recuperado sus mejores virtudes y están listos para tratar de repetir triunfo. En el caso de Djokovic sería el tercero, después de otras cinco finales fallidas, mientras que Delpo vuelve a una final tras su triunfo en el 2009.

Las claves

En el saque y el resto van a estar las claves del partido. En este caso Djokovic cuenta con más posibilidades porque puede ganar de las dos maneras, mientras la victoria de Delpo de producirse, tiene que ser por tomar claramente la iniciativa, y con un alto acierto de golpes ganadores a lo largo de todo el partido. El serbio está intratable, y no se le ve ningún punto vulnerable. El argentino está demoledor con su saque y su derecha, y con el plus de que está recuperando el revés. Ambos son competidores natos, y están pletóricos de moral. Djokovic mostró algún signo de desfallecimiento físico en alguno de sus partidos, achacados al calor. Por ahí tratará de buscar Del Potro algún resquicio.

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