Iowa llora a la golfista Celia Barquín

La familia del presunto asesino transmitió ayer su solidaridad a los familiares de Celia en un comunicado


Entre velas y lágrimas, la Universidad de Iowa comenzó el pasado miércoles la despedida de Celia Barquín. Centenares de amigos de la joven cántabra se concentraron a los pies del campanario de la ciudad de Ames (Iowa), donde destacaron su «arrolladora personalidad» y «la belleza de su alma». Uno de los profesores de Celia presentes en la vigilia, James Alleman, quiso hablar sobre «su excelencia y su compromiso» en los estudios, así como el esfuerzo de la joven por compaginar su carrera deportiva con la académica.

El cuerpo de la joven nacida en Puente de San Miguel (Cantabria) está siendo sometido a una autopsia que delimitará las circunstancias de su muerte. Celia fue encontrada sin vida el pasado lunes en el campo de golf Cooldwater, con varias heridas de arma blanca en el cuello, torso y rostro. Poco después, Collin Daniel Richards de 22 años fue arrestado por las autoridades y está a la espera de enfrentar una audiencia preliminar sobre este caso, el próximo 28 de septiembre. Según la policía, Richards había confesado la necesidad de «violar y matar a una mujer».

Ayer, la familia del presunto asesino transmitió su solidaridad con los familiares de Celia. «Estamos devastados por la tragedia. (…) Estamos de luto con vosotros», declararon a través de un comunicado en el que pidieron respeto por su privacidad.

La muerte de Celia destrozó la sensación de seguridad en esta ciudad de apenas 70.000 habitantes. Larkin Chapman, atleta de 20 años, salió a correr el mismo día y casi a la misma hora que asesinaron a su compañera. Lo hizo además cerca del mismo campo de golf; su compañera de habitación se le unió en el último momento. «Me pregunto qué habría pasado si hubiera ido sola, porque sé que el asesino estaba buscando a alguien a quien matar», confesó con miedo en The New York Times. «Me siento muy afectada y asustada porque ella (Celia) era de Europa, como yo», dijo Laura Micheli. A sus 30 años, esta italiana estudia un doctorado en Ingeniería Civil, la misma carrera que Celia y de la que se graduaría la próxima primavera. «Su muerte me golpeó profundamente, además es Iowa, se supone que es una zona segura», reflexionó tras confesar que nunca antes se le había pasado por la cabeza tener miedo. A Celia tampoco. «Ella estaba en el lugar que amaba, haciendo lo que amaba y exprimiendo la vida al máximo», añadió Micheli sobre el legado que Celia dejó en sus corazones.

Los homenajes continuarán mañana, día en el que la universidad tenía planeado otorgar a la golfista el título de Deportista Femenina del Año, por haberse proclamado vencedora de la última edición del torneo femenino de golf Big 12.

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