Revanchas de golf en Versalles

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CARL RECINE | REUTERS

EE. UU. persigue desde mañana en París su primer triunfo en la Ryder en Europa en los últimos 25 años

27 sep 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Davis Love III es el único que permanece desde aquella batalla en The Belfry en 1993. El actual vicecapitán del equipo de Estados Unidos se apuntó el triunfo ante el italiano Costantino Rocca, que sentenciaba la última victoria americana en suelo europeo en la Ryder Cup. Sucedió hace 25 años y desde entonces el conjunto de las barras y estrellas tampoco volvió retener el título. Aquella edición traía cola, después del bochornoso espectáculo de EE. UU. en la Batalla de Kiawah en 1991, cuando destrozó todos los códigos del golf para ganar a cualquier precio. Para obrar el milagro, el capitán europeo, Bernard Gallacher, había dado dos de sus invitaciones a lo más parecido que tenía a una pareja invencible: Severiano Ballesteros y Chema Olazábal. Pero el talento de uno de los tándems más carismáticos de la historia del evento no fue suficiente. El duelo bienal regresa desde mañana (Movistar Golf, 8.00) en un amistoso clima de rivalidad al campo de Le Golf National, junto a París, y cerca de Versalles, escenario del tratado que dejó atrás la Primera Guerra Mundial.

Con 11 de los 17 primeros jugadores del mundo en su equipo, Estados Unidos defiende en París el título que salvó su honrilla hace un par de años en Hazeltine (Chaska, Minnesota). Porque el pasado del duelo intercontinental es americano (con 25 victorias en las 27 primeras ediciones), pero el presente es europeo (con 11 triunfos en las 16 últimas citas).

Así que el equipo de Estados Unidos se paseó ayer sonriente de buena mañana por el campo francés, un recorrido técnico y exigente, con la copa que quiere retener por primera vez en 25 años. A sus 42 años, el invitado Tiger Woods (en plena progresión, ya el número 13 del mundo) centra tanto la atención después de su primer título en cinco años, que Rory McIlroy pide prudencia. El norirlandés, que le acompañó el domingo en la ronda que le llevó al título en el Tour Championship, ya es un veterano a sus 29 años, con cuatro grand slams y cuatro Ryders de experiencia. Así que pide prudencia a la hora de obsesoinarse con el efecto Woods.