El clásico de los banquillos eléctricos

Lopetegui se juega el puesto ante un Valverde bajo sospecha desde Roma


En un país con 46,6 millones de entrenadores, no es fácil llevar las riendas de los dos equipos con más seguidores. Y más aún si la pelota no entra, como es el caso. Julen Lopetegui sabe que su crédito, si es que le queda, pasa por ganar en el Camp Nou. Pero la situación de Ernesto Valverde tampoco es cómoda, pues su diligencia sigue bajo sospecha tras la debacle del pasado año en Roma y su irregular inicio liguero. Será, por tanto, el clásico de los banquillos eléctricos.

Lopetegui parece resignado. Sabe que su puesto pende de un hilo, y eso que sacrificó mucho para firmar por el Real Madrid. No respetó los tiempos que se deben manejar del mundo del fútbol, mordió la manzana de Florentino días antes de debutar en el Mundial y eso le costó el puesto en la selección española. Ahora, sabe que la confianza en él es mínima, pero se agarra al clásico como a un clavo ardiendo. «Estoy centrado única y exclusivamente en ayudar a mi equipo, que tiene capacidad para dar la vuelta a una situación que no es irreversible, ni mucho menos. Estamos en el mes de octubre», se defendía en la previa. Tanto, que acabó enredándose con la prensa, cuando se le cuestionó si temía por su puesto: «Son situaciones que favorecen mucho vuestro trabajo y muy poco el nuestro. Vosotros veis el fútbol desde una orilla, nosotros desde otra, y nuestros intereses no coinciden. Tengo un 100 % de energía y no voy a gastar ni un 0,1 en contestar a esas preguntas», agregó.

Pero si Lopetegui, con pasado como portero del Barça (1994-1997), se encuentra en una situación límite, la de Valverde tampoco es como para tirar cohetes: «Ser entrenador del Barça tiene un poco de dificultad, también», respondió con sentido del humor, al ser preguntado por la difícil papeleta de su homólogo madridista. «No tengo la sensación de que pueda provocar su despido. Espero que él tampoco la tenga, por si acaso», agregó.

Y es que, a pesar de liderar la clasificación de Primera, todavía existe un cierto runrún que cuestiona si es el entrenador idóneo para el equipo azulgrana. La eliminación del pasado año en Champions en Roma, y las posteriores declaraciones de pesos pesados como Luis Suárez reconociendo que se habían equivocado al no aplicar más rotaciones, le han hecho mucho daño. Tampoco ayuda la derrota en Leganés y los tres empates ligueros. Así que una derrota en el clásico, amplificaría esas dudas.

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