El Oviedo desenfunda primero para llevarse el derbi (2-1)

Los azules se adelantaron con dos goles en el primer cuarto de hora y el Sporting solo dio emoción de penalti al final. El partido tuvo sentimiento en la grada y poco fútbol en el campo

Derbi en el Tartiere entre el Oviedo y el Sporting, año 2018
Derbi en el Tartiere entre el Oviedo y el Sporting, año 2018

Redacción

Solo el Real Oviedo entró en el campo a la hora señalada. Un equipo conectado con la grada y vertical desde el principio sometió a un Sporting desconectado, ausente y con las mismas dificultades para generar juego que han lastrado toda su temporada hasta ahora. Dos goles a balón parado, el primero en una chilena de Ibra que galvanizó al Tartiere y el segundo en un cabezazo de Alanís, mal vigilado por los centrales rojiblancos, coronaron unos primeros veinte minutos en los que el balón solo parecía avanzar hacia el área gijonesa. Los dos tantos fueron acompañados de otras dos oportunidades claras y de un despiste sportinguista caricaturizado en una falta de entendimiento entre Álex Pérez y Mariño. El portero salvó la situación con una mano extraordinaria que impidió el gol, pero flotó en el aire la sensación de que en su equipo nada encaja como debería.

Si el del Sporting no se hubiera amoldado al mismo patrón tristón que está caracterizando su temporada, cabría pensar que la súbita lesión de Isma Cerro, fuera del partido antes del minuto dos, había alterado sus planes. Baraja, sin embargo, siguió fiel a su planteamiento: el mismo once que empató con el Málaga, salvo el recuperado Canella. Traver entró por Cerro. El equipo, con Salvador y Santana a los mandos y todos los fichajes lustrosos en la grada o con su selección, naufragó en unos primeros veinte minutos en que ni jugó ni sujetó al Oviedo. Falto de ideas y de voluntad, el equipo nunca compareció. Fue otro partido sin ver la portería rival ni de lejos hasta que el tiempo se agotaba.

Al Oviedo le bastó su salida con ritmo para dominar el partido, conseguir sus goles y conseguir la tranquilidad para gobernar el resto del choque sin alteraciones del pulso y con acercamientos esporádicos de peligro. Berjón, mientras duró, e Ibra fueron amenazas permanentes y una fuente de nerviosismo para una defensa sportinguista fuera de sitio y de foco. Los azules, armados con sus carrileros y sin exigencias en defensa, se imponían sin necesidad de un fútbol. El derbi tan esperado se deslizó hacia las penurias de la temporada que han puesto en el disparadero a los entrenadores. Otra lesión, la de Salvador, mediado el segundo tiempo, dio a Baraja la oportunidad de lanzarse a una ofensiva final. No la aprovechó. Cambió hombre por hombre y dio entrada a Coffie. Solo la salida de Djurjevic, justo antes del penalti a Neftali, surgido por sorpresa, dio un indicio de ambición. Carmona marcó por el centro y preparó el escenario para un final emocionante. Anquela ya había dado la señal de defender con la entrada de Carlos Martínez.

La emoción, la igualdad y la rivalidad animaron el final de un choque que, durante su primera hora, no estuvo a la altura de la pasión de los aficionados. Mariño obró el milagro de rigor para impedir el tercer gol azul y el Sporting apretó sin encontrar tiros claros. El Oviedo fue más eficaz en correr y dormir el partido que los rojiblancos en acelerarlo.

Secuelas en los banquillos

El partido, probablemente, dejará consecuencias en el banquillo rojiblanco. Baraja, sometido a un ultimátum tras otro, ha colmado la paciencia de buena parte de la afición. Ni los resultados ni el juego deslavazado del equipo dan argumentos a sus defensores para aguantar la apuesta por el entrenador. El equipo, diseñado para pelear por el ascenso, sigue cayendo en la mitad inferior de la clasificación y tiene a tres puntos el descenso.

Por el lado azul, el panorama se despeja tras la dolorosa visita a Coruña. El fútbol sigue sin coger vuelo, pero la experiencia de Anquela mantiene al equipo en una zona de la clasificación que le permite pensar aún en todo, a tres puntos de los puestos que dan acceso al play off por el ascenso.

Real Oviedo: Champagne, Bárcenas (Carlos Martínez, 70), Forlín, Alanís, Javi Hernández, Mossa; Folch, Tejera, Joselu, Saúl Berjón (Johanneson, 45) e Ibra

(Toché, 85).

Sporting de Gijón: Mariño; Molinero, Álex Pérez, Babin, Canella; Carmona, Hernán, Salvador (Coffie, 63) Isma Cerro (Álvaro Traver, 2); Pablo Pérez (Djurjevic, 69) y Neftali.

Goles: 1-0: Ibra (min. 5). 2-0: Alanis (min. 13). 2-1: Carmona (penalti, min. 72)

Árbitro: Daniel Trujillo Suárez. Amonestó con amarilla a Tejera y Saúl Berjón, del Real Oviedo, y a Salvador, Molinero y Santana, del Sporting.

Estadio: Nuevo Carlos Tartiere. 23. 175 espectadores. Sin incidentes.

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