Nadal y un 2018 cíclico

Enric Gardiner

DEPORTES

JOSE JORDAN

El español cerró un año crucificado por los problemas físicos en el que cuando estuvo sano se llenó de alegrías

26 dic 2018 . Actualizado a las 12:31 h.

El 2018 ha sido un año circular para Nadal. Condenado, como la historia, a repetir uno tras otros los sucesos que le han marcado, en especial, las lesiones, mezcladas con los éxitos. 365 días que han dado para ganar un Grand Slam, lo que ya lo convierte automáticamente en un buen año, pero en el que los problemas físicos han ensombrecido posibles alegrías y títulos.

El cierre, con una retirada en el Abierto de los Estados Unidos, engancha con el inicio de curso, frustrado primero con la no participación en Brisbane y después con el abandono en los cuartos de final del Abierto de Australia. Un problema en el psoas-ilíaco de la pierna derecha le apartó de un partido en el que llegó a dominar a Marin Cilic un set arriba y con 'break' a favor. Cuarta retirada en Australia de su carrera y un problema que arrastró durante varios meses, obligado a no participar en Acapulco, Indian Wells y Miami. Nadal era el número uno, pero el físico le requisaba la vitola en casa. Tuvo que esperar hasta principios de abril para reaparecer, al calor de la Copa Davis. Su fulgurante eliminatoria contra Alemania en Valencia, perdiendo solo 16 juegos en dos partidos, le devolvieron al ritmo de competición.

Aprovechó el impulso y entró en la tierra batida con la misma seguridad y sobriedad de siempre. El balear se impuso en los Masters 1.000 de Montecarlo y Barcelona y sumó su undécimo título en ambas plazas. No cedió un solo set y solo la efervescencia de Martin Klizan le arrebató cinco juegos en una manga en dos semanas puras de arcilla.