El resultado final es engañoso, y no producto de la acumulación de un gran número de decisiones correctas del ganador. Esta vez es una excepción porque en el fútbol méritos y estadísticas no siempre se reflejan al final. Durante 70 minutos vi más cosas desfavorables del Barça que del Madrid, pero este es un deporte de puntería y de azar. Puedes dominar en todas las facetas y perder 0-1, pero creo que esta vez no mereció perder el equipo de Solari por 0-3. El Barcelona fue letal en sus aproximaciones al área, ante un Madrid dominador y que, solo por mala suerte, no se fue al descanso por delante el marcador porque jugaba con una gran disciplina táctica, un ritmo defensivo alto, mucha recuperación de balón y superioridad en los duelos individuales. En cambio, no encontramos nunca la mejor versión azulgrana.
Vinicius volvió a mostrarse. Tiene los defectos de la juventud, que pulirá con los años. Ahora es buenísimo fuera del área y peor dentro, como tantos otros grandes a los 18 años, en sus inicios. El Barça nunca batió líneas en su juego de posición, y en eso consiste el fútbol, en batir líneas rivales hasta llegar a la portería contraria. Aunque, claro, a partir del minuto 70 consiguió llegar al área y marcar. Sin embargo, el Madrid tuvo tres o cuatro situaciones de gol en el primer tiempo batiendo líneas del Barça que no metió. Frente a un rival con tanto talento no te lo puedes permitir porque es complicadísimo que no te marque.
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