Txikon y el gallego Félix Criado hallan los cuerpos de los dos alpinistas desaparecidos en el Nanga Parbat

El equipo del escalador vasco, en el que se integra Criado, había abandonado temporalmente su intento de coronar el K2 en invierno para colaborar en el rescate

Rescate en el Nanga Parbat tomadas por el equipo de Txikon El gallego Felipe Criado forma parte de la expedición que trataba de asaltar el K2

El equipo de búsqueda del montañero español Alex Txikon ha confirmado el hallazgo de los cadáveres del italiano Daniele Nardi y el británico Tom Ballard, desaparecidos desde el 24 de febrero en el Nangar Parbat, en Pakistán. Nardi y Ballard desaparecieron hace dos semanas a 6.250 metros en el Nanga Parbat (8.125 m) cuando trataban de hacer cima por el peligroso espolón Mummery.

Txikon, por su parte, se encontraba en Pakistán junto a un equipo en el que se integra el coruñés Félix Criado, para intentar convertirse en el primero en hacer cima en invierno en el K2 (8.611 m), la segunda montaña más alta del mundo después del Everest, cuando recibió la noticia de las desapariciones y decidió sumarse a la búsqueda.

Txikon y Criado han regresado ya al campo base para tratar de retomar su objetivo, que se antoja más complicado por los días transcurridos. La expedición todavía no había logrado establecer el campo 3.

Así narró Txikon el rescate

Tras 3 largos días de mucha incertidumbre y malestar, finalmente los helicópteros del ejército pakistaní nos recogieron en el Campo Base del K2 el mediodía del domingo 3 de marzo con rumbo al Nanga Parbat. En el primer helicóptero Félix e Ignacio, en el segundo vuelo yo y Josep. Entre los dos equipos, cargamos más de 50 kg de material para la operación de búsqueda y rescate entre objetivos, cámaras, drones y material para establecer nuestros campamentos en el Nanga.

Las condiciones entre Concordia y Goro1 eran de muy poca visibilidad; los vuelos en helicóptero no son instrumentales, por ello, la visibilidad es la clave.

Una vez en Skardu analizamos la situación con los pilotos de la quinta unidad Fearless5 y pusimos rumbo a Juglot; tras volver a repostar, partimos hacia el valle del Diamir ya que por la zona de los Fairy Meadows en la vertiente Raikot las condiciones no eran nada favorables.

Sobrevolamos la pequeña aldea de Diamoroi y de allí al poblado de Ser, no parecía haber demasiados problemas, pero de repente entre Ser y Kachal la niebla tan densa hizo que fuese imposible aterrizar en esa zona boscosa con poca visibilidad y que nos tuviesemos que dar media vuelta.

Una vez en Skardu el ambiente está enrarecido por no poder llegar al destino. Nuestros pensamientos están en el espolón Mummery. A las 9.30 de la mañana del lunes 4, finalmente nos llamaron diciendo que despegamos y a todo correr nos equipamos y en menos de media hora ya estábamos en vuelo. Volvemos a aterrizar en Juglot a repostar y de allí nos dirigimos al Campo Base del Nanga.

Esta vez el tiempo promete y acortamos por la vertiente del Raikot, sobrevolamos el Ganalo Peak para adentrarnos en la vertiente del Diamir. Qué recuerdos volver a ver el Nanga Parbat 8126 m, un escalofrío recorre nuestro cuerpo al disfrutar de tanta belleza. Sobrevolamos entre 5800 m a 5400 metros entre la ruta Messner a la ruta Kinshofer sin éxito alguno.

En el C1 a 4850 metros en el plateau bajo el Mummery observamos que Ali, Imtiyaz y Dilawar han construido el helipuerto y están a nuestra espera. Ponemos rumbo a Campo Base, lanzamos el equipaje al helipuerto del Campo Base, donde ya había aterrizado el primer equipo formado por Félix e Ignacio, para facilitar el aterrizaje en unas maniobras muy peligrosas. Me quedo solo en el helicóptero y durante algo más de 30 minutos peinamos todo el espolón Mummery entre los 7000 hasta los 5500 metros: estamos ante una misión complicadísima, el Nanga es la montaña más grande del planeta y la pared del Diamir se alza más de 4.000m sobre el CB.

Tras sobrevolar más de 12 veces la pared las condiciones empeoraban y el vuelo empieza a ser mucho más peligroso, por lo que aterrizamos en el C1 en otra nueva maniobra muy delicada. Ali Sadpara y yo nos fundimos en un cálido abrazo, mientras Ignacio, Félix y Josep comienzan su ascenso desde campo base a C1.

Ali Sadpara, Dilawar y yo no perdemos tiempo y nos adentramos en las primeras rampas de hielo cristalino que dan acceso al espolón Mummery, mientras Imtiyaz espera por el resto del equipo en C1. Nos echamos a escalar ganando metros con muchas ganas y con mucha determinación. Alcanzamos el C2 a 5600m que se encuentra completamente destruido por una presunta avalancha. Continuamos ascendiendo ya que Daniele y Tom contactaron por última vez desde el C4.

Alcanzamos un emplazamiento bastante seguro y echamos a volar el dron para reconocer el terreno 500 metros por encima nuestro sin éxito alguno. La primera avalancha ya nos avisó pero la que nos venía era de tamaño descomunal. La verdad es que hemos tenido mucha suerte y cabeza fría. Para hablar de escaladas invernales hay que saber de lo que se habla, hay que vivir este tipo de situaciones; toca entender el movimiento de los hielos, toca captar toda información posible y pegar un tiro a la diana y replegarse. En cada tiro no vale el mínimo error, sólo de esta manera podremos sobrevivir a este tipo de situaciones.

Nos movemos con mucha velocidad para minimizar los riesgos, llevamos el mínimo peso, en ningún momento instalamos cuerdas fijas, sabemos la dificultad y exposición a la que nos atenemos, pero si yo estuviera en su lugar me gustaría que hiciesen lo mismo por nosotros.

Descendemos a C2 y desenterramos la tienda de Daniele y Tom que se encuentra algo más de medio metro bajo nieve totalmente destrozada. Encontramos un petate y descendemos todas las pertenencias de Daniele y Tom a C1. A nuestro regreso a C1 nos encontramos con el resto del equipo que ha llegado de CB. Mientras Ali, Imtiyaz y Dilawar descienden a Campo Base, Ignacio, Félix, Josep y yo decidimos quedarnos a dormir en C1.

Martes dia 5

Tras una larga y tensa noche el trio Pakistani llega de nuevo de CB a C1. Esta vez, volvemos a partir camino de C3 Imtiyaz, Dilawar y yo; el resto se queda en C1, peinando el espolón con teleobjetivos de gran alcance, telescopio y prismáticos.

Nos acercamos prácticamente a c3. Volamos el dron y observamos con los prismáticos durante algo más de una hora. El Nanga Parbat no tiene puntos intermedios, al sol te asas y a la sombra hace tanto frío que hacen de esta montaña una bomba de relojería. Por lo tanto, en un primer momento decidimos no volver a ascender dada la peligrosidad por avalanchas, y habiendo vivido lo de ayer, tenemos motivos suficientes: el sol calienta demasiado y la leve estabilidad de las gigantescas masas de hielo colgantes que se encuentran por encima de los 7.000m.

De todas maneras, no se de donde sacamos tanta frialdad y sangre fría para volver a adentrarnos en la ruta. Descendemos a C1, desmontamos todo y decidimos bajar en dirección a CB. Ya en el Base están nuestros viejos amigos Attaullah (guía de Daniele y Tom), Latif y Ikramat Jan (policías y seguridad de la expedición), entre otros.

Día 6 de Marzo

Salimos de nuevo Ali, Imtiyaz, Dilawar y yo dirección C2 de la ruta Kinshofer: partimos a las 6.00 a.m y parece que será complicado llegar a C2 a 6200 mt, dada la acumulación de nieve que hay. Hacia muchísimo frío, mínimo menos 20 bajo cero y llegamos en 1 hora y media a C1. Estaba muy cargado de nieve y la travesía sobre la pala de nieve se podia ir al carajo y nosotros con ella.

Descendemos al CB y quedamos a la espera de recibir instrucciones de los familiares de Daniele.

Ese mismo día empiezan a desmantelar el Campo Base y nos quedamos los justitos. Esperamos al helicóptero que parece ser, ha despegado ya 3 veces y aún no ha llegado. Pasamos la noche como podemos ya que algunos de nosotros no llevamos sacos de dormir para minimizar el peso en los helicópteros.

Dia 7 de marzo

Siendo poco expertos con los fogones de keroseno, mientras algunos dormimos otros se dan un buen susto y por poco nos quemamos. Nuevamente esperamos el helicóptero, el tiempo está perfecto pero nos informan que ha despegado al menos 2 o 3 veces y aún no ha llegado. Hacia las 15.00 horas decidimos descender a Ser ya que llevamos todo el dia con un te y 2 galletas cada uno.

Descendemos con muchísimo peso por la nieve profunda. Finalmente, llegamos a Ser y pasamos la noche en la escuela Gunther Messner.

Dia 8 de marzo

Gracias a la hospitalidad y generosidad de las tan solo 6 familias que habitan la aldea nos dan de comer. A primera hora construimos el helipuerto pero hoy tampoco viene el helicóptero y decidimos seguir la marcha hasta Diamoroi con el equipo de escalada y mucho peso, lo cual dificulta mucho nuestro avance. Aún así vamos con el acelerador a todo gas. De Diamoroi a Bunardas vamos en la trasera del todoterreno en una noche llena de estrellas. Si no hemos dado más información ha sido debido a nuestro compromiso y respeto con las familias de Daniele y Tom.

9 de Marzo

Nos encontramos camino de Skardu por carretera. Nos llevará unas 8 a 10 horas más o menos. En breves, tras hablar con las familias se dará a conocer un comunicado oficial.

 La embajada italiana confirma el desenlace

«Con gran tristeza informo de que la búsqueda de Daniele Nardi y Tom Ballard ha acabado al confirmar Alex Txikon y el equipo de búsqueda que las siluetas avistadas en el Mummery a unos 5.900 metros son las de Daniele y Tom. RIP.», informó en su cuenta de Twitter el embajador italiano en Islamabad, Stefano Pontecorvo.

Karrar Haidri, secretario del Club Alpino de Pakistán, federación gubernamental de montañismo a cargo de la coordinación de la operación, también confirmó a Efe el deceso de los alpinistas y explicó que los cuerpos no podrán ser recuperados debido a la altitud a la que tuvo lugar la tragedia. «Los cadáveres no han sido recuperados, no es posible bajarlos desde tal altura. Se quedarán allí para siempre», indicó.

En un mensaje público compartido por el secretario del Club Alpino, la familia del italiano agradeció el apoyo de Txikon y los otros miembros del grupo de búsqueda, entre otros, por su «colaboración y generosidad».

 El Nanga Parbat es conocido como la «montaña de la muerte» por los 80 alpinistas que han muerto en sus laderas desde el primer intento por escalarla en 1895, algo que logró por primera vez el austríaco Hermann Bulh en 1953.

La montaña tiene una pared de 4.000 metros que escalar, lo que supone uno de los mayores retos en un monte en el que además son frecuentes las avalanchas.

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