Menos pases y más verticalidad

M.G Reigosa

DEPORTES

JOSE JORDAN | AFP

España dominó, con menos toques y más posesiones, pero lo pasó mal por su falta de contundencia

24 mar 2019 . Actualizado a las 10:32 h.

Luis Enrique dejó ver en Mestalla una selección con muchas novedades y con una apuesta clara por la verticalidad. Quiere la posesión, pero no en horizontal. La quiere para avanzar metros, si es posible al primer toque, con una velocidad endiablada. Es lo más difícil de conseguir en el fútbol, combinar con rapidez y hacia delante. En Mestalla completó una buena faena con la muleta. Le falló la espada. Y pudo pagarlo caro, porque terminó sufriendo en un partido en el que perdonó. Le faltó remate.

ritmo

Circulación y aceleración

Cualquiera que viese los cinco primeros minutos de encuentro y se hubiese perdido el saque de centro podría pensar que la contienda estaba acabando y que España iba por detrás en el marcador. Tal era la voracidad y el ritmo que imprimía a su fútbol. Y, cuando perdía el balón, enseguida apretaba al rival para recuperarlo en campo contrario. Por momentos acogotó al combinado noruego.

bandas

Navas y Alba, dos alfileres

Buena parte de esa verticalidad que exhibió el colectivo rojillo llegó por las bandas. Jordi Alba por la izquierda y Jesús Navas por la derecha fueron dos alfileres, dos jugadores afilados que buscaron una y otra vez progresar y poner el balón en el área. Parecían más dos extremos a la antigua usanza, de los que se pegaban a la cal y abastecían a los delanteros y centrocampistas que llegaban por el callejón central. Así llegó el primer tanto.