Tiger Woods, la resurrección de un gigante en Augusta

Con el cuerpo destrozado por las lesiones, Tiger Woods, uno de los mejores deportistas de todos los tiempos, peleará este domingo  por su quinta chaqueta verde en el Augusta National


Redacción

«Durante mucho tiempo, lo peor fue no saber si iba a ser capaz de vivir de nuevo sin dolor. Pasé mucho tiempo sin poder sentarme ni caminar y con la duda de saber si el resto de mi vida sería así. Yo no quería vivir así, me preguntaba ‘¿tu vida va a ser así? Si va a ser así el resto de tu vida va a ser muy duro’. Me parecía imposible jugar al golf, no podía sentarme o caminar sin sentir estos dolores en la espalda y en la pierna». Fue la desgarradora confesión de Tiger Woods, hace apenas unos meses, justo después de ganar el Tour Championship, poniendo fin a una racha de 1.876 días sin levantar el puño de la victoria. Eran las palabras de un hombre destrozado por las lesiones. Las emocionadas declaraciones de uno de los mejores deportistas de todos los tiempos, que veía como al fin podía volver a disfrutar con el golf. Hoy (desde las 15 horas, Movistar Golf) peleará por volver a ganar un grande 11 años después del último (Us Open 2018). Parte como segundo, a dos golpes del líder Molinari. Nunca ha ganado un grande sin defender liderato en la última jornada, pero solo el hecho de estar ahí, con todo lo que ha sufrido, agiganta su leyenda.

Entonces, el pasado mes de septiembre, ya se vislumbró que quizás algún día los amantes del golf podrían ver al Tiger de antaño. El mismo que había ganado 4 veces en Augusta, 3 en el US Open, 3 en el British Open y 4 en el Campeonato de la PGA. Y ese día quizás haya llegado y sea hoy. Porque Woods está de vuelta. Juega sin dolor y en Augusta está demostrando que lo tiene todo para enfundarse su quinta chaqueta verde. Tras el -2 de la primera jornada y el -4 de la segunda, el sábado se apuntó otro -5, para llegar con opciones a la última jornada. Tres birdies consecutivos en los hoyos 6, 7 y 8 levantaron al público de Augusta, que vio como una leyenda volvía por sus fueros. Luego le siguieron otros tres en el 13, 15 y 16 (este último le llegó a convertir en líder provisional, hasta que Molinari logró sobrepasarle). La excitación era ya por entonces máxima en Augusta. Hacía seis años que el tigre de Cypress no competía a ese nivel por aquellos lares, y ya solo el hecho de verlo jugar resultaba emocionante.

Regularidad

Woods está siendo uno de los más regulares entre los golfistas de cabeza. Una solidez que le hace ser señalado como uno de los favoritos, de cara a la última jornada. Con -11, está a dos golpes del líder, un Francesco Molinari que está realizando uno de los mejores torneos de su vida. El italiano fue de más a menos en la tercera jornada y acabó el día con seis birdies (hoyos 6, 8, 12, 13, 14 y 15), para situarse en cabeza con un espectacular -13.

Como principales rivales para destronar a Molinari y a Woods, cabe apuntar a Tony Finau (-11) y, sobretodo, a Brooks Koepka (-10), el mejor clasificado entre los líderes del ránking mundial (es el 4 del mundo). Más, retrasados, ya con -9, se sitúan Webb Simpson y Ian Poulter. Dustin Johnson (el 2 del mundo) cedió en el hoyo 18 un bogey que lo aleja hasta -8.

El resto de competidores parecen ya muy lejos. Oosthuizen enterró casi todas las opciones al firmar el par del campo (72) en la tercera jornada, con lo que se queda con -7. Mismo bagaje que Rickie Fowler, un top 10 mundial al que se le resisten los grandes, y que completó una buena remontada en la tercera jornada (-4). Con un golpe más, con -6, queda el español Jon Rahm. El vasco se vio lastrado por un error en el par 3 del hoyo 4, pero un eagle en el 13 y un birdie en el 15 le hicieron levantar un poco el vuelo, hasta que el bogey del 18 le devolvió a la cruda realidad.

Tony Finau, sexto jugador en la historia de Augusta en firmar 30 golpes o menos en los 9 primeros hoyos

Otro de los nombres propios de la tercera jornada fue Tony Finau (Utah, 1989), un golfista norteamericano que lleva un año avisando de que puede hacer algo grande. Y quizás ya haya llegado ese momento. Finau advirtió en el 2018 con sus tres top 10 en grandes (10.º en Augusta, 5.º en el US Open y 9.º en el British) y este sábado confirmó que está hecho para grandes citas. El norteamericano, agazapado tanto el jueves (-1) como el viernes (-2), firmó una tercera jornada antológica (64 golpes, 8 bajo el par del campo) para asaltar la zona noble del Masters. Finau se convirtió, además, en el sexto jugador en la historia de este grande en completar los nueve primeros hoyos del Augusta National en 30 golpes, inscribiendo su nombre junto a mitos de este deporte como Johnny Miller (1975) Greg Norman (1988) KJ Choi (2004), Phil Mickelson (2009) y Gary Woodland (2014). El eagle perpetuado en el hoyo 8 será, sin duda, una de las imágenes que guarden en su memoria los aficionados, en esta edición.

Pero la jornada ya había comenzado con récord. Aprovechando la tranquilidad de la mañana, el joven norteamericano Patrick Canley (27 años), sin grandes resultados en los grandes (su tope ha estado en el duodécimo puesto del British Open del 2018) y con apenas una victoria en el PGA Tour, consiguió rebajar el récord del campo en la presente edición de Augusta hasta los 64 golpes, que después igualaría Finau. Una tarjeta impresionante que le permitió salir de la profundidad de la clasificación (pasó el corte justito, ya que superó el par del campo en las dos primeras jornadas) y se añadió a la zona noble de la tabla (-6, en la general). Un resultado de 64 golpes que igualaría también poco después Webb Simpson, con otro -8 que lo llevó a acercarse a la cabeza de la clasificación, con 9 bajo par, a cuatro golpes del líder Molinari.

Los tres se quedaron cerca de igualar el récord de 63 golpes de Nick Price y Greg Norman.

Tiger se levantará a las 4 de la mañana para hacer su rutina

La organización anunció anoche que los últimos partidos de la última jornada de Augusta comenzarán a las nueve de la mañana de Estados Unidos (tres de la tarde en España). Además, los partidos serán de 3, y no de 2 como estaba previsto inicialmente. El motivo es que está prevista una tormenta para la tarde.

Esta circunstancia motivará que Woods se levante a las cuatro de la mañana, para hacer su rutina de 5 horas antes de jugar.

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