Dirige al Ribadeo y juega en el Friol, que se enfrentarán: el dilema, ser entrenador o rival

El veterano extremo lucense Rafa Casanova duda qué puesto ocupar en la semifinal de la Copa Deputación


A sus 37 años, Rafa Casanova sigue disfrutando cada fin de semana de su pasión, jugar al fútbol, aunque rebajando un punto el nivel de exigencia en una categoría inferior. Tras una dilatada carrera, al principio de la temporada decidió dar un paso al lado y cambiar el puesto de jugador por el de entrenador en el Ribadeo FC, conjunto puntero de Preferente Galicia. Así, por primera vez en su larga trayectoria pudo echar una mano al equipo del pueblo donde nació y que preside desde hace unos doce años: el Friol, conjunto lucense del grupo tercero de Primera Galicia. Fue un gran refuerzo, porque con 13 goles se convirtió en uno de sus principales artilleros.

Casanova compaginó ambos puestos con solvencia, entrenador del Ribadeo y jugador del Friol, pero ahora se ha visto felizmente envuelto en un brete para el que aún no ha decidido la solución. Porque solo de él depende, después de que Friol y Ribadeo superasen el pasado fin de semana sus eliminatorias en cuartos de final de la Copa Deputación de Lugo y quedasen emplazados para disputar la semifinal el próximo domingo por la tarde, con Rafa Casanova como protagonista de una situación insólita.

Un clásico

Por su larga carrera, Casanova es uno más de los jugadores que se pueden clasificar como clásicos del fútbol gallego. Comenzó calzándose las botas en las categorías inferiores del Milagrosa, de donde dio el salto al Sporting de Gijón. Después jugo cinco años en el primer equipo del Lugo (en Segunda B y Tercera) y defendió los colores del Xove Lago, Bergantiños, Ciudad de Santiago, Racing Vilalbés, Ferrol, Ribadeo y, esta temporada, el Friol. «De momento», apunta, porque no se pone fecha para la retirada: «Gústame adestrar, xogar e sigo tendo moitas gañas de facelo, así que non penso en colgar as botas».

Y ahora le llega este envite. En los últimos días, Casanova reconoce que no deja de recibir llamadas y mensajes. Su teléfono echa humo.

«Estes días chamoume moitísima xente. E unha das chamadas, a máis importante, foi a da presidenta do Ribadeo, que me dixo que estivera tranquilo e que fixera o que quixera, sen problema, porque a liga regular xa rematara e fixéramos un moi bo papel quedando sextos, así que me ía apoiar no que decidira», apuntó Casanova.

Desde que se publicó el sorteo, Casanova sabía que podía llegar este momento: «Xa o tiña en mente. Íamos polo mesmo cadro e solo podiamos enfrontarnos nas semifinais. E chegamos os dous». Y si el corazón manda, el domingo jugará con el Friol: «Estiven 18 anos adestrando ó equipo. Fai cousa de oito anos collín ó conxunto sénior en terceira autonómica e levámolo á primeira. Fun e son presidente, pero xogar non o fixen hasta esta temporada. Tiña moitas gañas de facelo».

Su trato con los jugadores del Ribadeo es excelente. Y prueba de ello fueron los comentarios que le hicieron: «Dixéronme que lles encantaría que xogara co Friol. Eles saben que coa idade que teño quizais non volva a ter unha oportunidade así. A última experiencia que tiven parecida foi fai dous anos, como adestrador do Friol, na final da Copa Deputación de segunda e terceira autonómica. Xogamos contra a Pontenova e perdemos 3 a 2 no Ángel Carro. Pero había que ver as gradas con 700 veciños desprazados desde Friol. Foi incrible, que fóra tanta xente dun concello que ten uns 3.000 habitantes. Levo vivido momentos moi intensos na miña carreira como futbolista, pero ese foi dos máis emocionantes, mirar á grada e ver a tantos amigos, familiares... foi moi bonito. E agora, sendo o partido no campo do Friol, pode volver a pasar».

«Se non estou eu o fará o meu segundo, e direllei o once máis competitivo»

Casanova no tiene decidido qué hacer, pero el plan de trabajo no se altera. Nadie mejor que él para preparar el partido, pues es un perfecto conocedor de ambos conjuntos. Concluida la liga regular, la preparación de la Copa Deputación es más liviana y solo entrenan un día por semana. El Friol lo hará el jueves. El viernes, el Ribadeo. Ese día, Rafa Casanova dará la lista y el once titular, «o equipo máis competitivo». Si él no se sienta en el banquillo lo hará su segundo, Suso Fernández.

Y, si finalmente juega con el Friol, cuando el balón comience a rodar, bromea si al tiempo no corregirá a algunos de sus rivales del Ribadeo: «Home, non creo que sexa así. No momento en que me poña a xogar dun lado ou de outro xa estarei para dalo todo».

«Son unhas semifinais, pero o partido prepárase como o resto da Copa. O traballo xa está feito e non imos volvernos tolos por xogar unhas semifinais. Será un encontro ameno, para distraerse, e listo. Non deixa de ser un partido de Copa, no que non hai ascenso nin nada. No Ribadeo saben que me gustaría xogar co meu pobo, pero profesionalmente, entre comillas, débome a eles, así que non sei o que farei. Depende de como vaia a semana», añade Casanova, relativizando el impacto de una noticia de cuya repercusión es uno de los grandes sorprendidos.

Lo que a estas alturas le parece claro es que no se decidirá hasta el último momento. «Non teño que dicirllo a ninguén. Se xogo co Friol, direillo ó adestrador por se me quere poñer. Nada máis», apunta.

En Friol ya preparan su gran fiesta del fútbol, con la final de la Copa en mente, y al término del encuentro no faltará una gran comilona.

Comentarios

Dirige al Ribadeo y juega en el Friol, que se enfrentarán: el dilema, ser entrenador o rival