«Aíto» García Reneses: «Casi nací siendo entrenador»

A sus 72 años, en su primer equipo fuera de España, mantiene el espíritu innovador que lo ha elevado a sabio


Alejandro García Reneses (Madrid, 1946) hace tiempo que dejó de ser un gran entrenador. El paso y el peso arrollador de medio siglo de historia escrita con el puño y la letra firmes de quien nunca dudó en abrir nuevos caminos donde todos los demás solo veían locuras lo ha convertido en una institución del baloncesto. El hombre al que muchos técnicos en ciernes, y otros ya metidos desde hace tiempo en materia, siguen mirando en busca de esa última vuelta de tuerca con la que perfeccionar un juego en el que todo parece inventado. A sus 72 años, con la plata olímpica de Pekín 2008, cinco títulos europeos de clubes, 9 de Liga ACB y 5 de Copa del Rey, se apresta a regresar en su tercera campaña en el Alba Berlín a la Euroliga maldita. Esa que se le escapó en seis finals four al frente del Barça. Hablamos con Aíto aprovechando su participación en el Torneo EncestaRías de Vilagarcía.

-¿Aíto, o Don Alejandro? ¿Cómo le llamo?

-Me da igual [Risa]. Con lo de Don empezó Andrés Montes, que en paz descanse, cuando más bien recibía críticas, que alabanzas como ahora. Empezó una campaña en contra de los de las críticas, llamándome Don Alejandro. Y caló en mucha gente, que hoy en día lo sigue utilizando.

-Con 72 años, a punto de reencontrarse casi una década después con la Euroliga, viendo sus últimas creaciones; lo de usted con el baloncesto es lo que Clint Eastwood al cine...

-Sí, sí, algo parecido [Risa]. Sí.

-¿Qué lo motiva a seguir en primera línea de fuego?

-Bueno, pues que me gusta, y disfruto. Ese es el motivo.

-Pero ya son 40 años, y sin contar cuando vestía de corto...

-Prácticamente son 50 años de entrenador, porque ya cuando jugaba fui entrenador del minibásket del Estudiantes. Prácticamente ya nací siendo entrenador.

-La innovación constante en los modos y conceptos de juego. Esa ha sido siempre la Marca Aíto. Estudió varios cursos universitarios de Físicas y Telecomunicaciones. Leí en alguna parte que a usted se deben los primeros marcadores electrónicos en el baloncesto español...

-Sí. Sí, sí. Cuando en España comenzó a ser obligatorio tener un marcador, el 100 % eran marcadores eléctricos importados de los Estados Unidos. Cuando ya empezaron a obligar a tener marcadores de lo que antes eran de 30 segundos y ahora 24, en los años 70, a los clubs les suponía mucha dificultad asumirlos. Entonces yo hice un proyecto que le presenté al importador. En aquel momento los marcadores eran eléctricos. Yo inventé un marcador electrónico, que era mucho más barato. Y efectivamente, también ahí fuimos pioneros, y hubo más de 30 campos en España que usaban mis marcadores. El hecho de la innovación es creer en algo que está ahí, pero que los equipos no están acostubrados a hacer, y tener la decisión de empezar a hacerlo, por mucho que la gente no lo entienda. Cuando luego, con el paso de los años, esas cosas triunfan, viene el respeto. Yo tuve muchas críticas, por ejemplo, por hacer rotaciones cuando la mayoría del tiempo jugaban solo cinco hombres. Al meter un rimo más alto, hacen falta más jugadores, y eso no lo hacía casi nadie, o nadie, y al cabo de unos años lo hace todo el mundo que está en la élite. Eso quiere decir que estaba acertado en empezar a hacer algo que ahora hace todo el mundo.

-Patentaría el marcador...

-Ni patentado, ni nada. Yo no lo hacía pensando en hacer negocio, sino en tener una experiencia al margen del baloncesto. Fue muy interesante.

-Estamos de Mundial. Como seleccionador que fue, ¿cómo ve al equipo de Scariolo?

-Pues un poco irregular. Pero hay que entender que en un campeonato de 32 equipos, en el que hay que jugar cada dos días, es muy difícil estar haciéndolo siempre bien. Hay que pensar en jugar siempre lo mejor posible, pero sin obsesionarse. Porque si te vas clasificando, lo más importante está por venir. Está siendo un Mundial muy abierto. Estados Unidos no tiene la calidad de otros años.

-Ya metidos en faena. ¿una plata en unos Juegos Olímpicos bien vale por una Euroliga maldita?

-¿Por una Euroliga maldita? [Risa] ¡Ah! Bien, bien… Realmente, aunque no hayamos ganado nunca con mis equipos la Euroliga, sí que hemos rendido prácticamente siempre cerca de nuestro 100?%, y eso es lo que a mí me motiva; no tanto el ganar o no ganar. Ese es un tema diferente, que no solo depende de ti, también de los demás.

En corto

-¿NBA o Euroliga?

-Euroliga. Yo creo que la NBA hay que respetarla porque tiene muchas cosas buenas, y un gran nivel entre los mejores, pero tiene un exceso de publicidad, ganado a pulso, eso sí. Pero creo que la Euroliga tiene un nivel de baloncesto muy bueno, para poder disfrutar mucho más, sobre todo en la fase regular, que no en la fase regular de la NBA.

-¿A qué va a dedicar su tiempo cuando se jubile, si es que contempla jubilarse?

-Bueno, ya me he jubilado dos o tres veces; y me he desjubilado [Carcajada]. No, no, no… No me interesa mucho. Lo que tenga que venir, vendrá.

-¿Qué es lo que más aprecia en la vida?

-Pues el tratar de vivirla con ilusión, con ganas de disfrutar de cada momento lo máximo posible. Y abierto como todo el mundo a poder encontrar un buen camino.

-Como irse a trabajar al extranjero por primera vez con 70 años...

-Sí, bueno, son circunstancias, y cada uno hace lo que más le apetece, si es que puede. Y en mi caso puedo y lo hago.

-¿Qué tal su alemán?

-Pues mal. Es muy difícil. Leerlo es un poco más fácil. Pero hablarlo es más difícil, y entenderlo mucho más difícil aún.

-Más allá del baloncesto, ¿qué es lo que le apasiona?

-Ha habido momentos, como hemos hablado antes, de hacer cosas de tecnología, de informática después. Voy haciendo cosas que en un momento determinado me puedan distraer para no estar pensando 24 horas al día en el baloncesto. Últimamente la gente sabe que me gusta hacer fotos.

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