Diego Forlán: «No besaba los escudos por respeto»

Es hincha de Peñarol, en el Atleti pasó su mejor etapa, quiere ser entrenador y ha vuelto a jugar al tenis


Eligió para anunciar que lo dejaba un martes. El pasado 6 de agosto. Diego Forlán (Montevideo, 1979) había cumplido los 40 años y, tras más de 20 como profesional, había recogido los bártulos y vuelto a casa. Por el camino fue doble Bota de Oro -en el 2005 con el Villarreal, compartido con Henry, y en el 2009 con el Atleti-, Balón de Oro del Mundial 2010, supercampeón de Europa y campeón de la Europa League. Jugó en tres continentes. Y su último servicio lo había hecho en Hong Kong. Diego esperó al club de su vida, soñando una despedida a lo grande. Pero no llegó.

-Ahora tendrá más tiempo para jugar con los amigos.

-Al fútbol no juego. Nada de nada. Me puse exquisito. Jugar por jugar, ya no. No hace falta que sean exfutbolistas, pero tendría que tener algo para que me prenda. Como ese grupo no lo tengo armado, no me caliento. Me he sacado el curso de entrenador y, si me sale una oferta, me encantaría entrenar. Pero, jugar, he vuelto a la raqueta.

-Como cuando era niño.

-Sí, sí. De chico jugaba a las dos cosas. Ahora juego al tenis cuatro o cinco veces por semana. Y, si no, al pádel. Cuando me decanté por el fútbol tuve que dejarlo.

-En su familia, decantarse por el fútbol casi sería obligación.

-No era una condición, pero mi abuelo materno jugó [Juan Carlos Corazzo disputó el Mundial de 1962], mi padre jugó [Pablo Forlán fue tres veces mundialista con Uruguay], mi hermano jugaba... todo alrededor era fútbol. Al final me lo ha acabado dando todo.

-Y, como su abuelo, emigró joven para probar suerte en Argentina.

-Fue un cambio enorme, tenía 18 años. Dejé mi casa, me metí solo en una pensión. Por suerte, en los estudios me había aplicado con el inglés. Si no, cuando llegó el Manchester hubiese sido de locos. Caí en un equipo que fíjate lo que era.

-Un grupo de figuras, con Sir Alex Ferguson a los mandos.

-Es un tipo educado, pero más de una buena bronca me gané con él. Era el jefe, el líder y ejercía como tal. Está bien que fuera así. Cuando hacías lo que no estaba planeado, se molestaba.

-Mánchester, Villarreal, Atlético, Inter... ¿con qué etapa se queda?

-El cambio a Villarreal fue abismal. Pillé la onda de un equipo chico, tenías todo a tu disposición. Fue un crecimiento mutuo, ¡y era el Mediterráneo! Pero mi mejor etapa profesional la viví en el Atlético. Tenía más experiencia, me sentía maduro y ganamos un título.

-Sin besar la camiseta.

-Llegas a un club y te piden que beses el escudo. Yo nunca lo he hecho, por respeto al club y a sus hinchas. Se me ha criticado también por eso. Cada uno tiene que ser coherente. Siempre he dado el máximo allí dónde he estado. Hablaría muy mal de un profesional si deja de dar un plus por no ser hincha del club que defiende. Cuando pasas cuatro o cinco años es normal que le tengas un cariño y que quieras que ganen luego. ¿Pero cuándo uno llega? Hay un largo camino para que eso suceda.

-¿Y Forlán es hincha?

-De Peñarol y de Uruguay.

-¿Duele no haberse despedido del fútbol en su club?

-¿Si me hubiera gustado? Sí, claro. Estuve a punto y no se dio, lamentablemente. Si hubiese podido elegir yo, terminar en Peñarol hubiese sido espectacular.

Forlán dice que su conexión con Galicia es muy cercana, y que entre su grupo de amigos hay integrantes de la nutrida colonia gallega en Uruguay. En su último club —el Kitchee de Hong Kong— coincidió con el coruñés Dani Cancela. «También él tiene familiares aquí».

-A Japón, la India o Hong Kong ¿se fue por vivir una experiencia o por ganar dinero?

-Por las dos cosas.

-Convivió con Beckham y Cristiano en Mánchester. ¿Aprendió algo de imagen y estilo?

-¿De ellos dos? ¡No, no! Pero ellos viven de eso también.

-¿Es realmente Cristiano tan bueno como Messi?

-Sí, sí. Yo no te sabría decir quién es el mejor de los dos. Lo que sí, que están muy por encima de todos los demás. El mérito de Cristiano es que ha pasado por varios equipos y siempre ha mantenido el nivel.

-Elija el partido de su vida.

-El de Uruguay contra Ecuador, en Quito, en el 2009. Marqué el penalti con la hora cumplida. Fue un partido clave con mayúsculas para llegar al Mundial y mantener lo que hoy es la selección.

-Algún mote en su carrera le habrán puesto.

-Me empezaron a llamar Cachavacha cuando jugaba en Independiente, por unos dibujos animados, y ahí quedó.

-Una causa que defienda.

-Acompaño a mi hermana Ale en una fundación desde hace muchos años. Tuvo un accidente de tráfico muy grave -su novio falleció- en 1991. Creyó que era bueno ayudar a otros con su experiencia.

-¿Fue Pepe Mujica un buen presidente de Uruguay?

-No vale la pena hablar de política. Ni una sola palabra.

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