«Voy a meterme en un mundo totalmente diferente, de lobos…» Así definía Fernando Alonso su inminente participación en el Rally de Marruecos, donde le esperan 2.500 kilómetros de dunas y arena. Y razón no le falta al campeón asturiano que se verá las caras (5 al 9 de octubre) con los mejores pilotos de esta especialidad. ¡Gigantes del Dakar, como Nasser Al-Attiyah (defenderá su victoria en la última edición del Rally de Marruecos), Carlos Sainz o Nani Roma! Adiós a la manida zona de confort, término del que abusan tanto los coaches deportivos más mediáticos del momento. En el desierto no existen las comodidades de la Fórmula Uno, ni el glamour del paddock. Solo ríos secos, rocas y escorpiones.

La cita marroquí puede considerarse como la «etapa 0 del Dakar». La «prueba de fuego» con vistas a la participación de Alonso en la edición de enero de 2020, que se celebrará por primera vez en Arabia Saudí. En función de las “sensaciones” al final de esta aventura, Fernando tomará la decisión definitiva sobre si participar, o no, en el rally raid más duro y famoso del planeta. Así que se avecinan días clave para conocer el futuro inmediato del bicampeón español de F1. El runrún de su regreso a la Fórmula Uno en 2021, una temporada en la que los nuevos cambios de reglamento impulsarían (teóricamente) la igualdad entre escuderías- seguirá todavía sin despejarse.

Aunque la participación en el Dakar 2020 esté todavía en el aire, el entorno más cercano del piloto carbayón -conocedor del amor propio y la perseverancia que se gasta Fernando en todo lo que se propone- sabe que «muy mal se le debería dar Marruecos» al asturiano para no afrontar este nuevo reto. Sería escribir un capítulo más en su carrera por convertirse en el mejor piloto (o, al menos, el más versátil) de todos los tiempos. Como decía el presidente de la Federación Española de Automovilismo en este mismo diario, luchar por el Dakar es «¡Alonso en estado puro!»

En Marruecos, el único objetivo es finalizar la prueba «sin grandes problemas». Así lo reconocía el piloto asturiano esta misma semana, después de «días un poco horribles» y varios percances durante su «bautismo oficial en raids» en la Lichtenburg 400 (prueba del Campeonato Sudafricano de Cross Country). El mayor susto fue un vuelco con el Toyota. Por suerte, sin consecuencias.

De todos modos, aunque los contratiempos sean inevitables -y la «salsa»- en esta modalidad del mundo del automovilismo, Fernando los podrá afrontar rodeado de un equipo campeón. Para rodar por el desierto marroquí, Alonso se pondrá al volante de un cochazo (Toyota Hilux, vehículo ganador del Dakar 2019). Y con la mejor «brújula» posible, sentada a su lado: Marc Coma, cinco veces ganador del Rally Dakar en la categoría de motos.

Por desgracia, los aficionados asturianos no podrán seguir el Rally de Marruecos en directo, pero sí que podrán conocer las peripecias diarias de Alonso en los resúmenes especiales de cada etapa que emitirá Teledeporte. Ya no queda nada para verle en acción, intentando que no le devore una jauría de lobos.

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Alonso, en la guarida de los lobos