La nueva hazaña del capitán Woods en la Presidents Cup

En su doble papel como alineador y jugador, conduce a Estados Unidos al triunfo en Australia y totaliza 27 victorias, el récord del evento


La Presidents Cup, el duelo bianual entre Estados Unidos y un equipo del resto del mundo excluida Europa, no está entre los más grandes acontecimientos del año en el golf. Pero la edición que terminó este domingo en Melbourne se convirtió en algo diferente. El capitán y jugador Tiger Woods lideró la remontada del equipo americano en un ambiente tenso, casi hostil según su propia queja, que incluyó disfraces entre el público de los últimos verdugos del equipo estadounidense en la Ryder Cup, abucheos, enfrentamientos como el que protagonizó el cadi de Patrick Reed, Kessler Karain, y que le costó su expulsó del torneo. Por todo eso Woods llamó la atención el sábado, antes de la gran ofensiva americana, que abrió la cuarta jornada con 10-8 en contra y resolvió antes de que se completasen los individuales con 16-14 a su favor, después de que Matt Kuchar asegurase con un birdie el empate en el penúltimo hoyo de su duelo Louis Oosthuizen.

Tiger afrontaba una Presidents Cup diferente. Como capitán del equipo en el año de su resurrección. Abrió la jornada decisiva, cuando Estados Unidos necesitaba 7,5 puntos sobre 12 en juego en los individuales, contra el jugador más en forma del equipo internacional, el mexicano Abraham Ancer, invicto en las tres primeras jornadas. La victoria de Woods, en el partido que abría el paso, respaldó al resto. Completó Tiger tres triunfos en sus tres partidos en Melbourne para establecer un récord de partidos ganados en la competición, con 27. El hoyo decisivo simboliza la exhibición de golf de Tiger en Australia. Tirazo desde el rough al centro del green y putt teledirigido hasta la bandera.

Entonces aparcó su rol como despiadado competidor y se convirtió en empático compañero. Se colocó los auriculares y empezó a moverse por todos los rincones del campo para animar a los americanos.

Unas horas después, levantaba el trofeo y cantaba el We are the Champions de Queen en el autobús junto al resto de jugadores, en un ambiente de camaradería que Tiger, tan cerebral, contadas veces ha protagonizado en una competición por equipos. El más grande sigue derribando barreras.

«Ha sido uno de los desafíos más apasionantes de mi carrera»

Resulta difícil encontrar un reto que encierre aristas desconocidas para Tiger Woods. Pero lo era liderar como capitán la Presidents Cup en Melbourne, con el público en contra, y después de haberse elegido a sí mismo para competir al mismo tiempo como uno más dentro del equipo. Por eso celebró la victoria como una especie de liberación. «Ha sido uno de los desafíos más apasionantes de mi carrera», resumió Tiger, de 43 años y con 15 grand slams y 82 victorias del PGA Tour a sus espaldas.

Por eso se emocionó al abrazarse a Zach Johnson y Fred Couples, dos de sus apoyos en la capitanía. «He llorado en casi todas las Copas que hemos ganado», resumió Woods. «Cuando eres capaz de hacer algo que es más grande que lo individual es mucho más significativo y especial», razonó Tiger, que prolonga una racha de 20 años de victorias estadounidenses en el duelo contra el resto del mundo. Con permiso de Europa.

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