Gómez Noya: «Los Juegos Olímpicos son la prioridad, e iré al ironman a hacer lo mejor que pueda»

«No me veía ni de broma con 37 años en los Juegos», dice sobre un año en que también correrá en Hawái


Redacción

Bronce en el Mundial de distancia olímpica de la ITU, campeón mundial de larga distancia y ganador del ironman de Malasia. El 2019 dejó un reguero de éxitos para Javier Gómez Noya (Basilea, 1983), pero el 2020 le enfrenta a desafíos nunca vistos. Competirá en los Juegos de Tokio el 27 de julio, su prioridad, y en principio participará en el ironman de Hawái el 10 de octubre. Aunque la temporada siempre depara sorpresas.

-Disputará los Juegos y el ironman de Hawái el mismo año. Algo absolutamente atípico.

-Alguna triatleta lo hizo hace tiempo. Tendré con los Juegos primero como prioridad y luego iré al ironman a hacerlo lo mejor que pueda. Son preparaciones muy diferentes. Hay algo de tiempo para preparar medianamente bien el ironman, pero no para ir con garantías y hacerlo de la mejor manera. Otra cosa es ir para coger experiencia, pero sin estar en mi mejor nivel.

-¿Qué le dice el nombre de Kate Allen [única campeona olímpica, en Atenas, y que el mismo año disputó luego el ironman de Hawái]?

-Creo que es la única que logró el oro olímpico y fue luego a Hawái. Aquellos Juegos los ganó contra pronóstico, siendo muy buena nadadora. Cada vez es más difícil rendir en ambas distancias a la vez porque hay una especialización mayor en cada prueba.

-En su caso irá a los Juegos, además, con 37 años.

-No me veía ni de broma a esa edad. Hace tiempo había casos de gente longeva, pero yo nunca pensé tan a largo plazo, sino que fui año a año. De repente tienes una edad, pero si los resultados acompañan, y disfrutas de lo que haces... Si sufro, tengo lesiones o ya no me divierto, haré otra cosa, pero yo me creo competitivo. Ahora las carreras están más abiertas; en mi época de más rivalidad con los Brownlee parecía que uno de los tres era más favorito. Pero ya no hay ese dominio.

-«La madurez se logra casi a los 30 en el triatlón. Creo que no llegué a mi punto máximo de rendimiento. Es clave cuidarse mucho. Voy año a año. Me dedico a lo que más me gusta y lo voy a hacer a este nivel mientras pueda. Cuando vea que el cuerpo va hacia atrás, pensaré en retirarme o relajarme». ¿Cuándo cree que lo dijo?

-Antes de los 30 (ríe). La madurez en triatlón está alrededor de los 30. En el 2014 gané tres pruebas del Mundial con solvencia y el título final, y también el Mundial de medio ironman. Tenía 31 años. La plata de los Juegos de Londres la logré con 29 en un carrerón. Ahora mantengo ese nivel lo máximo posible, pero el triatlón cambió y es más difícil ganar tan seguido.

-Tiene dinero, familia y éxitos. ¿Cómo vence a la rutina en un deporte tan sacrificado?

-En estos últimos años cambié de objetivos, con pruebas en corta y larga distancia. Rendir bien en diferentes tipos de competiciones es un estímulo, aunque alguna gente te dice «céntrate en una cosa sola y podrías rendir mejor». Yo necesitaba cambiar de estímulos para ilusionarme. No puedes tomarte esto solo como un trabajo, tienes que estar motivado. Haberme dedicado a distancias más largas me hace retomar con más ilusión y menos monotonía los Juegos.

-En Pekín y en Londres se alojó en un hotel cerca de la sede del triatlón. ¿Le llama poder estar en Tokio en la villa olímpica?

-Creo que esta vez nos alojaremos en la villa porque está más cerca de la sede. Aunque la prueba, a las seis y media de la mañana, nos hará madrugar... En los Juegos todo el previo siempre es algo más complicado, con procesos más lentos que en una competi normal, por seguridad. Hay que tener paciencia.

-Hablaba de la igualdad actual. Pero a Mola y Vincent Luis parece unirse ahora una nueva generación.

-Sí, Mario y Vincent están en su madurez, pero también están los noruegos [Kristian Blummenfelt, Gustav Iden y Caster Stones], que son más impredecibles y capaces de hacer carreras muy buenas. O el neozelandés Hayden Wilde, tercero en el evento de test de Tokio 2020 con 23 años. Hay mucha gente buena para ganar y es difícil predecir.

-También Alistair Brownlee se clasificó para el ironman de Hawái, pero centrará su año en la distancia olímpica y los Juegos. ¿Su presencia engrandece el reto, pero preferiría un rival menos?

-Prefiero que estén los mejores rivales. Hay gente tan buena o mejor que él ahora mismo. Por un punto de vista táctico, podría interesarme su ausencia, pero quizá me interese por estrategia de carrera: puede ser un rival más o ayudarte a eliminar otros. Si está Alistair en Tokio, es más probable que se rompa la carrera y el grupo que salga delante del agua se escape, pero ahora hay muchos buenos ciclistas que no son buenos nadadores, por lo que ese grupo suele enganchar con la escapada.

-¿Así que tomó la decisión de disputar el ironman de Malasia 2019 para clasificarse para el de Hawái lanzando una moneda al aire?

-Fue más una broma (ríe), pero la decision estaba ahí. No me había sentido bien en las últimas carreras del año, por culpa de las caídas. Pero las heridas fueron cerrando y decidí alargar algo más la temporada en Malasia buscando un ironman con calor y humedad. Aunque los Juegos de Tokio no se disputan en distancia ironman, quería enfrentarme a eso porque siempre se aprende. A Hawái iré sin presión ni un objetivo claro en la clasificación, sino por hacer una carrera más y ganar experiencia allí para más adelante.

-¿Qué enseñanzas saca de Malasia?

-La gestión de la nutrición y la hidratación en carrera fue mejor que en los ironman que había corrido en Cairns y Hawái [ambos en el 2018]. El nivel no era el mismo y eso te permite cometer menos errores y gestionar mejor la carrera. Eso lo hice mejor y, dentro del sufrimiento de un ironman, acabé más entero que en los dos anteriores. En ironman necesitas experiencia y conocerte a ti y la carrera: estrategia, nutrición, control de ritmos...

-Habla de ir a Hawái sin presión, pero usted siempre compite.

-Sinceramente, después de los Juegos no veo tiempo suficiente para preparar a mi mejor nivel un ironman. Si al final voy a Hawái, sería más por conocer la prueba y ganar experiencia. Luego sales a hacerlo lo mejor posible, sí. Pero si me dedico a los Juegos la preparación no va a ser la ideal para Hawái. Quizá valga más la pena preparar el Mundial de 70.3 [el 29 de noviembre en Taupo, en Nueva Zelanda], que me gusta y me hace ilusión.

Así será el 2020 de Javier Gómez Noya

Paulo Alonso

El pentacampeón mundial de distancia olímpica sopesa debutar en Geelong, planea cinco citas de las series mundiales y deja para después de Tokio la decisión sobre si disputa los Mundiales de ironman y 70.3

Un mes después de ganar el ironman de Malasia, Javier Gómez Noya ya inicia la preparación para Tokio 2020. Se entrena estos días en Pontevedra en un proceso que debe culminar el 27 de julio en Japón, y que salpicará con un calendario centrado en la distancia olímpica (1,5 kilómetros a nado, 40 en bici y 10 a pie). Solo después de los Juegos definirá su calendario posterior, pues tiene plaza tanto para el Mundial de ironman (Hawái, 10 de octubre), como para el de 70.3 (29 de noviembre en Taupo, Nueva Zelanda). Para Kona, en una distancia radicalmente diferente a la que primará durante meses, solo podría adaptar mínimamente su cuerpo, mientras que para la gran cita de 70.3 los cambios y las fechas facilitan la transición.

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