Los retos de Setién en el Barça

P. RÍOS COLPISA

DEPORTES

El líder mostraba signos de una decadencia que el técnico debe eliminar sin herir las susceptibilidades de los cracs que mandan en el vestuario

16 ene 2020 . Actualizado a las 12:54 h.

Aunque Ernesto Valverde le ha cedido un Barça líder de la Liga, por un apurado +2 en el golaveraje general con el Real Madrid, y clasificado para los octavos de final de la Liga de Campeones, donde le espera el Nápoles, Quique Setién tiene trabajo por delante. Más allá del vergonzoso papel protagonizado por el cub azulgrana en la destitución del Txingurri, Josep Maria Bartomeu, el presidente, dijo una verdad en su comparecencia del martes: la dinámica estaba siendo negativa.

En los desplazamientos no se observa una superioridad del Barça, suele comenzar perdiendo y cuando remonta gracias a su pegada, no sabe mantener la ventaja. Y en el clásico del 18 de diciembre el Real Madrid fue mejor en el Camp Nou incluso con el balón pese al 0-0.

Aprender del pasado

Era lo más parecido a las dos Ligas del teletexto, cuando Txiki Begiristain, entonces director deportivo, reconoció que el club no reaccionó al ver al equipo bien posicionado en las clasificaciones, una etapa luego bautizada por el presidente, Joan Laporta, como la de la autocomplacencia que supuso dos años en blanco (2006-07 y 2007-08) y el adiós de Rijkaard, Ronaldinho y Deco. El Barça sí ha reaccionado ahora y Quique Setién se ha encontrado con varios deberes por delante para acabar con las comparaciones con aquellas etapas de cracs descontrolados.

Fortalecer la sensación de grupo

Valverde se movía poco de un once tipo, un hecho que provocaba que los que no se sentían titulares acabaran con poca chispa cuando por fin se les reclamaba. Los caprichos de los jugadores con más peso en el vestuario tampoco ayudaban a crear un ambiente solidario. Setién tiene que lograr que la plantilla esté unida y que todos los jugadores se sientan importantes.

La conexión con Messi

La clave de todo. Valverde tenía química con el 10, pero a base de hacerle demasiadas concesiones en el campo y fuera. Como acaba resolviendo casi todos los partidos, más vale ir de la mano. Pero cuando la Messidependencia no funciona (un buen marcaje o un día sin puntería), comienza a brillar por su ausencia un Plan B alternativo y más colectivo.

El reto es que sin balón se implique más (colocación táctica, presión alta, repliegue....) sin que su aportación individual se vea mermada. Y no decirle que sí a todo (días de descanso de la plantilla, compañeros con los que prefiere jugar porque se entiende mejor....) si se considera que al equipo le irá mejor de otro modo. Eso sí, sin provocar un enfrentamiento del que saldría perdiendo el nuevo entrenador y el Barça. Porque si Messi manda es simplemente porque es el mejor del mundo y lleva una vida arreglando también errores de los técnicos con sus goles y asistencias.

Mejorar la salida de balón

Es una de las señas de entidad de los equipos de Setién y lo ha sido siempre del Barça, pero esta temporada se está evidenciando una falta de automatismos alarmante y una pérdida de confianza notable en la elaboración del juego, señal de que en los entrenamientos se estaba dejando de insistir a los jugadores en un concepto que por interiorizado que esté, no se puede dejar de practicar. Cuando el rival presiona arriba, las pérdidas de balón en zona de peligro son numerosas. Examen inmediato ante el Granada para Setién en ese sentido.

Volver a presionar arriba

El Barça ha dejado de jugar con las líneas juntas y de estar coordinado en la presión alta tras pérdida de balón. Va relacionado con la autoestima de los jugadores y lo importante que se sientan en el campo. Busquets, admirado por Setién, es una sombra de lo que fue, y De Jong ha ido hacia atrás en su rendimiento, como Arthur.

Encajar menos goles

No es uno de los puntos fuertes de Setién, con una apuesta ofensiva que en la UD Las Palmas y en el Betis conllevaba agujeros en la retaguardia, pero en el Barça está obligado a aumentar la seguridad defensiva si quiere ganar títulos. El equipo viene de encajar tres goles en un partido de la Supercopa y ya lleva 23 recibidos en 19 jornadas de Liga. El técnico intentará que el rival tenga menos ocasiones a través de posesiones más largas, un factor que el Barça de los últimos años estaba dejando de lado para ser más directo.

Menos previsible

La lesión de Luis Suárez le da la posibilidad de alternar sistemas. Nunca se sabrá que hubiese sucedido con el uruguayo en condiciones. El tridente Messi, Luis Suárez y Griezmann era intocable y lo sería para Setién. Da mucho en ataque, pero descompensa al equipo en la creación de juego y a nivel defensivo. El técnico ya avanzó que tiene en la mente alternar sistemas, como hizo en el Betis: 4-3-3, 3-4-3, 4-1-4-1.... Se intuye un Griezmann más centrado con Messi de mediapunta. Queda por ver si se fichará un 9 puro.

El papel de la cantera

Valverde ha hecho debutar a Ansu Fati con 16 años y ha contado con varios canteranos de forma puntual, pero no como apuesta decidida. Setién proclamó que «si el talento se abre paso, adelante». Ya ha ascendido a Riqui Puig, el centrocampista del filial que ha protagonizado debates encendidos en el entorno durante la era Valverde. Muy vistoso, pero con físico cuestionable y demasiado pendiente de la galería. Al primer equipo le ha faltado energía esta temporada, pero deberá calibrar bien de cara a la reacción de los pesos pesados de la plantilla cómo da paso a los jóvenes.

Crecer físicamente

El Barça no ha acabado bien los últimos partidos. Se impone la sospecha de que Valverde había descuidado la preparación física, condicionado por las pocas ganas de trabajar de algunos de sus cracs. Setién también tiene que pedir un plus en ese sentido sin herir susceptibilidades. En el Barça puede ser más complicado implantar unas nuevas condiciones extrafutbolísticas que no una mejoría en el juego.