Redacción

El guardameta francés de 22 años de la Cultural y Deportiva Leonesa, Lucas Giffard, sin duda el gran protagonista de la gesta copera de su equipo ante el Atlético de Madrid con un ramillete de intervenciones de mucho mérito, fue captado, casi por casualidad, el pasado verano por la secretaría técnica del conjunto leonés en un partido Caudal-Marino de Luanco disputado en la localidad asturiana de Mieres.

Dos de los integrantes de la parcela técnica, Javier Hernández y Pepe Calvo -ninguno de los cuales continúan vinculados a la Cultural- acudieron a Mieres a presenciar este enfrentamiento, no precisamente para ver las evoluciones del joven guardameta ni de su compatriota, el central Virgil Theresin, titular también ante el Atlético de Madrid ayer, sino para ver a otro jugador. Habían recibido informes del exentrenador culturalista Miguel Ángel Álvarez Tomé, que recientemente ha entrado en el organigrama del conjunto de su tierra, y que en esos momentos dirigía al Caudal.

Sin embargo, a la conclusión de este duelo asturiano no tuvieron ninguna duda en recomendar al director general de la Cultural, Felipe Llamazares, que acometiera ambas operaciones y no la otra, que se acabó torciendo. A pesar de las dudas que podía general la complexión física del guardameta, que antes había intentado la aventura española con pruebas infructuosas en el Getafe y Rayo Vallecano, propenso a coger peso, optaron por este fichaje por sus otras virtudes de agilidad y fortaleza bajo palos.

Llegó como acompañante en la portería de Leandro Montagud, que había vuelto a la Cultural, pero a pesar de sus prometedoras actuaciones en pretemporada, el técnico José Manuel Aira le mantuvo siempre a las sombra del más experto guardameta levantino. Incluso en el estreno copero en el Reino de León en la eliminatoria ante Las Rozas el entrenador berciano le dejó fuera del once inicial para después explicar que había sido un tema entre ambos y que sólo ellos sabían la razón, sin que trascendiera las causas de su decisión.

Sin embargo, cuando quizá menos se esperaba le llegó al francés la oportunidad ante la SD Huesca y, a pesar de estar poco afortunado en el tanto oscense que abría el marcador, después cumplió con nota, lo que le valió como premio mantenerse ante el Atlético de Madrid. Y ante los rojiblancos Giffard se destapó con hasta once intervenciones, muchas de ellas casi inverosímiles para permitir que su equipo acabara remontando y aguantando el 2-1 final.

Solo técnico y jugador saben cuál fue la «lección» que recibió el guardameta tras las conversaciones entre ambos. Según expuso el entrenador tras la actuación de su equipo ante el Atlético, se siente «orgulloso» de cuál había sido la reacción de Giffard, que ahora se ha convertido en uno de los protagonistas en la historia copera culturalista. Tanto en Giffard, como también en su compatriota Theresin, que ayer destacó en la posición de central y que inició la temporada como titular hasta la llegada del veterano Hector Rodas, el club tiene depositadas muchas de sus esperanzas de cara al futuro la Cultural para tener dos valores emergentes que, en el caso de Virgil, incluso le permitió ser internacional en categorías inferiores con su país.

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