Real Madrid y Barcelona: 1.500 millones y dos equipos sin hacer

Las carencias en la planificación deportiva de Madrid y Barça amenazan con hacerles fracasar

AFP7

Siempre se dijo que Real Madrid y Barcelona viven uno del otro, a través de unos vasos comunicantes en donde el peor momento de uno siempre es el mejor del otro. No existe la felicidad compartida. Pero sí la infelicidad. Como sucede en la víspera del clásico de esta noche (21 horas, Partidazo), con los dos equipos dibujando una temporada repleta de reveses y llena de carencias.

Porque ni Florentino ni Bartomeu, como máximos responsables de sus clubes, han sabido darles unas plantillas redondas a sus entrenadores, a pesar de haberse gastado más de 1.500 millones de euros en confeccionarlas (pagos por traspasos) y 1.300 en salarios anuales (656 el Barça y 642 el Madrid). Zidane insistió internamente a su llegada, hace casi un año, en que el equipo necesitaba una profunda renovación tras el absoluto fracaso de la temporada pasada; mientras que a Valverde le hicieron una plantilla corta, llena de lagunas.

El técnico francés pidió dos cosas, principalmente. Fichar a Pogba, para reforzar un centro del campo en el que Kroos y Modric van perdiendo peso con el paso de los años; y librarse de Bale y James. Del galés llegó a decir incluso durante una rueda de prensa que «si se va mañana, mejor». Pero ni una cosa ni la otra. Zidane tuvo que conformarse prácticamente con lo que había, salvo el valor añadido de Hazard (camino de un año en blanco por las lesiones) y complementos de plantilla pagados a precio de crac (la suma del precio de Mendy, Militao, Rodrygo, Reinier y Jovic es de 233 millones de euros). Y todo esto, teniendo en cuenta que el Madrid sigue sin cubrir la baja de Cristiano Ronaldo en ataque con el fichaje de otro delantero de garantías.

Guerra civil en Barcelona

Pero si la plantilla del Madrid tiene carencias, no son menores las del Barcelona, que además vive una auténtica guerra civil entre estamentos. Jugadores, dirección deportiva y directiva se tiran sin rubor los trastos a la cabeza e incluso Messi reconoce sin temor que «lo que hay, hoy por hoy, no nos alcanza para la Champions».

Al despropósito de renovar a un entrenador [Valverde] en el que no confiaban y al que echaron al primer revés (tras caer en la Supercopa, siendo líderes en Liga y en Champions), se le suma la confección de una plantilla deficiente. No fueron capaces de retener a Neymar, que se fue al PSG en el 2017, y los 222 millones que dejó en las arcas los dilapidó en el eterno lesionado Dembélé (125) y en Coutinho (145), al que se sacaron de encima solo un año después, mandándolo cedido al Bayern. El pasado verano volvieron a tirar la casa por la ventana con Griezmann (120) y De Jong (75), que todavía parecen no encajar con el resto de estrellas.

En el último mercado de invierno, se deshicieron de jugadores complemento como Todibo, Wagué, Aleñá y Carles Pérez, y Setién se encontró a 1 de febrero con solo 18 jugadores de la primera plantilla. Suárez y Dembélé se lesionaron y eso obligó a fichar de urgencia a Braithwaite, pagando otros 18 millones por él al Leganés. «Yo ya llevo dos años diciendo que sería bueno traer un delantero joven para que se vaya adaptando y aprenda para cuando yo me vaya», reconoció el propio Luis Suárez ayer en RAC 1. Dudas y más dudas para un clásico en el que quizás prime el miedo a acabar más hundido.

Un clásico para matar o resurgir

Oscar Bellot

El Madrid se juega la temporada frente a un Barça que aspira a su quinto triunfo seguido en el Bernabéu

El Madrid y el Barça disputan un clásico decisivo en la lucha por la Liga. El Bernabéu, que ha perdido su condición de fortín para los blancos, vestirá sus mejores galas para acoger un litigio que el equipo entrenado por Zidane encara como una oportunidad para resucitar tras el mazazo europeo frente al Manchester City, mientras el cuadro de Quique Setién persigue dar una estocada casi definitiva para decantar el título en su favor.

El empate frente al Celta y la derrota contra el Levante han convertido la ventaja de tres puntos con que el equipo madrileño avizoraba dos semanas atrás el pulso de máxima rivalidad del fútbol español en una superioridad de dos para el Barça, que elevaría a seis (cinco y el golaveraje particular) su renta respecto al eterno rival en caso de victoria esta noche con doce jornadas por disputarse.

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