Un penalti tan evidente como absurdo de Malsa lo transformó con aplomo Oyarzabal para decantar la semifinal
05 mar 2020 . Actualizado a las 09:14 h.La Real Sociedad hizo bueno su favoritismo y despertó del sueño al Mirandés, para preservar el suyo regresando a una final de la Copa del Rey 32 años después. Los hombres de Imanol Alguacil emularon a aquel gran equipo de los ochenta, campeón en 1987 y subcampeón en 1988, y se hicieron acreedores de la posibilidad de luchar por el que sería el tercer título del club donostiarra el 18 de abril en Sevilla mediante una actuación solvente, que anuló el efecto de Anduva sin sufrimiento y con un tanto de Oyarzabal desde los once metros.
Apenas transcurridos unos minutos, Januzaj, junto a William José la gran novedad en el once inicial de Imanol Alguacil tras marcar en los dos últimos partidos ligueros de la Real, tuvo una oportunidad casi inmejorable de encarrilar la eliminatoria con un cabezazo cómodo a centro de Monreal que el belga de origen albano-kosovar envió desviado. Más allá del aviso, el equipo 'txuri urdin' se atascaba en su intento de crear juego por dentro, con una batalla en la medular muy enmarañada. Odegaard, el mago vikingo, tardó más de un cuarto de hora en aparecer, pero cuando lo hizo demostró por qué es un futbolista diferencial, con un pase en profundidad que Jazuzaj, más lento que Portu, el otro inquilino habitual de la banda derecha realista, no pudo aprovechar.
El Mirandés apenas asomaba por las proximidades de la portería defendida por Remiro, pero el trabajo incansable del brasileño Matheus era un dolor de cabeza para Elustondo y Le Normand, siempre atentos. De brasileño a brasileño, William José, que dejó en el banquillo a Isak, el pichichi de la Copa, tuvo la segunda ocasión del partido tras porfiar en el salto con la zaga rojinegra y sorprender con una volea que sacó Limones como buenamente pudo.
Cuando está en juego una final la responsabilidad pesa y las piernas no funcionan igual. Es en ese momento cuando se espera a los mejores, en el caso del Mirandés al talentoso Merquelanz, que en una falta botada desde el flanco derecho a punto estuvo de dar un disgusto al que es su equipo, pues juega en Miranda cedido por la Real. Repuesto del susto el equipo donostiarra, Januzaj volvió a perdonar en un remate de diestra tras centro de Oyarzabal que se topó con la providencial intervención de Franquesa.
La igualada parecía justa a tenor de lo visto pero la eliminatoria se iba a empezar a decantar para la Real con un penalti tan evidente como absurdo de Malsa. Zaldua dobló a Januzaj por banda derecha y armó el centro, que se topó de lleno con la mano del centrocampista francés del Mirandés. Oyarzabal, que parece que lleva una década ejerciendo de capitán pero sigue siendo un joven de 22 años, asumió la responsabilidad y dejó sentado a Limones con una ejecución impecable antes de enfilar el túnel de vestuarios para el descanso.
La eliminatoria pudo quedar sentenciada nada más reanudarse el partido, mediante una acción típica de Januzaj, con recorte y disparo desde la frontal que se estrelló en el larguero. El aviso hizo reaccionar a la hinchada de Anduva, consciente de que el sueño seguía vivo, y Guridi, el otro 'txuri urdin' cedido, tuvo el empate en un remate que sacó la defensa vasca con apuros. El Mirandés comenzó a crecer a través de una versión más parecida a la de la ida en Anoeta y en los mejores minutos de los locales, Matheus pudo meter a los suyos en la eliminatoria con un cabezazo que atrapó Remiro.
Puestos a jugársela, Iraola apostó por un dibujo con dos delanteros y situó a Marcos André junto a Matheus, pero el Mirandés apenas fue capaz de generar peligro frente a una presión y una capacidad para robar balones sorprendente en un equipo tan inclinado al juego de toque como la Real. Pese a ello, fiel a su estilo y a un espíritu que le ha hecho legendario en la Copa, el equipo rojinegro acabó metiendo a su rival en el área. No se podía esperar otra cosa, el sueño de Miranda se extinguió con honor y el de la Real siguió creciendo mientras Anduva mostraba sus bufandas al viento y entonaba el himno del Mirandés con estruendo.
Ficha técnica:
Mirandés: Limones, Alexander González (Carlos Julio, min. 61), Odei, Sergio, Franquesa, Malsa, Guridi, A. Sánchez (Marcos André, min. 72), Alvaro Rey (Mario Barco, min. 83), Matheus y Merquelanz.
Real Sociedad: Remiro, Zaldua, Elustondo, Le Normand, Monreal, Zubeldia, Merino, Januzaj, Odegaard (Guevara, min. 90), Oyarzabal (Barrenetxea, min. 78) y William José (Isak, min. 66).
Gol: 0-1: min. 41, Oyarzabal, de penalti.
Árbitro: José María Sánchez Martínez (Comité murciano). Amonestó a Alexander González, Alvaro Rey y Mario Barco por el Mirandés y a Monreal, William José, Januzaj y Zaldua por la Real Sociedad.
Incidencias: Partido de vuelta de semifinales de la Copa del Rey disputado en Anduva.